La historia de Mailen Galabert, entre el ring y la maternidad
La tandilense afrontará en Olavarría uno de sus últimos combates como amateur antes de dar el salto al campo rentado.
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La historia de Mailen Galabert es la de una búsqueda constante contra las adversidades, tanto dentro como fuera del cuadrilátero. En los últimos meses, su rutina no solo estuvo regida por el sonido del cabezal y el impacto de los guantes, sino también por la gestión de una rifa que resultó fundamental para costear los trámites de su licencia profesional.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl aspecto económico representó un escollo significativo en este tramo de su carrera, pero el apoyo de la comunidad y su determinación le permitieron alcanzar la cifra necesaria para completar la documentación. "Hasta hace unos días estuve haciendo una rifa para poder juntar la plata, porque es mucho gasto", relató la boxeadora de 28 años, quien hoy respira con la tranquilidad de haber cumplido ese paso administrativo que la posiciona a las puertas del profesionalismo.
Su vínculo con el boxeo se gestó hace cuatro años; inmediatamente después de la pandemia, Galabert decidió que era momento de volcarse a la disciplina que siempre la había cautivado. Sus primeros pasos los dio junto a su padre, Luis, quien ha sido su guía y entrenador desde el inicio en la Quinta La Florida. El camino no fue sencillo; la falta de un espacio propio la obligó a recorrer distintos gimnasios de la ciudad en una suerte de peregrinaje deportivo.
Ese esfuerzo inicial forjó el carácter de una atleta que hoy reconoce que aquellas primeras peleas fueron "sufridas", pero necesarias para construir la solidez que exhibe en la actualidad. El presente la encuentra establecida en el Club Hípico, donde pule los detalles técnicos bajo la atenta mirada de su padre.
Para “May”, como se la conoce popularmente, llegar a esta instancia no es una casualidad, sino el resultado de un proceso de maduración que comenzó en la precariedad de los inicios y que hoy se traduce en la inminencia de un debut rentado.
"Ver hoy que llegamos tan lejos y terminar con los papeles para ser profesional para mí es un logro", afirmó con la emoción de quien sabe que cada entrenamiento fue un ladrillo en la construcción de su sueño. La joven deportista no oculta su ansiedad por lo que viene, con el deseo ferviente de que su última pelea como amateur y la primera profesional tenga como escenario a Tandil.
Una rutina exigente
El sacrificio que demanda el alto rendimiento es una de las facetas menos visibles pero más determinantes en la vida de Galabert. Su jornada comienza bien temprano con sesiones de running, seguidas por turnos dobles de entrenamiento al mediodía y por la tarde.
Esta disciplina férrea conlleva restricciones en la alimentación, la ausencia en eventos sociales y la privación de momentos compartidos con amigos. Según sus propias palabras, para sentirse victoriosa es imprescindible transitar ese camino de privaciones que separa a los aficionados de los profesionales.
La vida de un boxeador se mide en asaltos, pero también en las horas de esfuerzo que nadie ve. Galabert entiende que el boxeo es una construcción integral que abarca todos los aspectos.
"Es un sacrificio que trae todo esto, no es solamente subir; va a base de lo que también uno quiere y lo que le gusta", explicó al detallar cómo debió postergar eventos en pos de su objetivo. Su meta es clara: llegar al profesionalismo y, una vez allí, trabajar para convertirse en campeona argentina.
En el ámbito local, la situación del boxeo femenino presenta desafíos adicionales. A pesar de que Tandil cuenta con otras exponentes en el plano amateur, Galabert señaló una marcada soledad en su preparación hacia el profesionalismo. La falta de compañeras para realizar el "guanteo" la obliga a buscar rivales fuera de la ciudad o a entrenar con sus compañeros varones. Si bien reconoció que el trabajo con hombres es exigente, admitió que no siempre se ajusta a las necesidades.
A pesar de estas carencias logísticas, la pugilista de 28 años se siente en un nivel de competitividad óptimo. A lo largo de sus presentaciones amateur, se enfrentó a boxeadoras con una experiencia mucho mayor, donde la tandilense confirmó que está a la altura de las circunstancias y que posee el potencial para dar más. "Me he dado cuenta de que estoy para más cuando me he enfrentado con chicas de más de 30 peleas", aseguró con convicción.
Maternidad y boxeo
Detrás de la boxeadora que busca la gloria nacional se encuentra una madre soltera que debe lidiar con las complejidades de la crianza y las demandas del deporte de élite. La conciliación entre la maternidad y el entrenamiento profesional es, sin duda, la pelea más exigente que libra a diario.
Ser madre sola implica una gestión del tiempo milimétrica, donde muchas veces debe anteponer sus horas de gimnasio a los deseos de su hijo. Esta realidad genera una tensión entre las partes, aunque ella intenta que el pequeño no sufra las consecuencias de su carrera deportiva.
La relación con su hijo está atravesada por el deporte, ya que el niño también realiza actividades físicas, lo que demanda una logística compartida. Sin embargo, Galabert reconoció la dificultad de decirle "no" en reiteradas oportunidades debido a sus compromisos de entrenamiento.
"Se hace difícil cuando sos mamá sola, de tener que decirle muchas veces que no a él porque se me complica con mi entrenamiento", confesó la boxeadora. A pesar de estos obstáculos, el vínculo se mantiene sólido y el niño es una de las figuras centrales en su círculo íntimo de apoyo, junto a sus padres y hermanos.
Este núcleo familiar reducido pero incondicional es el que le brinda la estabilidad emocional necesaria para subir al ring. Para Mai, contar con su madre, su padre y su hijo al costado del cuadrilátero es suficiente para sentirse relajada y enfocada en el combate. El entorno familiar ha sido el sostén en los momentos de mayor duda y el motor que la impulsó a no abandonar su sueño profesional a pesar de las presiones económicas y personales.
El próximo 6 de febrero, Galabert tendrá una de sus últimas veladas antes de pasar al campo rentado en la ciudad de Olavarría. La preparación para este combate ha sido intensiva desde el primer día en que se confirmó la fecha. Aunque ya obtuvo una victoria frente a la misma oponente anteriormente, Mailen busca cerrar su etapa amateur, donde registra 28 peleas, con total autoridad.
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