Fuerza Patria presentó un proyecto para proteger los adoquines: “Son parte de la identidad tandilense”
La iniciativa propone crear una comisión especializada que determine las calles a resguardar.
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El concejal Federico Martínez presentó un proyecto que busca declarar patrimonio y proteger a las calles de adoquines de la ciudad. En concreto, la iniciativa propone crear una comisión especializada que tenga a su cargo un relevamiento que determine las calles a resguardara, y la formación de personal municipal en la reparación de granitullo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn relación con el espíritu de la propuesta, Martínez remarcó: "Entendemos que la piedra, que el trabajo de los picapedreros y las calles adoquinadas constituyen parte de la identidad del tandilense y que no la podemos perder. Una vez que eso se remueve, se pierde para siempre. Entonces, la propuesta que estamos haciendo nosotros es armar un marco normativo para que las calles que tienen valor histórico sean declaradas como patrimonio y que sean intocables, pero a partir de una comisión de personas, de profesionales, de instituciones que puedan identificar, relevar, e indicar cuáles son esas calles que vamos a proteger y conservar".
La presentación se dio en un clima de debate originado a partir de los trabajos de remoción de adoquines en la calle Sarmiento, a la altura de la Plaza del Tanque. Aquella intervención municipal, que reemplazó el histórico material, despertó críticas de organizaciones civiles como la Asamblea de la Estación, la de Barrios de Piedra y Punto Verde, quienes denunciaron un daño irreversible a la fisonomía urbana y solicitaron la Banca XXI para elevar su propio proyecto al respecto. Además, el bloque Alternativa Tandil también dio a conocer una iniciativa propia.
“La idea en los proyectos de ordenanza que uno trabaja es que puedan intervenir diferentes voces para que salgan de la mejor manera”, planteó Martínez.
Por los adoquines
El proyecto de Fuerza Patria surgió para saldar lo que el concejal Martínez describió como un "vacío legal normativo". Según el edil, durante mucho tiempo no existió una línea política clara sobre el manejo de las calles de granito. En concreto, la propuesta busca que la determinación de qué arterias deben ser protegidas no dependa de un funcionario de turno, sino de un consenso técnico y ciudadano.
Para lograr este objetivo, el texto plantea la creación de una comisión asesora compuesta por profesionales de distintas áreas, representantes de la Universidad Nacional del Centro (Unicen) y de colegios profesionales. Este organismo tendría la tarea de realizar un relevamiento exhaustivo de la planta urbana para dictaminar qué calles conservan un valor fundacional y cuáles deben ser mantenidas bajo procedimientos de recuperación específicos, evitando su sustitución definitiva por asfalto u otros materiales modernos.
Asimismo, el proyecto designa a la Secretaría de Planeamiento y Obras Públicas como el ente de aplicación de la futura ordenanza. La intención es que esta secretaría trabaje en coordinación con la comisión asesora para garantizar que las obras necesarias en la vía pública respeten el patrimonio.
Martínez destacó que este modelo de gestión participativa se inspiró en normativas similares aplicadas con éxito en otras ciudades bonaerenses, tomando como referencia directa el régimen para el cuidado del patrimonio votado en La Plata.
Pasado, presente y futuro
Uno de los puntos más complejos que abordó la iniciativa es el equilibrio entre la preservación del pasado y las exigencias de una ciudad moderna. Con destacado crecimiento poblacional y del parque automotor, el tránsito en las arterias que comunican con el centro representa un desafío cotidiano. A respecto, Martínez reconoció que muchas calles adoquinadas no fueron proyectadas para el peso y la dinámica del transporte actual, lo que requiere una mirada integral del problema.
En este sentido, el concejal subrayó que la movilidad y la dinámica urbana no deben ser excluyentes de la conservación. El proyecto contempla que el mantenimiento de las calles históricas sea realizado por personal capacitado en el arte de la piedra. Por ello, la ordenanza incluye un programa de capacitación para operarios municipales, con el objetivo de ampliar las cuadrillas formadas para tal fin.
Martínez sostuvo que el trabajo de los antiguos picapedreros no es solo un relato de los libros de historia local, sino una realidad palpable que los vecinos transitan a diario. Al declarar estas calles como patrimonio, se busca honrar el esfuerzo de generaciones de inmigrantes y trabajadores que forjaron los cimientos de Tandil, asegurando que el progreso no signifique borrar las huellas de su origen.
Tras su ingreso formal, el expediente comenzó su recorrido por la Comisión de Obras Públicas y se espera que próximamente sea tratado en la Comisión de Cultura y Educación, la cual es presidida por el propio Martínez. El concejal manifestó su expectativa de que el proyecto pueda avanzar mediante el consenso de todos los bloques políticos, integrando también las visiones de las organizaciones sociales que vienen reclamando acciones concretas en defensa de los adoquines.
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