Goycochea: “Me arrepiento de no haber despedido a Diego”
El exarquero habló sobre el estigma que sufrió en los 80 por los rumores de VIH y recordó con dolor el final de Diego, a quien no logró despedir como hubiera querido.

Sergio Goycochea, ídolo de la Selección Argentina y figura inolvidable del Mundial de Italia 90, repasó momentos duros de su vida en una serie de entrevistas recientes donde abordó tanto las falsas acusaciones que enfrentó en los 80 como el dolor que aún siente por la muerte de Diego Maradona.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con Mario Pergolini en el programa Otro Día Perdido, Goycochea recordó una de las etapas más duras de su carrera, cuando rumores malintencionados lo obligaron a salir a desmentir públicamente que tenía VIH. “En ese momento era estigmatizante. Te juzgaban por todo: por contagiar, por tu condición sexual. Era una sentencia de muerte”, expresó el exarquero, que por entonces apenas tenía poco más de 20 años.
Pergolini mostró la tapa de una revista de la época en la que Goycochea debía aclarar: "No tengo SIDA". El exfutbolista recordó que todo se originó tras una lesión jugando para River, en el contexto de un frustrado pase a San Lorenzo. “Fue duro, y el quiebre fue cuando mi mamá me llamó y me preguntó si era cierto. Ahí se me cayó la estantería”, contó con emoción.
Pese a todo, el fútbol le dio revancha en 1990, cuando se convirtió en uno de los grandes héroes argentinos al atajar penales decisivos en el Mundial de Italia. “Dos años después, el fútbol me regaló esa revancha maravillosa”, concluyó.
“Me reprocho no haber hecho más por Diego”
En otra entrevista, esta vez con Agarrate Catalina, Goycochea también habló con crudeza sobre el final de Diego Maradona. Reconoció que el último año de vida del Diez lo encontró lejos, sin poder llegar a él:
“Me reprocho no haber intentado más veces comunicarme con Diego. Pero ya no tiene sentido”.
El exarquero contó que la noticia de la muerte de Maradona lo sorprendió camino al canal de televisión, y que decidió hacer su programa en vivo pese al shock emocional. “Mi capitán me enseñó que por la camiseta hay que dar todo. Me quebré, pero lo hice por él”.
Con un nudo en la garganta, también confesó uno de sus mayores arrepentimientos: no haber podido despedirse de su amigo como sentía que debía. “No me saco de la cabeza esa imagen en la Casa Rosada. Me acerqué, lo vi… pero no pude. Tendría que haberme acercado, darle un beso en la frente. Hoy me arrepiento”.