A 248 años del nacimiento de San Martín, el Libertador que marcó el destino de América del Sur
Formado en el ejército español, regresó al Río de la Plata para crear el Regimiento de Granaderos a Caballo, liderar el cruce de los Andes y proclamar la independencia del Perú antes de elegir el exilio para evitar la división entre compatriotas.
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El 25 de febrero de 1778 nació en Yapeyú, actual provincia de Corrientes, José de San Martín, una de las figuras centrales de la independencia de América del Sur. A 248 años de aquel día, la fecha recuerda al hombre que, tras formarse como oficial en el ejército español, regresó al Río de la Plata para ponerse al servicio de su tierra.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailOrganizó el Regimiento de Granaderos a Caballo, creó el Ejército de los Andes, encabezó la campaña que aseguró la libertad de Chile y proclamó en Lima, en 1821, el nacimiento de Perú como nación soberana. También fue un padre atento, político y, en sus últimos años, eligió el exilio y el silencio antes que la división entre compatriotas.
Los primeros años en Yapeyú
José Francisco de San Martín nació en uno de los pueblos que integraban las antiguas misiones guaraníticas, reorganizadas tras la expulsión de los jesuitas en 1767. Fue hijo de Juan de San Martín, teniente gobernador del departamento, y de Gregoria Matorras, oriunda de Paredes de Nava, en la provincia de Palencia. Fue el menor de cinco hermanos varones.
En 1781 la familia se trasladó a Buenos Aires y en 1783 viajó a España a bordo de la fragata Santa Balbina. Instalado primero en Madrid y luego en Málaga, cursó estudios elementales antes de ingresar, en 1789, como cadete al Regimiento de Murcia.
Combatió en el norte de África contra fuerzas moras y participó en campañas en Europa frente a franceses, ingleses y portugueses. Su actuación en acciones como el combate de Arjonilla y la batalla de Bailén, donde las tropas españolas derrotaron a los ejércitos napoleónicos, le valió el ascenso a teniente coronel y una medalla de oro. Antes de cumplir 34 años ya había intervenido en más de 30 acciones militares.
En Cádiz y otros centros militares tomó contacto con oficiales americanos que analizaban los movimientos revolucionarios iniciados en Caracas y Buenos Aires. Años más tarde recordaría que decidió regresar “a su país nativo” para ofrecer sus servicios. En 1811 solicitó el retiro del ejército español, viajó a Londres y se embarcó rumbo al Río de la Plata.
El nacimiento de los Granaderos y el primer triunfo
El 9 de marzo de 1812 desembarcó en Buenos Aires. El gobierno revolucionario le encargó organizar un cuerpo de caballería de élite: así nació el Regimiento de Granaderos a Caballo.
San Martín impuso un reglamento estricto, códigos de honor y un modelo de conducta que abarcaba tanto el campo de batalla como la vida privada. El 3 de febrero de 1813, al frente de 120 granaderos, derrotó en la batalla de San Lorenzo a más de 250 soldados realistas. Durante el combate, su caballo cayó herido y lo aprisionó bajo su peso, pero fue rescatado por sus hombres.
Luego fue designado para dirigir el Ejército del Norte tras las derrotas en el Alto Perú. Allí comprendió que insistir por esa vía implicaba un desgaste sin resultados definitivos. En el plano personal, en 1812 se casó con Remedios de Escalada, con quien tendría a su única hija, Mercedes.
El Plan Continental y la independencia de Chile y Perú
En 1814 fue designado gobernador de Cuyo. Desde Mendoza organizó el Ejército de los Andes y movilizó recursos humanos y económicos para concretar su plan: cruzar la cordillera, liberar Chile y atacar el poder realista en Lima por el Pacífico.
En enero de 1817 comenzó el cruce de los Andes. Tras la victoria en Chacabuco el 12 de febrero y la consolidación en Maipú un año después, quedó asegurada la independencia chilena. San Martín rechazó honores políticos y respaldó a Bernardo O’Higgins como director supremo.
En agosto de 1820 zarpó hacia Perú. Ingresó en Lima en julio de 1821 y proclamó la independencia el 28 de ese mes. Como Protector del Perú abolió tributos indígenas, decretó la libertad de vientres, creó instituciones educativas y culturales y sentó las bases del nuevo Estado.
En 1822 se reunió en Guayaquil con Simón Bolívar. Ante la imposibilidad de un mando compartido y priorizando la unidad, decidió retirarse.
El exilio y el final
La muerte de su esposa en 1823 y las luchas internas en el Río de la Plata aceleraron su partida. En 1824 viajó a Europa con su hija Mercedes. Vivió en Londres, Bruselas y Francia.
En 1828 intentó regresar, pero al enterarse del levantamiento de Juan Lavalle y el fusilamiento de Manuel Dorrego decidió no desembarcar para evitar involucrarse en la guerra civil, fiel a su principio de no derramar sangre criolla.
Durante su exilio defendió la soberanía frente a intervenciones extranjeras y dejó en claro su posición: “Yo soy del Partido Americano”, escribió a Tomás Guido.
En 1848 se instaló en Boulogne-sur-Mer. Allí murió el 17 de agosto de 1850, a los 72 años, acompañado por su familia.
Sus restos fueron repatriados en 1880 y hoy descansan en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, custodiados por los Granaderos a Caballo que él mismo creó. Su figura permanece como símbolo de unidad, independencia y compromiso con la libertad americana.