La Confitería de la Unión y el vasco que hizo historia en Tandil
José María Sanpaul transformó su oficio gastronómico en un espacio de encuentro para el pueblo, dejando una huella que perdura más de 130 años después.
José María Sanpaul transformó su oficio gastronómico en un espacio de encuentro para el pueblo, dejando una huella que perdura más de 130 años después.
Perseguido por homicidios en varias ciudades y célebre por sus fugas, “Pólvora” Giménez murió en un sangriento enfrentamiento que puso fin a casi veinte años de delito.
Atragantado durante un almuerzo familiar, eligió venir a Tandil y ponerse en manos del otorrinolaringólogo Alfredo Martínez Goya. Ya recuperado, el quíntuple campeón habló del susto, elogió al piloto local Carlos Alberto Jarque
Tras su paso por Sierra Chica y enfrentamientos armados en Azul, Carlos Oscar Giménez llegó herido a Tandil y planificó escapar por tren.
De “Polvorita” a “Pólvora”, la historia del adolescente que, tras años de golpes, detenciones y humillaciones, juró vengarse de los uniformados y llevó su desafío hasta las balaceras, las amenazas abiertas y la clandestinidad.
LA BRONCA DEBIO SER MUCHA Y LAS GANAS DE VENGANZA NO POCAS, PERO UNA MATEADA INFAME SIMULADA ENTRE AMIGOS, RESULTO EL PEOR PRETEXTO PARA GOLPEAR A UN HOMBRE SIN REFLEXIONAR ACERCA DE LAS CONSECUENCIAS QUE HABRIAN DE RESULTAR, INEVITABLEMENTE, FATALES.
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ORGANIZADOS COMO LOS PARTISANOS DE YUGOSLAVIA Y CON CABALLOS ESPECIALMENTE ADIESTRADOS, HUBO MUCHOS ENCUENTROS DESTINADOS A HACER JUSTICIA QUE, POR SU CARÁCTER, NO TRASCENDIERON AL PUEBLO, SALVANDO MUCHAS VIDAS.
Foto Astral, la tienda Las Camelias, la agencia Goodyear y el boulevard con palmeras aparecen en esta postal de 1937 que retrata la avenida cuando todavía era la Noroeste.
Reviví la crónica de aquel 4 de abril de 1923, cuando más de 200 boy scouts, autoridades y tres aviones fueron parte de los festejos por el centenario de la ciudad y el homenaje a su fundador.
Una historia de sangre y fuego espeluznante y cruel. La vida de un delincuente atormentado, corajudo y valiente que llegó a burlarse y meterle miedo a las fuerzas del orden.
Para evitarse los dolores de la impecunia, se acostaba en un lecho de pinchos para dormir tranquilo en una cama después. Además, dejaba su trabajo de faquir para ayunar; es decir, dejaba de comer para poder más tarde seguir comiendo, en una tenaz lucha en procura de los bifes.
Además, el increíble homicidio del "Petiso Andrés". Dos víctimas de procedimientos inconcebibles de malvados sin perdón.