Preocupación en Tandil por el aumento de consumo de sustancias durante el embarazo y sus efectos en los recién nacidos
La doctora Nadia Bocón, integrante del Servicio de Neonatología del Sistema Integrado de Salud Pública, advirtió sobre el crecimiento de casos de madres gestantes con consumos problemáticos y detalló las graves consecuencias que esta situación genera en la salud de los bebés, desde prematurez extrema hasta riesgos de muerte por síndrome de abstinencia.
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La problemática de los consumos problemáticos durante la gestación ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una tendencia creciente que pone en jaque al sistema sanitario local. En una entrevista brindada a La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, la doctora Nadia Bocón, profesional del Servicio de Neonatología del Sistema Integrado de Salud Pública, compartió un diagnóstico alarmante sobre la realidad que atraviesa la ciudad en sintonía con una tendencia global.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún explicó la especialista, el incremento de casos no distingue edades ni estratos sociales, rompiendo con el estigma de que se trata de una situación ligada exclusivamente al embarazo adolescente. "Actualmente en Tandil los números han aumentado, pero esta tendencia es a nivel mundial. Lo estamos viendo en todas las edades", señaló Bocón, subrayando que la detección suele ocurrir de manera tardía, generalmente en el momento del parto o la cesárea, debido a la falta de controles prenatales adecuados o a la omisión de la información por parte de las gestantes.
El impacto clínico en el recién nacido
El consumo de sustancias como cocaína, marihuana o anfetaminas durante el embarazo desencadena una serie de complicaciones fisiológicas graves. La doctora Bocón detalló que uno de los principales efectos es la vasoconstricción de los vasos sanguíneos, lo que deriva directamente en una restricción del crecimiento fetal. "Recibimos bebés más chiquititos en general y muchos partos prematuros con sus distintas complicaciones, agravadas por el estado de consumo", precisó.
Entre las patologías más severas que enfrentan estos recién nacidos se encuentran la enteritis (inflamación intestinal), hemorragias en diversas partes del cuerpo y, fundamentalmente, la hemorragia intraventricular, que afecta directamente al cerebro. La gravedad del cuadro clínico puede escalar hasta el riesgo de vida inminente, especialmente cuando se manifiesta el síndrome de abstinencia neonatal.
Al respecto, la profesional aportó datos estadísticos recientes del hospital local: "En lo que va del 2026, de 11 pacientes internados en el contexto de consumo, tuvimos un paciente con síndrome de abstinencia". Este cuadro se caracteriza por una irritabilidad extrema, vómitos, diarrea, convulsiones y, en los casos más dramáticos, la muerte del lactante. La falta de conciencia sobre estos riesgos es uno de los mayores obstáculos que enfrenta el personal médico.
Riesgos a largo plazo y el mito de la marihuana
Un punto de especial preocupación para el Servicio de Neonatología es la naturalización del consumo de marihuana. Bocón advirtió que, a pesar de ser una droga legal en ciertos contextos, su impacto en el desarrollo neurológico es profundo. "Está asociada a alteraciones neurocognitivas; existe hasta un 50 por ciento de posibilidades mayores de que el niño sufra trastorno del espectro autista en comparación con una madre que no haya consumido", enfatizó.
Consultada sobre la posibilidad de que estos bebés desarrollen adicciones en el futuro, la doctora aclaró que, si bien es difícil determinarlo fehacientemente por ser un fenómeno de estudio reciente, el ambiente en el que el niño se inserta y el alcance a la droga son factores determinantes. "Lo que predispone es el ambiente donde estamos insertos", reflexionó.
Protocolos de intervención y abordaje integral
Cuando se detecta un caso de consumo, el Sistema Integrado de Salud Pública activa un protocolo multidisciplinario que involucra a diversas áreas. La intervención no se limita a la atención médica del bebé en la unidad de cuidados intensivos, sino que requiere la participación del servicio de ginecología, obstetricia, salud mental y el servicio social y local. "Genera muchas más intervenciones y muchos más actores. Es una carga emocional dura ver a bebés y madres sufriendo", confesó la neonatóloga.
Uno de los cambios más drásticos en la rutina de estos recién nacidos es la contraindicación de la lactancia materna. En muchos casos, bebés que podrían haber recibido el alta a las 48 horas terminan internados, alimentados con leche de fórmula porque la droga continúa pasando a través de la leche materna, lo que suma una complicación adicional al vínculo temprano y a la salud del niño.
Hacia una política de prevención y promoción
Frente a este escenario, los profesionales de la salud insisten en la necesidad de fortalecer la promoción y prevención. Recientemente, se ha comenzado a implementar un protocolo del CPA (Centro de Prevención de las Adicciones) de dependencia provincial para los centros de salud periféricos, buscando una intervención adecuada desde la atención primaria.
La doctora Bocón, junto a sus colegas, se encuentra desarrollando un proyecto de investigación para documentar y visibilizar estas cifras en Tandil. El objetivo es generar políticas públicas que permitan llegar antes del consumo, a través de la consulta preconcepcional y la educación en los cursos prenatales.
Finalmente, la especialista remarcó que el enfoque del hospital no es punitivo. "Uno no está para juzgar, sino para ayudar, acompañar y escuchar las necesidades. Trabajamos para preservar los derechos del niño y la niña. Es un trabajo en equipo; solos no podemos hacer mucho", concluyó, haciendo un llamado a no naturalizar el consumo y a entender que todo lo que la madre ingiere impacta directamente en la vida que gesta.