Mantenimiento de artefactos a gas: las claves de un experto para evitar accidentes ante la llegada del frío
Con el inicio del otoño y el marcado descenso de temperaturas en la ciudad, el gasista matriculado Mario Agostini advirtió sobre la importancia de revisar calefactores y calderas para garantizar una combustión segura y evitar la acumulación de monóxido de carbono en los ambientes.
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Con la llegada de los primeros fríos de la temporada, la preocupación por el estado de los sistemas de calefacción vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de los hogares tandilenses. En una reciente entrevista en Plataforma Magazine (Eco TV y Tandil FM 104.1), el gasista matriculado Mario Agostini compartió su experiencia de más de tres décadas en el rubro y enfatizó la necesidad de realizar controles preventivos antes de poner en pleno funcionamiento los equipos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAgostini explicó que la prevención resulta la herramienta más eficaz para evitar siniestros. Según el especialista, durante el verano las viviendas suelen permanecer ventiladas, lo que puede ocultar pequeñas pérdidas de gas que se tornan peligrosas al cerrar la casa con la llegada del otoño. "Mi temporada arrancó hace 15 días con los primeros fríos, más que nada con la gente grande y establecimientos en donde el descenso de temperaturas se sufre más a la noche", señaló el profesional, remarcando que, aunque no estemos en pleno invierno, las temperaturas ya bajan hasta los cinco o siete grados.
Uno de los puntos críticos señalados por el gasista es la diferencia entre los distintos sistemas de calefacción y cómo estos interactúan con el ambiente. Mientras que en un calefactor la llama es visible, en las calderas esto no siempre ocurre, lo que puede generar una falsa sensación de seguridad. Agostini advirtió que las calderas antiguas, del tipo tiro natural, son especialmente riesgosas si no reciben el mantenimiento preventivo adecuado.
"Cuando la caldera empieza a quemar mal, donde se tapa y se ensucia, la llama se pone amarilla. He visto casos de equipos dentro de alacenas que no habían tenido revisión en ocho años", relató. Esta mala combustión genera monóxido de carbono, un gas que, si los conductos de evacuación no dan abasto o están obstruidos, se dispersa dentro de la vivienda en lugar de salir por la chimenea. El experto recomendó observar el entorno de los artefactos: la presencia de manchas negras o amarillas en las paredes o el equipo es una señal inequívoca de que algo no funciona correctamente.
En cuanto a los calefactores, Agostini fue tajante respecto a la ubicación de los equipos de "cámara abierta" o sin salida. Estos artefactos consumen el oxígeno del ambiente y devuelven los gases de la combustión al mismo lugar donde están instalados. "Un calefactor sin salida jamás, nunca, de ninguna manera puede estar en un dormitorio", sentenció. Tampoco es segura su instalación en pasillos que conecten habitaciones y baños.
Para los dormitorios, la única opción permitida y segura es el tiro balanceado. Este sistema utiliza dos conductos: uno para aspirar aire limpio del exterior y otro para expulsar los gases quemados. Sin embargo, el profesional aclaró que incluso estos equipos deben ser revisados anualmente, ya que las conexiones internas de aluminio, cobre o bronce pueden sufrir dilataciones con el tiempo, generando fugas que los sistemas de seguridad estándar, como la termocupla, no son capaces de detectar.
La importancia vital de la ventilación
Un error común en los meses fríos es sellar herméticamente la vivienda para conservar el calor. Agostini recordó que la presencia de las rejillas de ventilación reglamentarias es una cuestión de vida o muerte. "Siempre tiene que haber recirculación de aire. Por más que nos abriguemos un poquito más, hay que ventilar", aseguró.
Asimismo, desaconsejó terminantemente el uso de hornallas o el horno para calefaccionar ambientes. Estos elementos funcionan como un quemador de cámara abierta y consumen rápidamente el oxígeno, especialmente en espacios reducidos como los monoambientes. "Toda llama consume sí o sí oxígeno. Sin él, la combustión es incompleta y se convierte en un generador de monóxido impresionante", explicó.
Nuevas modalidades de robo y fugas de gas
El gasista también alertó sobre una problemática creciente en Tandil: el robo de materiales en las casillas de gas. En los últimos tres meses, se han multiplicado los casos de sustracción de flexibles de cobre y terminales de bronce debido al valor de estos metales en el mercado informal. "La gente se levanta, no tiene gas y no entiende qué pasó. Los delincuentes quiebran los caños y, en muchos casos, dejan las válvulas abiertas", advirtió.
Ante la presencia de olor a gas en la entrada de la vivienda o en el interior, la recomendación es contactar de inmediato a un gasista matriculado. El profesional será el encargado de evaluar la gravedad de la situación y determinar si es necesaria la intervención de Camuzzi. Agostini concluyó reiterando que el costo de una revisión anual es mínimo comparado con la seguridad de la familia: "Es el sistema de la prevención; Tandil está con temperaturas raras y lo mejor es estar preparados".
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