El Concejo Deliberante busca ampliar la protección del empedrado histórico en Tandil
El Concejo Deliberante de Tandil avanza en el tratamiento de diversos proyectos de ordenanza que buscan extender la preservación de las calles de adoquines y granitullo, con el objetivo de resguardar la identidad local y el legado de los antiguos picapedreros.
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El Concejo Deliberante de Tandil se encuentra en una etapa de definiciones clave respecto a la preservación del paisaje urbano y la memoria histórica de la ciudad. Durante esta semana, se llevó a cabo una reunión ampliada que convocó al pleno de las comisiones de Urbanización y Obras Públicas y de Cultura y Educación. El objetivo central del encuentro fue realizar una puesta en común de tres proyectos de ordenanza presentados por distintos bloques políticos, a los que se suma una cuarta iniciativa de carácter ciudadano, todos orientados a proteger las calles compuestas por adoquines y granitullo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa intención de los legisladores municipales es unificar estas propuestas en un texto único que logre compatibilizar el crecimiento de la infraestructura vial con la conservación de un patrimonio que es considerado fundamental para la identidad tandilense. Actualmente, la normativa vigente solo otorga protección legal a las arterias que rodean la Plaza Independencia, debido a su valor fundacional. Sin embargo, existe un consenso creciente entre los ediles y diversos actores sociales sobre la insuficiencia de este marco regulatorio, entendiendo que el trazado de piedra de la ciudad excede los límites del centro histórico.
Los proyectos en danza subrayan que estas calles no deben ser vistas meramente como infraestructura de transporte, sino como testimonios materiales del oficio de los antiguos picapedreros, una labor que forjó los cimientos económicos y sociales de la región. En este sentido, los concejales coinciden en que el empedrado constituye un acervo que transmite la historia de Tandil a través de las generaciones, formando parte indisoluble del paisaje urbano y la memoria colectiva de la comunidad.
El debate parlamentario se centra ahora en establecer los alcances de esta protección y determinar con precisión qué cuadras deben alcanzar el estatus de "protegidas por ordenanza". Para ello, se ha avanzado en la redacción de un listado de criterios orientadores para definir calles como patrimonio, los cuales servirán como base técnica y jurídica para la toma de decisiones. Estos criterios buscan dotar de objetividad a la norma, evitando discrecionalidades y asegurando que la conservación sea viable desde el punto de vista estructural y económico.
Los pilares de la nueva regulación patrimonial
Para que una arteria sea incorporada al régimen de protección, los concejales acordaron que deberá cumplir con una serie de requisitos fundamentales. En primer lugar, se exige un valor histórico verificable y una integridad material significativa del empedrado original. Esto implica que no basta con que la calle sea de piedra, sino que debe conservar una parte sustancial de su composición inicial para justificar su preservación como pieza histórica.
Asimismo, la viabilidad técnica juega un papel preponderante en la discusión legislativa. Se requerirá un informe técnico favorable que avale la viabilidad estructural de la calzada, garantizando que el mantenimiento del adoquín no comprometa la seguridad de quienes transitan. La compatibilidad funcional con el tránsito regulado y las condiciones de seguridad vial son aspectos que los concejales evaluarán con detenimiento, buscando un equilibrio entre el museo a cielo abierto que representa el empedrado y las necesidades de una ciudad moderna en constante movimiento.
Otro de los puntos destacados en el borrador del proyecto común es el potencial estratégico de las calles en la configuración del paisaje urbano. Se busca identificar aquellas zonas donde el empedrado potencia el atractivo turístico y cultural de Tandil, generando corredores que inviten a la contemplación de la arquitectura local.
Finalmente, la factibilidad presupuestaria para un mantenimiento sostenido en el tiempo es la condición que garantiza que la ordenanza no se convierta en letra muerta, sino en una política pública ejecutable por la Municipalidad de Tandil.
Por otro lado, la futura normativa también dejará en claro las exclusiones. Se ha explicitado que no podrán incorporarse al régimen de protección aquellas arterias que no reúnan condiciones estructurales mínimas o que presenten un grado de deterioro tal que implique la pérdida sustancial de su material original. También quedarán fuera aquellas calles cuya conservación resulte incompatible con la dinámica urbana actual, ya sea por su jerarquía vial, la intensidad del tránsito o la necesidad estratégica de conectividad para el desarrollo de la ciudad.
Hacia un consenso técnico y ciudadano
El proceso de redacción de la ordenanza unificada no se agotará en el recinto del Concejo Deliberante. Los ediles han manifestado la necesidad de apoyar estas decisiones en un grupo de consulta más amplio, que incluya a representantes de diversos sectores interesados. La intención es integrar la visión de los especialistas en planeamiento urbano y de aquellos actores vinculados directamente a la preservación del patrimonio cultural y la historia local.
Este enfoque multidisciplinario busca que la norma final cuente con el respaldo técnico necesario para afrontar los desafíos que supone mantener calles de piedra en el siglo XXI. El diálogo entre la Secretaría de Obras Públicas y las comisiones legislativas será vital para definir el listado definitivo de calles que integrarán el catálogo de protección. Según trascendió, la nómina está en proceso de construcción, mientras se analizan los informes sobre el estado actual de las calzadas en distintos barrios de la ciudad.
La protección del granitullo y el adoquín no es solo una cuestión estética, sino un acto de justicia histórica para con una de las industrias más emblemáticas de Tandil. Los concejales buscarán lograr un acuerdo que permita avanzar hacia la aprobación del marco de regulación, entendiendo que cada intervención de pavimentación sobre el empedrado original representa una pérdida irreversible para el patrimonio local. La expectativa es que, en las próximas sesiones, el proyecto unificado pueda ser sometido a votación, marcando un hito en la legislación municipal de conservación.
En definitiva, el objetivo es dotar a la ciudad de una herramienta legal robusta, que permita decidir con criterios claros y científicos qué fragmentos de su historia vial deben permanecer inalterados. La participación ciudadana, a través de la iniciativa presentada ante el cuerpo legislativo y el debate público por la zona de 4 de Abril y Alsina, demostró el interés por el resguardo de la identidad tandilense y la necesidad de garantizar la transitabilidad como dos demandas contrapuestas que atraviesan a sectores de la sociedad y que ahora encuentran eco en la agenda política del Concejo Deliberante.
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