La pandemia apuró la realidad de un sueño, una casa reciclada que desde hoy es un nuevo teatro para Tandil
En un acto revolucionario, Eugenio Deoseffe abrió un teatro. A pesar de la incertidumbre, el titiritero apostó a un nuevo espacio para la cultura. Los tiempos de gira quedaron en suspenso, la virtualidad no llena, entonces acondicionó su lugar de trabajo que abrirá al público dese este lunes con una agenda para los más chicos.
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“La pandemia nos trajo cambios drásticos. Algunos muy difíciles de digerir. Y en ese río de movimientos y cosas surgió la idea de acondicionar nuestro espacio de trabajo para convertirlo en una sala abierta al público”, así dio a conocer la buena nueva el titiritero Eugenio Deoseffe, que además encabeza la Compañía de Muñecos, Lupa.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAsí también decidió llamar a este nuevo lugar para el arte y la cultura, logrado tras arduo trabajo y meses de burocracia para obtener la habilitación que le permitió dar inicio hoy al primer evento del teatro: Vacas con Lupa.
Las expectativas son enormes y se extienden más allá de este tiempo marcado por el coronavirus, e incluso trascienden las proyecciones locales, ya que está pensado para seguir creciendo y poder en algún momento albergar artistas de otros lares, así como realizar un diverso abanico de actividades.
Así, junto a su novia Agustina Villanes, y gracias a las manos colaborativas de amigos, familia y pares de la cultura el trabajo que venía realizando de a poco, sin prisa, en la casa de Pellegrini 423 tomó el ritmo necesario para acelerar un sueño y volverlo realidad.
Paredes blancas, un telón, guirnalda de luces, una parrilla de luminarias sobre las sillas coloridas y recicladas, son solo una parte de la promesa de este nuevo sitio. “Creemos que la mejor forma de dar vuelta esta situación tan complicada es seguir apostando y trabajando por el teatro y la cultura”, enfatizó.
Lo virtual no es teatro
Deoseffe y sus títeres tenían programado un viaje a Canadá que quedó trunco prácticamente minutos antes de poner los pies en el avión. Llegó la pandemia del Covid-19 y con ella cambió todo, para todos, pero sobre todo para los trabajadores de la cultura.
Sin poder exponer su arte, con los teatros cerrados y prohibidos de reunir gente alrededor para evitar la propagación del virus, los recursos de subsistencia cada vez se iban acotando más.
En su caso, asumió que las giras dejarían de ser por un tiempo parte de la rutina y se inclinó al dictado de cursos virtuales. Mientras, de a poco, iba poniendo fichas a la reforma del lugar.
“Lo que hacemos nosotros es juntar gente a ver cosas y la pandemia es todo lo contrario, además lo virtual no es teatro. Ver obras a través de una pantalla es aburridísimo, no funciona”, afirmó y reflexionó sobre esa condición de ser esencial o no esencial, comprendiendo que se le podía “buscar la vuelta” para que el sector siguiera trabajando a partir de los protocolos.
El año pasado fue un año muy duro, también triste con la muerte de su amigo y par Pedro Baldovino, y si bien no tuvo un “bajón” prolongado, en un momento advirtió que toda la situación sanitaria venía para largo y hubo dos meses que pasó replanteándose qué hacer.
Ahí fue que llegó esa necesidad de encontrar algo a modo de “salvación” y surgió poner en marcha el plan de la sala. “No sé bien que va a pasar, pero hoy la ciudad tiene un espacio nuevo”, sonrió.
Materializar el sueño
“Desde que hicimos esta casa tuve la idea de que este lugar podría ser una sala de teatro”, reveló, pero en realidad la proyección apuntaba a otro momento de la vida, pensaba que sería mucho más adelante, cuando las ganas de viajar se aplacaran.
Como esa ilusión es desde siempre, de cada lugar visitado o en cada oportunidad a la vista, adquiría elementos que pudieran servir el día de mañana a armarlo. Tachos de reflectores, sonido, sillas antiguas de circo, postigos viejos y otros detalles que hoy son parte del Teatro Lupa. De hecho, ya sabía que cuando esa visión se materializara, la cabina de sonido estaría arriba a la derecha, como ahora.
El paso de Tandil a Fase 3 fue como el empujón final, que impulsó a ultimar todo eso que ya venía modificándose, cambiando el sentido de las puertas, reforzando con pintura ignífuga, acondicionando el camarín, instalando la cartelería y, lo más importante, rogando que la habilitación municipal llegar a tiempo. Llegó oportunamente.
“La idea es que sea un nicho para el teatro de animación y los títeres, que pueda ser referente también en cuanto a la formación y poder el día de mañana empezar a generar circuito internacional”, reveló, mostrando cómo las gradas que ahora son para el público también se pueden convertir en camas, y así otras estructuras fueron pensadas en una adaptación a futuro.
Aforo y programación
Deoseffe aseveró que fue un esfuerzo enorme el que permitió llegar a esta instancia, incluso dijo que no creía poder llegar a las vacaciones de invierno.
Todo está listo para recibir a los niños y familia, en cumplimiento estricto del aforo y los protocolos, con una programación tentadora y expectativas que inundan el espacio. Los interesados pueden pasar por Pellegrini 423 desde las 14 para conseguir sus entradas.
Desde hoy y hasta el miércoles 28 con una función por día a las 16 arrancan las primeras Vacas con Lupa.
Lunes 19, 16 hs. Tambo, Rufina & Vitorito. Grupo: La Ñata Roja
Martes 20, 16 hs. El Retambo. Grupo: La Ñata Roja
Del miércoles 21 al sábado 24, 16 hs Lupa, Mundos para Mirar de Cerca. Grupo: Lupa, Compañía de Muñecos
Del domingo 25 al miércoles 28, 16 hs Martino Gomaespuma. Grupo: Lupa, Compañía de Muñecos