Enseñar matemática, el desafío que persiste
Dos docentes, de distintas generaciones, reflexionan sobre la enseñanza de la matemática, los desafíos del aula, la vocación y la necesidad de tender puentes entre teoría, práctica y realidad escolar.
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Por Asael Cejas (*)
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLaura Fernández es docente jubilada. Se recibió en 1990, en la Universidad Nacional del Centro, y es profesora de matemática y física. Empezó a trabajar en 1988, cuando estaba en tercer año del profesorado.
Su carrera docente la inició en la Escuela de Comercio, ya que era exalumna de allí. También enseñó en la Escuela Técnica 2 y en el Instituto 10, en el Profesorado de Matemática y en Administración Pública. Ejerció hasta el 2023, un total de 35 años de trabajo.
Por su parte, Karen Rezola es estudiante del cuarto año del Profesorado de Matemática del Instituto 10. Hizo el secundario en la Escuela Secundaria 18 y comenzó sus prácticas en tercer año.
Razones para enseñar
-¿Qué es lo que les cautiva de las matemáticas?
Laura Fernández: -Cuando entré al secundario ya sabía que sería docente, ahí tenía una profesora que era excelente, vos entrabas a la clase y te transmitía las cosas de tal manera, que le entendías todo, y dije ‘yo quiero ser como ella’.
Karen Rezola: -Cuando iba a la secundaria, tenía interés por las matemáticas, siempre me gustó enseñar y mis amigos me pedían ayuda, yo les daba particular, ahí me encaminé hacia el profesorado, ya tenía la vocación.
-¿Cómo hacen para achicar las brechas de aprendizaje dentro del aula?
K. R.: -Brecha siempre hay, con esto de los saberes previos, no solo de matemática, sino de la vida, de la realidad. Por eso me gusta trabajar en conjunto o en grupos pequeños. Una vez que uno lo resuelve, lo socializa. De diferentes miradas surge la respuesta, y otra perspectiva para resolver el problema. También tomo ideas que tienen los chicos y las trabajo en el pizarrón.
L. F.: -Yo siempre traté de que haya un clima agradable de trabajo, de que no tengan miedo a preguntar, porque muchas veces una persona no entiende y no se anima a consultar, tiene vergüenza, no quiere demostrar que no sabe, por timidez. Entonces siempre traté de mantener un clima de empatía, de buen diálogo dentro del salón. Con ese clima, es mucho más fácil, ya que explico el tema en el pizarrón y después le das un tiempo para que practiquen.
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Se trata de caminar por el salón y ver. Así lográs ese mecanismo de que el alumno se anime a preguntar, ya es otra cosa. No entiende algo, te llama enseguida. Intenta hacerlo.
-¿Como te das cuenta?
L.F: -Vos estuviste explicando un montón, quedó en nada y decís, ‘¿no escuchó nada de lo que le dije?’. Por eso es importante lo que llamo ‘líderes positivos´, que no tienen que ser los más brillantes, puede ser un ´vago divertido´ que va metiendo bocados, pero que avanza en la clase e incita a que el resto lo haga. Como hay positivos, también hay negativos que te agreden y que encima el grupo, tal vez por pasividad o miedo, acepta y no enfrenta.
Por eso también es muy importante en la preparación del docente, la formación en contenidos y psicología. Es muy importante para el manejo del grupo. Yo tuve suerte identificando los líderes. Muchas veces, dentro del salón hay uno que es el que le va pasando información al resto. Están los que prefieren que te sientes al lado a explicar, quiere el profesor particular. Por ahí necesitan cariño y que alguien más cerca le esté explicando específicamente a él. Todo eso en el salón, uno lo tiene que mirar en forma amplia y no quedarse sentado en el escritorio.
Matemáticas y realidad
-¿Cómo es la experiencia en cuanto a enseñar teoría y práctica?
K. R.: -A mí me gustaría mucho profundizar en los problemas que llevamos a los estudiantes, en clases. Nosotros solemos plantear problemas alcanzables. Generar los problemas es un camino bastante difícil.
Me gusta darles problemas y que se dificulten un poco. La ejercitación es necesaria, porque así uno aprende los contenidos. No me gustaría ser un profesor expositor. No arrancar yo, sino darles un problema a los alumnos.
L. F.: -En algunas materias sí daba teórico práctico, pero en la universidad se ve más eso de dar la teoría, por un lado y práctica, por el otro.
En cambio, en el secundario, o mismo en el profesorado, uno da teoría, explica la teoría y después pasamos a la parte práctica. Empezás con un ejemplo y, sobre eso, vas trabajando toda la teoría. Tenés que partir de ejercicios matemáticos para desarrollar cosas, encontrar un problema de la realidad y llevarlo a un problema matemático.
-Una frase que seguro escucharon es ‘esto nunca me va a servir’, ‘esto no lo voy a poder aplicar nunca’, ¿cómo la afrontan?
K. R.: -Siento que la matemática sirve, más allá de los contenidos específicos. Está presente para fomentar un conocimiento más crítico, de análisis, de resolución, de hipótesis. Te da otras herramientas para encarar los problemas, herramientas de lógica.
L.F.: -Si uno lo lleva a algo del fútbol: no hacés sentadillas en un partido de fútbol, pero necesitás las sentadillas para poder correr bien. Vos necesitás un entrenamiento algebraico para poder hacer otras cosas.
-¿Qué técnicas o métodos son más efectivos para enseñar la matemática?
K. R.: -Nosotros nos referimos a las teorías de la enseñanza de las matemáticas con un enfoque constructivista. Es así como encaro mis prácticas, en donde el alumno se hace cargo de un problema y construye los conocimientos mediante desequilibrios cognitivos y re equilibrio. Es decir, el estudiante toma el problema que uno como docente le da y con sus conocimientos previos, trata de dar alguna hipótesis de resolución de los problemas. Esos conocimientos previos no le van a alcanzar, lo que da pie a institucionalizar, es decir, darle nombre a ese contenido nuevo, para trabajar con este.
Nosotros llevamos al aula problemas que tienen que ver con la realidad del estudiante, con lo palpable y con lo que puede ser imaginable y matematizar la situación problemática presentada.
L. F.: -El tema es que el constructivismo solo en un aula no se puede hacer. ¿Algún tema lo podrás ver de forma constructiva? Sí, algunos sí, pero también depende del grupo.
Por ahí hay un grupo que tuvo una excelente base y vuela, y otro grupo al que le cuesta un poco más, porque las personas que tenés ahí son diferentes, te van a responder completamente diferente. Es un proceso dinámico, vas soltando el tema y viendo las caritas y si ves una cara rara, volvés a explicar. Por eso, de los métodos para enseñar, no hay un ideal, depende de cada grupo, situación o época.
Creatividad
-¿Como hicieron en la pandemia? ¿Cómo es la adopción de herramientas digitales?
L.F.: -En la pandemia me levantaba a las cinco de la mañana a preparar material, porque le escribía a todos. No tenía buena internet, mandaban todo por archivos escritos. No sabés lo que fue explicar matemáticas de manera escrita. Después aprendí a grabar unos videos, pero fue terrible.
Ahora, por ejemplo, doy clases particulares por Meet, tengo una pizarra, pero porque me resulta más cómodo, para alumnos que viven en Buenos Aires y me piden clases online.
Terminé adaptándome a las tecnologías, pero pudo haber sido de otra manera, creo que para el secundario es fundamental tener el contacto, ya que por ley están obligados a ir. En el terciario o el universitario, no. Hay otra predisposición, el alumno elige.
K. R.: -Me gusta mucho y uso el Geogebra, es una app de geometría dinámica, que te permite el dinamismo de que los estudiantes pueden observar lo que van haciendo. Es más visual y te lleva a un análisis más crítico, para que el conocimiento lo vean ellos, es como si muevo este parámetro, para así poder sacar conjeturas.
Es una manera muy gráfica. El Geogebra, el Padlet o el Classroom o Youtube sirven para un seguimiento día a día
-¿Qué rescatan de la formación pedagógica?
K.R.: -A mí me pasó que cuando llegamos a primero, éramos un grupo muy diverso y nos costó entrar a las pedagógicas, porque veníamos a estudiar matemática. Hoy en día agradezco haberlas tenido, porque nos forman para estar dentro del aula.
L.F: -Es muy importante la formación del docente, en contenidos y en psicología. Cuando sos joven te hacen estudiar psicología, por ejemplo, y a los de matemáticas no nos gusta mucho: ‘¿Esto tenemos que leer?’. Pero con los años, aprendés que es importante, que por algo están las cosas.
-¿Tenés alguna anécdota respecto a eso?
L.F: -Había un chico que no estaba haciendo nada. Entonces agarré una silla, me senté al lado y le expliqué. Luego iba a las clases y él ya me esperaba con la silla. Entonces me sentaba allí y le explicaba. Por ahí venía otro y lo echaba diciendo ´me estaba explicando a mí´, por eso es importante identificar las situaciones e ir teniendo la empatía suficiente para dar clases.
(*) Esta entrevista fue realizada en el marco de la materia Práctica Profesional 1 de la Tecnicatura en Comunicación Social del ISFDYT 10 de Tandil, bajo la tutela de la profesora Carolina Cordi.
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