Alerta en Tandil por el cierre de nueve agencias del INTA y el desmantelamiento del sistema de investigación
La dirigente de Federación Agraria Argentina (FFA) y concejal mandato cumplido, Nélida Sereno, advirtió sobre el impacto negativo del ajuste presupuestario en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). El plan contempla el cierre de nueve agencias de extensión en la zona y pone en riesgo el desarrollo científico y técnico del interior bonaerense.
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La situación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) volvió a encender las alarmas en todo el arco productivo de la región y en otras zonas del país. En un contexto de fuerte ajuste y recortes a la investigación, la noticia sobre el posible cierre de diversas Agencias de Extensión Rural (AER) ha generado una reacción inmediata por parte de referentes vinculados al sector. Nélida Sereno, dirigente de Federación Agraria Argentina (FFA) y concejal mandato cumplido, expresó su profunda preocupación por lo que considera un desmantelamiento sistemático de una institución clave para el desarrollo del interior bonaerense.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún explicó Sereno, el proceso de reestructuración que lleva adelante el Gobierno nacional no es una novedad, sino la profundización de un camino iniciado meses atrás. "Siempre estuvimos en estado de alerta porque veíamos todo el ajuste, la reestructuración y el desmantelamiento que viene sufriendo el INTA desde que asumió fundamentalmente este Gobierno", señaló la dirigente.
Para Sereno, la actual gestión nacional demuestra una falta de interés por la producción y el trabajo, afectando áreas sensibles como la investigación, la ciencia, la tecnología y la extensión, pilares fundamentales para los pequeños y medianos productores.
El impacto territorial de estas medidas será directo y afectará a localidades que dependen de la asistencia técnica del organismo. Al momento, se considera dar de baja nueve Agencias de Extensión Rural en territorio bonaerense, entre las que se encuentran Laprida, La Madrid, Benito Juárez, Lobería, Otamendi, Necochea, Balcarce, Buratovich, Saladillo, Vedia y Rojas. Esta reducción del despliegue territorial del INTA supone un retroceso en la capacidad de innovación y acompañamiento a los productores locales, quienes históricamente han encontrado en estas oficinas el soporte necesario para mejorar su competitividad y sostenibilidad.
Tandil resiste
La dirigente recordó que durante el año pasado ya se habían observado señales preocupantes, como la baja de programas emblemáticos. "Primero fue Cambio Rural, después Agricultura Familiar, todos programas que se venían cerrando. Advertimos que se venía un ajuste tremendo en todo lo que tenía que ver con las distintas agencias y los centros regionales", remarcó.
Ante este panorama, desde el Concejo Deliberante se impulsaron proyectos de resolución acompañados por los trabajadores de la Agencia Tandil de INTA y los productores rurales, quienes son los principales beneficiarios del servicio que presta el organismo.
Un golpe al corazón del interior productivo
En su análisis de la situación, Sereno fue tajante al describir las consecuencias de estas políticas para ciudades como Tandil y sus alrededores.
La dirigente manifestó que "desde Tandil, ciudad profundamente ligada al trabajo, la producción, el conocimiento y el desarrollo del interior bonaerense, quiero expresar la más profunda preocupación frente al proceso de desmantelamiento que atraviesa el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)".
La concejal mandato cumplido subrayó que “el INTA ha sido, desde su creación, una herramienta fundamental para acompañar al campo, a las economías regionales, a la producción agroindustrial y al desarrollo científico-tecnológico de la Argentina. Ha estado siempre cerca de los productores, de las cooperativas, de las pymes, de la agricultura familiar y de cada comunidad rural que necesita asistencia técnica, innovación y presencia territorial”.
Para la referente de FFA, la identidad de la región está en juego. "En ciudades como Tandil, donde el campo, la agroindustria, la educación y la innovación forman parte de nuestra identidad, debilitar al INTA significa debilitar una parte central de nuestro modelo productivo", advirtió y extendió su preocupación a la posible pérdida de activos físicos y experimentales que ha tomado décadas consolidar.
"El cierre de programas, la reducción de agencias territoriales (Otamendi, Balcarce, Lobería, Necochea, Benito Juárez, Laprida, etc.), el recorte de equipos técnicos y la posible venta de edificios y tierras destinadas a la investigación y la experimentación constituyen una grave señal para el futuro del interior productivo", enfatizó Sereno y agregó que no se puede proyectar crecimiento si se atacan las bases institucionales del trabajo.
La defensa de la soberanía tecnológica y el rol del Estado
La discusión sobre el INTA no se limita únicamente a una cuestión presupuestaria, sino que roza el modelo de país que se pretende construir. Sereno insistió en que "no se puede hablar de crecimiento, de desarrollo o de una Argentina que salga adelante si se ataca a las instituciones que durante décadas acompañaron al trabajo y a la producción". En este sentido, hizo un llamado a la comunidad para proteger el patrimonio científico del sector agropecuario.
"Defender al INTA es defender a quienes producen, a quienes invierten, a quienes generan empleo y a quienes creen en una Argentina que se construye desde el interior hacia el país", afirmó.
Asimismo, destacó el compromiso de su espacio político para trabajar por un proyecto que priorice la innovación y la educación con una mirada federal arraigada en el territorio. "Tandil y la zona necesitan más desarrollo, más producción y más futuro; nunca menos Estado al servicio de quienes trabajan", concluyó.
A pesar de que la Agencia de Extensión Rural (AER) de Tandil no se ha visto afectada de manera directa en esta instancia, Sereno lo atribuyó a la visibilidad y los reclamos realizados durante el último año. Sin embargo, el cierre de oficinas en zonas estratégicas como Otamendi —donde recientemente se realizaron jornadas sobre genética de papa— o Necochea y Lobería, representa un daño colateral para todo el ecosistema productivo del Centro Regional Buenos Aires Sur (Cerbas), con sede en Balcarce.
El fantasma de la desinversión y la venta de tierras
Uno de los puntos más polémicos mencionados por la exconcejal es el destino de los recursos y bienes del organismo. Sereno aclaró que nadie se opone a la eficiencia o a las auditorías, pero denunció que lo que se observa es un ajuste liso y llano. "Ya pasó con el edificio de Cerviño el año pasado, una venta donde en el INTA nadie sabe dónde fue a parar esa plata, y más de 42 mil hectáreas en venta", denunció con preocupación.
El Cerbas es el núcleo donde se concentra gran parte de la investigación de punta de la provincia, y su debilitamiento afecta la sinergia con otras instituciones. Sereno puso como ejemplo la reciente muestra Tecno Bio, donde se evidenció el potencial del trabajo conjunto entre el INTA, las universidades, el Conicet y el Ministerio de Desarrollo Agario de la Provincia.
"El INTA siempre, a lo largo de todo este tiempo, ha cumplido y desarrollado un rol fundamental de acercamiento con el productor, sin ideologías políticas. Más allá de que han pasado distintos gobiernos, el INTA siempre siguió de pie. Nunca hemos visto esto", lamentó.