Masiva marcha a 50 años del golpe de Estado
Hubo fuertes críticas al negacionismo y un reclamo activo por la agilización de los juicios de lesa humanidad.
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Una multitud de tandilenses respondió a la convocatoria de Memoria por la Vida en Democracia para una manifestación especial a 50 años del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura cívico-militar. Desde antes de las 17, hora señalada para el inicio de la actividad, asociaciones civiles, gremios, movimientos políticos y un gran número de vecinos se dieron cita a metros del Dique.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa gente se acercó con pañuelos blancos que portaban la frase “Nunca Más”, banderas y carteles con mensajes alusivos al gobierno de facto que dirigió el destino del país entre 1976 y 1983. La concentración tuvo muchos sectores musicales: los Sikuris de las Sierras, las mujeres de Mala Junta y Flor de Murga le ofrecieron distintos ritmos a los manifestantes, mientras se acomodaban en la esquina de Alvear y Larrea.
La marcha la encabezaron los familiares de los desaparecidos portando una bandera con la cara de cada uno de ellos. La columna tuvo una extensión inmensa: mientras la cabeza pisaba la esquina de Alvear y Lobería, la parte superaba el inicio del murallón en la loma de Saavedra Lamas. "Olé olé olé, olé olá, como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar", fue el canto que acompañó el inicio de la caminata.
En la extensa columna se divisaban banderas que identificaban a la Biblioteca Popular de las Mujeres, Adultos Mayores en Lucha, Mala Junta y el centro de estudiantes de la Facultad de Arte. También movimientos políticos como el Partido Justicialista, el Frente de Izquierda, Patria Grande y el Movimiento Patria y Futuro. También dijeron presentes las autoridades de la Universidad Nacional del Centro, Marcelo Aba y Alicia Spiniello.
En una fecha especial, el trazado realizado por la movilización también tuvo su particularidad. La convocatoria se realizó en el Lago del Fuerte y a través de una caminata de más de once cuadras culminó en el Monumento a los Desaparecidos, frente al Municipio de Tandil.
La decisión de realizar este recorrido se tomó ya que en 1996, cuando nació Memoria por la Vida en Democracia, se realizó una ruta similar a 20 años del golpe. "Este 24 de marzo volvemos a reencontrarnos con la memoria golpeando fuerte en el pecho. Mismo recorrido, misma lucha. El compromiso intacto. Ya dijimos Nunca Más", señalaron desde la convocatoria.
Un recorrido por la historia
La caminata se hizo a un ritmo lento con cantos en contra de la dictadura, del Gobierno nacional y un reclamo constante de saber dónde están los desaparecidos. La ruta trazada inició en el murallón del Dique, continuó por Alvear hasta Libertad. "Madres de la Plaza, el pueblo las abraza" se escuchó bien fuerte al tomar por Fuerte Independencia. En la esquina de esta y Avellaneda el Rejunte de tambores se sumó a la movilización.
Al llegar a la comisaría Primera, una agrupación de murgueros pertenecientes a distintos grupos esperaba a los manifestantes. Allí se hizo la primera parada y se leyó una parte de un documento que trazó un recorrido histórico. Contaron que a partir de la creación de H.I.J.O.S. en 1996 comenzó la práctica de los “escraches” de las personas que habían cometido “los peores crímenes contra la humanidad”.
En Tandil, el primer escrache se hizo a 25 años del golpe de Estado en la calle Necochea frente a la casa de los hermanos Méndez. Ese día, el recorrido se inició en la plaza San Martín con los militantes de H.I.J.O.S. —entre ellos los hijos del abogado laboralista Carlos Alberto Moreno—, el Grupo Memoria, Flor de Murga y un pequeño número de vecinos. Caminaron hasta el domicilio mientras coreaban: “Alerta, alerta, alerta los vecinos: al lado de su casa está viviendo un asesino”.
“El escrache quería mostrar que lo vivido en tiempos de terror, aun cuando imperaba la impunidad, no se olvidaba. Y que toda la sociedad debía conocer a quienes habían ejecutado y colaborado con el terror”, aseguraron a través de un megáfono en la puerta de la comisaría Primera.
La segunda parada del recorrido se realizó en la esquina de Fuerte Independencia y Maipú. Allí se recordó la inauguración del Monumento a los Desaparecidos y Juicio por la Verdad. Aprobado por ordenanza en 2004, el 24 de marzo de 2005 se inauguró la obra realizada por Eduardo Rodríguez del Pino y José Ambrosio Rossanigo. A través de una serie de columnas de hierro inclinadas a 45 grados, cada una de ellas recuerda a las y los desaparecidos tandilenses.
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Además, en esta parada se evocó la única audiencia del proceso de Juicios por la Verdad que hubo en Tandil. Estos juicios por la verdad fueron un procedimiento judicial sin efectos penales, pero sí una instancia de reconocimiento de los testimonios de las víctimas que en muchos casos y una vez derogadas las leyes de impunidad, se utilizaron como prueba en los procesos por delitos de lesa humanidad abiertos desde ese mismo año.
La última parada se realizó en el escenario montado en la vereda de la Plaza Independencia frente al Monumento a los Desaparecidos. Tres micrófonos aguardaban a quienes encabezaron la manifestación. Recordaron el primer Juicio por delitos de lesa humanidad en Tandil (el abogado laboralista Carlos Alberto Moreno) y el Juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en la región centro de la Provincia de Buenos Aires.
Sobre el último, detallaron que contó con 104 audiencias desde las que se conocieron los casos de 191 víctimas, varias fallecidas al momento del juicio. “El proceso finalizó en octubre de 2025 dejando un triste saldo de ocho condenas y 27 absoluciones”, señalaron y cerraron: “Con todo, el Grupo Memoria no bajó ni baja los brazos. Como hace 30 años, como ahora, continúa en marcha, caminando, abriendo surcos, guiando a quienes venimos detrás”.
Lectura del documento
Mientras más de seis cuadras de manifestantes se acomodaba entre la vereda del Municipio de Tandil, la Plaza Independencia y el empedrado de Belgrano, desde los micrófonos del escenario principal pedían a la gente que avance para que los más rezagados puedan ubicarse lo más cerca de los parlantes posibles.
“A 50 años del golpe cívico, militar-eclesiástico-empresarial, nos volvemos a encontrar junto al Monumento de nuestras compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos, para comprometernos una vez más a sostener principios y banderas que son irrenunciables y cada vez más necesarias”, comenzó el comunicado leído ante una multitud que acompañó con aplausos.
Recordaron que hace 50 años se iniciaba “la dictadura más sangrienta y se profundizaba la lógica del terror de Estado”. En donde “entraron en nuestras casas y nos arrebataron a nuestros familiares para desaparecerlos… Se llevaron a nuestros padres, madres, hermanos, hermanas, hijos, hijas, y se robaron nuestras pertenencias. 50 años que se llevaron los bebés de nuestras familias a quienes todavía buscamos”.
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Destacaron que en un momento donde desde las esferas públicas oficiales avanzan los discursos de una memoria completa, en Córdoba están apareciendo los restos de desaparecidos. “Los huesos son una prueba patente, irrefutable, científica de lo que fue capaz de hacer el Estado genocida. Los huesos nos interpelan en plena tormenta de crueldad y negacionismo. Frente a un Estado que niega y miente en lugar de generar respuestas, volvemos a reafirmar una consigna histórica: ¡Que digan dónde están!”, enfatizaron.
En otro tramo tuvieron críticas hacia las políticas nacionales que marcan un retroceso en materia de conquistas colectivas como salud, trabajo y educación. “Frente a eso, no venimos solo a denunciar. Venimos a recordar que la memoria es el único territorio donde la impunidad no puede habitar”, indicaron. Agregaron sobre la reforma laboral: “Es un mecanismo para precarizar el trabajo y silenciar a quienes reclaman derechos”.
Sobre el cierre dedicaron un párrafo dedicado al poder judicial. “Cuando la Justicia no es justa, las detenciones se convierten en secuestros”, señalaron asegurando que no protege, ni garantiza derechos sino que criminaliza y castiga la defensa de los mismos. Además, sobre los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad añadieron: “Se tornan cada vez más lentos, se les saca recursos humanos y materiales para investigar, para colaborar en la recolección de testimonios y pruebas. Lo que vivimos en Tandil y la región durante los años anteriores, es una prueba de esto. Condenas bajas y absoluciones”.
Por todo esto, aseguraron con fuerza que “no cabe neutralidad. La defensa de la vida y la democracia exige un compromiso ciudadano activo”. Marcaron que “que la memoria venza la impunidad no es una consigna más. Es la certeza de que ningún retroceso es eterno cuando los pueblos se organizan. Es la convicción de que el juicio a los responsables de este presente de horror también llegará”.
Para el cierre recordaron que “la historia no se construye sobre el olvido, sino sobre la verdad” y que la reforma laboral pretende echar atrás la enorme conquista de derechos que supieron conseguir en los ‘70. “Por todo ello, hoy como hace 50 años decimos: 30.000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos, presentes. Ahora y siempre”.
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