Tras 31 años de actividad, cierra la ferretería de España y 9 de Julio
La ferretería El Cid bajará sus persianas definitivamente. Las razones de una decisión.
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Un tradicional comercio tandilense cerrará sus puertas a fin de mes. Se trata de la ferretería El Cid, ubicada en la esquina de España y 9 de Julio, cuyos propietarios tomaron la decisión de ponerle fin a un ciclo de más de tres décadas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl local comercial tuvo sus inicios en enero de 1995 por el impulso de Pablo Dotro y su entonces mujer, Andrea López. Ubicado en una esquina estratégica de la ciudad, se posicionó como un punto de venta de herramientas y de artículos de diversos rubros y su actividad se consolidó hasta convertirse en una referencia tanto para los vecinos de la zona como para gasistas, plomeros y profesionales de otros rubros.
La decisión, resultado de un extenso proceso de análisis, fue anunciada a comienzos de este mes cuando sus dueños colocaron carteles con la leyenda “venta por cierre” en el frente del edificio para dar inicio al proceso de liquidación de stock y el retiro de la mercadería de las vidrieras.
El cierre de un ciclo
Según pudo averiguar este Diario, la decisión de finalizar la actividad no respondió a factores del contexto socioeconómico ni a la coyuntura política actual. En principio, se trató de un proceso meditado que buscó respetar los tiempos personales y laborales de sus integrantes. “No fue una decisión sencilla de tomar”, expresaron desde el entorno, que definieron este paso como el cierre de un ciclo pensado en términos de conclusión de una etapa.
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Desde mediados de la década del ’90 y hasta la actualidad mantuvo la premisa de servicio, por eso era habitual que los vecinos de la zona se acercaran en busca de una solución, “más allá de lo comercial”.
En ese sentido, también destacaron la enorme variedad de artículos que ofreció a lo largo de las décadas de actividad, que la convirtieron en un lugar de referencia también para clientes y profesionales de distintos gremios. Por eso, la noticia del cierre generó repercusiones en la comunidad.
Entre las características, valoraron la estabilidad y la solidez de la trayectoria, además del “excelente vínculo” con los propietarios del inmueble durante 30 años.
La trayectoria de este espacio también contó con la presencia detrás del mostrador de Alberto “Pichu” Trevizón, empleado acompañó a Dotro durante 31 años.
Finalmente, el enorme salón, perteneciente a una institución deportiva tandilense, ingresó al mercado inmobiliario nuevamente a partir de la colocación de un cartel que informa sobre la disponibilidad para su alquiler. Quedará por conocer qué actividad será la que haga uso del enorme espacio ubicado en una de las esquinas más importantes de la ciudad.
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