María Etcheber y su paso por ATAD: un testimonio sobre el poder de la inclusión y las oportunidades
En el marco del Día Internacional del Síndrome de Down, la escritora tandilense mantuvo un emotivo diálogo con docentes de la institución para reflexionar sobre el impacto de la educación temprana en el desarrollo de la autonomía.
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En el marco del Día Internacional del Síndrome de Down, que se conmemora cada 21 de marzo con el objetivo de generar conciencia sobre los derechos, la inclusión y el valor de las personas con esta condición, María Etcheber protagonizó una emotiva entrevista en Eco TV.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn una reciente emisión del programa Plataforma Magazine, la escritora tandilense recibió a dos figuras fundamentales en su formación: Nelba Pérez y Fernanda Lumelli. El encuentro fue mucho más que una entrevista periodística. Cargado de emoción y recuerdos, sirvió como plataforma para visibilizar el trabajo de la Asociación Tandilense de Ayuda al Discapacitado (ATAD) y analizar los avances en materia de derechos para las personas con discapacidad.
La charla comenzó con una mirada hacia el pasado, indagando en los cimientos de una de las instituciones más destacadas de la ciudad. Nelba Pérez, quien estuvo presente desde los primeros pasos de la entidad, recordó que el nacimiento de la institución fue el resultado de la inquietud de un grupo de padres y profesionales. En aquel entonces, los niños transitaban por diversos consultorios sin una conjunción de ideologías ni una formación integrada, lo que generaba una sensación de desarticulación en su atención.
Con el apoyo fundamental del doctor Guanella, quien prestó su casa para dar inicio a las actividades, y la labor de figuras como Delfina Guanella y Alicia Magiotti, se conformó un equipo independiente. "Me convocaron como docente y se armó un equipo que, en su primer año, no dependía de ninguna entidad educativa", relató Pérez, subrayando que la génesis de este proyecto fue la respuesta a una necesidad social y familiar imperante en Tandil.
El recuerdo de un camino compartido
María Etcheber recordó con nitidez su llegada a la institución y el impacto que tuvieron sus maestras en su vida. Nelba, por su parte, rememoró aquel primer encuentro con una María niña: "Te recibí cuando eras un pimpollito chiquitito, con un vestido muy precioso. Eras una nena muy vivaz, con ganas de hacer cosas y evidentemente están los resultados". Para la docente, el éxito en el desarrollo de María no fue casualidad, sino el fruto de un ambiente facilitador y de padres que le dieron su entidad de hija por sobre cualquier diagnóstico.
En este sentido, se destacó que la escuela funciona como un puente y un acompañamiento. Durante aquellos años formativos, el trabajo se centró en una fuerte concordancia de ideas entre los profesionales y las familias. María recordó con especial afecto los talleres de música, educación física, cocina y juegos, espacios que no solo le brindaron habilidades prácticas, sino que fomentaron su deseo de superación constante.
La docente Pérez enfatizó que el rol del equipo interdisciplinario fue acompañar el desarrollo respetando la singularidad de cada niño. "Vos tenías siempre anhelos, siempre querías cosas diferentes, eras inquieta", le dijo a la escritora, resaltando que la clave reside en sostener y apoyar esos deseos individuales para que cada persona pueda encontrar su lugar en el mundo.
De la integración a la inclusión plena
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la evolución del concepto de integración hacia la inclusión. Fernanda Lumelli explicó que, aunque los términos han cambiado, la esencia ideológica en la institución se mantiene firme desde 1982. "La seguimos pensando como posibilidades de tener un derecho a cursar y estar en los mismos lugares que cualquier persona", señaló la docente.
Lumelli recordó que María fue protagonista de estos procesos cuando realizó su escolaridad, una experiencia que hoy se replica con maestros inclusivos en los distintos niveles educativos. Según la profesional, los cambios suelen ser más administrativos o ministeriales, pero el fuerte filosófico de la institución sigue siendo el mismo que cuando Etcheber ingresó: garantizar el derecho a la educación y la pertenencia a la comunidad.
Asimismo, se abordó la transformación de lo que antes se conocía como estimulación temprana, hoy denominada educación temprana. Este cambio de paradigma implica que la disciplina ya no se percibe desde una óptica puramente individual o terapéutica, sino como parte del nivel inicial, priorizando las grupalidades y el enfoque pedagógico desde los primeros meses de vida.
Un legado de oportunidades
Hacia el final del encuentro, las docentes dejaron un mensaje contundente para las familias y la sociedad en general. La premisa fundamental es brindar oportunidades y entender la discapacidad como una diferencia más, no como un obstáculo insalvable. "Hay que apuntar a las diferencias como posibilidades en la vida. Si das oportunidades, las personas las aprovechan y se superan", concluyó Lumelli.
La jornada cerró con una reflexión sobre la responsabilidad social de interpretar los deseos de los niños y jóvenes. Ya sea a través de la escuela, los clubes o los talleres de arte, el objetivo final es que cada individuo, con o sin diagnóstico, pueda alcanzar una vida plena y feliz, tal como lo demuestra hoy María Etcheber a través de su labor como escritora y su participación activa en la comunidad tandilense.
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