Claves para acompañar a los niños en el inicio del ciclo lectivo sin aumentar el estrés
Paola Zampatti, especialista en Neuropsicología del Aprendizaje, explicó cómo impacta el regreso a clases en el cerebro de los niños y de qué manera acompañar este proceso de adaptación.
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Con el inicio de un nuevo ciclo lectivo, muchas familias concentran su atención en la compra de útiles escolares, la organización de horarios y la adaptación de la rutina diaria. Sin embargo, especialistas en neuropsicología advierten que el regreso a clases también implica un proceso menos visible pero igual de importante como lo es la adaptación del cerebro infantil al ritmo académico, social y emocional que demanda la escuela.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante el programa Tandil Despierta (Eco TV y 104.1 Tandil FM), la licenciada Paola Zampatti, especialista en Neuropsicología del Aprendizaje, explicó que este período requiere una mirada integral que contemple no solo los aspectos pedagógicos, sino también el funcionamiento cognitivo y emocional de los niños.
“El inicio de clases no es solo un evento social; es un proceso que exige un esfuerzo significativo de las funciones ejecutivas del cerebro, nuestro ‘director de orquesta’ interno”, señaló. Estas funciones ejecutivas son las encargadas de coordinar habilidades fundamentales para el aprendizaje, como la atención sostenida, la planificación de tareas, la organización del tiempo y el control de los impulsos.
Desde su campo de trabajo, Zampatti subrayó que la regulación emocional es un factor determinante para que el aprendizaje pueda desarrollarse de manera efectiva. “Desde la neuropsicología entendemos que el cerebro no puede aprender si se encuentra en un estado de alerta o estrés constante. Si el sistema nervioso no está regulado, el niño no está disponible para aprender”, explicó.
En este sentido, indicó que el regreso a la escuela supone una reactivación y readaptación de diversos procesos cognitivos. Entre ellos se encuentran la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva, una habilidad que ayuda a los niños a adaptarse a consignas nuevas, cambiar de estrategia frente a una dificultad o reorganizar sus actividades a lo largo de la jornada escolar.
Ante este escenario, la especialista destacó la importancia de la predictibilidad en los días previos y en las primeras semanas de clases. “El cerebro busca patrones para ahorrar energía. Establecer rutinas claras y predecibles ayuda a reducir la actividad de la amígdala cerebral y, por ende, la ansiedad”, explicó.
Otro concepto clave es el de co-regulación, que refiere a la influencia directa que tiene el estado emocional de los adultos sobre los niños. Según Zampatti, en contextos de cambio o novedad, la actitud de madres, padres y docentes cumple un rol fundamental. “La calma del adulto actúa como un andamiaje externo. A través de las neuronas espejo, el niño toma prestado el estado de calma de sus cuidadores para regular su propio sistema nervioso frente a la novedad”, sostuvo.
Asimismo, señaló que durante las primeras semanas del ciclo lectivo es habitual que los chicos manifiesten cansancio, irritabilidad o una mayor sensibilidad emocional al finalizar la jornada escolar. “Es importante entender que esto no es falta de voluntad, sino el resultado de un alto costo energético que implica sostener la atención y adaptarse a nuevas demandas”, explicó.
Por ese motivo, recomendó a las familias acompañar este período con paciencia, sostener rutinas claras en el hogar y garantizar espacios de descanso y recuperación después de la escuela.
Finalmente, la especialista remarcó que comprender cómo funciona el cerebro durante estas transiciones puede marcar una diferencia significativa en la experiencia educativa de los niños.
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