Solidaridad en las tijeras: un peluquero ofrece cortes gratuitos para quienes no pueden pagarlos
Con el objetivo de ayudar a la comunidad y fomentar que se pierda el miedo a solicitar asistencia, el profesional abre las puertas de su local para brindar servicios sin costo a quienes atraviesan una situación económica difícil.
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En un gesto que buscó estrechar lazos con la comunidad, el barbero Mauri Diaz lanzó una iniciativa solidaria en su comercio ubicado en San Lorenzo 929. La propuesta consiste en ofrecer cortes de cabello gratuitos para todas aquellas personas que no cuentan con los medios económicos para abonar el servicio. El profesional, que se radicó en la ciudad hace dos años, explicó que su principal motivación fue devolverle a los tandilenses el trato y la calidez que recibió desde su llegada, facilitando el acceso a un servicio básico de estética e higiene.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl origen de un compromiso social
Diaz recordó que esta no fue la primera vez que llevó adelante una acción de estas características. Antes de instalarse en las sierras, el joven peluquero desarrolló actividades similares en su ciudad natal, Necochea. En aquella localidad, trabajó de manera articulada con clubes de fútbol y diversos comedores comunitarios para acercar su oficio a los sectores más vulnerables. “La idea era que se acerquen ciertos comedores para el corte solidario. Que la gente que realmente no tiene los medios o no puede pagar pierda ese miedo”, relató el barbero en diálogo con este medio.
A pesar de que su comercio se encuentra en un sector céntrico, el profesional señaló que su intención es alcanzar a los vecinos de los barrios más periféricos. Según su visión, muchas veces las personas con necesidades urgentes no se animan a entrar a locales del centro por vergüenza o temor a ser rechazadas. Por este motivo, Diaz insistió en que su peluquería es un espacio de puertas abiertas donde lo primordial es la calidad humana y el respeto por el otro, independientemente de su capacidad de pago.
Originalmente, el plan del barbero era implementar esta movida solidaria antes del inicio del ciclo lectivo para ayudar a las familias con los gastos escolares. Sin embargo, reconoció que en aquel momento no contó con los canales de difusión necesarios para que el mensaje llegara a todos los interesados. “Por ahí no estoy en una zona muy periférica y eso hace que la gente de aquí tenga los medios para pagar, pero busco que la gente de las afueras también se acerque sin miedo”, explicó respecto a la ubicación estratégica de su local.
Para Mauricio, el ejercicio de su profesión va mucho más allá de una transacción comercial, ya que lo define como su gran pasión. En ese sentido, consideró que realizar algunos cortes sin cargo no le representa una pérdida significativa, sino una forma de retribución hacia la sociedad que lo eligió como comerciante. El peluquero se mostró convencido de que este tipo de gestos solidarios generan un círculo virtuoso que beneficia a toda la ciudad en el largo plazo.
Dinámica de atención y futuro en la ciudad
En cuanto a la modalidad de trabajo, el dueño de la barbería aclaró que no maneja un sistema de turnos, sino que se rige por el estricto orden de llegada. Esta dinámica se aplica tanto para los clientes habituales como para aquellos que se acerquen por el corte solidario. Además detalló que el flujo de trabajo suele ser ágil y que, en general, los clientes no deben esperar más de 30 minutos para ser atendidos, lo que garantiza un servicio rápido y eficiente para todos por igual.
“Que vengan sin miedo y sin culpa, que les vamos a cortar gratis al que quiera”, enfatizó el peluquero, reforzando la invitación a quienes más lo necesitan. La propuesta buscó derribar las barreras invisibles que muchas veces impiden que las personas en situación de vulnerabilidad accedan a servicios que mejoran su autoestima y presentación personal. El barbero destacó que ver la satisfacción de un cliente luego de un cambio de imagen es uno de los aspectos más gratificantes de su día a día.
Desde que abrió las puertas de su negocio en Tandil, se sintió plenamente integrado a la vida local. El profesional manifestó su profundo agrado por la idiosincrasia de la ciudad y el recibimiento que tuvo su emprendimiento en estos dos años de actividad. “Los tandilenses son muy buenas personas, me he encontrado con gente muy cálida y me he hecho de buenos amigos”, comentó con entusiasmo sobre su experiencia en el medio local.
Finalmente, el titular de la barbería reafirmó su deseo de establecerse de forma definitiva en la ciudad y continuar con su proyecto profesional y solidario. Aseguró que Tandil es un lugar donde planea proyectar su futuro y que seguirá atento a las necesidades de la comunidad para colaborar desde su lugar de trabajo. Con la tijera y el peine como herramientas, Mauricio Diaz demostró que la solidaridad puede ejercerse desde cualquier rincón y que un pequeño gesto puede marcar una gran diferencia en la realidad de un vecino.
Responsable y coordinador de redes sociales en El Eco.