Un odontólogo instalado en Tandil publicó un libro sobre hipnosis y técnicas para iniciarse en la disciplina
El Eco de Tandil dialogó con Julio Ciriaco y su experiencia con la hipnosis.
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Si bien suele asociarse la hipnosis con brujería, péndulos místicos o hasta con el recordado Tusam, existe también una corriente que trabaja la disciplina en prácticas médicas. Uno de sus exponentes es Julio Ciriaco, odontólogo radicado en Tandil desde hace décadas, que acaba de publicar “La hipnosis hoy, aprender a hipnotizar”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSe trata de un libro en el que el autor volcó las técnicas y conocimientos que desarrolló en más de 30 años de experiencia, así como también casos de los más diversos. Desde el día en que “por accidente” descubrió la práctica, a cuando logró hacer extracciones dentarias a pacientes con pánico a la anestesia, o hasta formar colegas que realizaron cirugías recurriendo a la hipnosis. En diálogo con El Eco de Tandil, Ciriaco contó su historia y brindó detalles de la publicación de Ediciones del Espinillo que puede conseguirse en Librería Alfa.
“La hipnosis es un estado alterado de conciencia”, definió Ciriaco. “Se utilizan palabras como ‘te dormís profundamente’, pero no tiene nada que ver con el sueño. No hay otra palabra parecida que pueda describirlo. Es un estado en donde podés alterar la presión arterial, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca. Lo que se te ocurra se puede hacer, y todo eso yo lo probé y está en el libro”, adelantó el autor.
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Un conocimiento no registrado
“Este libro revolucionó la Facultad de Odontología hace unos 30 años”, comenzó Ciriaco sobre el texto que finalmente fue publicado en Tandil. Pero la historia del autor con la hipnosis se remonta incluso bastante tiempo atrás. Trabajando como odontólogo, un paciente le comentó que le habían sacado cinco muelas sin anestesia. Consideró que se trataba de un engaño, de “una chantada”.
Sin embargo, poco después todo cambió. “Volví a descubrir la hipnosis casi por accidente”, dijo sobre el momento en el que recibió en su consultorio a una nena de diez años con una afección grave. No solo la paciente sino también su madre resultaron muy temerosas de las anestesias de entonces, por lo que se resistían a la cirugía necesaria. Pese al miedo, el odontólogo calmó la situación con una frase que también marcaría su propio futuro: “Que venga tranquila, le voy a hacer hipnosis y no va a sentir nada”.
Al momento de la intervención evocó no solo las actuaciones de Tusam por televisión sino también algunas de las no tan satisfactorias clases de hipnosis de un histórico profesor, a las que había asistido durante sus años de estudiante. Aplicó una técnica simple –“los brazos te pesan”- que resultó efectiva, después pudo suministrar anestesia sin complicaciones y logró curar a la paciente. “Fue como si recibiera, o tuviera un conocimiento que no lo había registrado. Y cuando se fueron, yo saltaba en una pata, porque me dije ‘esto funciona, tengo que empezar a escribir y filmar’”, recordó.
La tesis de doctorado de Ciriaco fue sobre la utilización clínica de la hipnosis en odontología. No fue la primera de su Facultad, pero sí fue una de las más destacadas y recibió un 10 sobresaliente.
“Les gustó tanto que me pidieron que diera cursos para estudiantes de odontología, que después fueron cursos para graduados, y después gracias a un cirujano que se enteró de lo que estábamos haciendo, lo abrimos a todas las profesiones del arte de curar. Porque la hipnosis se puede usar en odontología como en cualquier otra profesión del arte de curar”, relató sobre las demostraciones que daba para 600 alumnos. Tal fue el éxito de los cursos que la experiencia promovió después la creación de la cátedra Psicología Odontológica, de la que Ciriaco fue titular.
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Hipnosis en Tandil
Algunos años después de sus experiencias como docente vinculado a la hipnosis clínica, Ciriaco se instaló en Tandil, ciudad en la que vive hasta el presente. Trabajó como odontólogo, y aunque continuó leyendo y formándose, guardó su trabajo sobre hipnosis y no habló más del tema.
También puso en pausa las experiencias que hasta entonces realizaba como hipnólogo. “Yo trabajaba con psicólogos, psiquiatras y algunos cirujanos. Les hacía la hipnosis y ellos hacían su práctica. En psiquiatría solamente me observaban, porque me mandaban los enfermos agudos del hospital Melchor Romero. No eran nenes de pecho, pero la directora me preguntaba qué les hacía, porque con tres sesiones les cambiaba la conducta. Y yo dejaba que la terapia la haga el paciente, que mejoraban muchísimo”, contó sobre algunas de sus intervenciones.
“En cirugía he hecho trabajos sin anestesia, operaciones de quistes retroauriculares, extirpaciones”, sumó. Entre otros casos, dijo que llegó a sacar 20 piezas dentarias a una mujer alérgica a las anestesias tradicionales.
Consultado sobre el porqué la medicina en general no recurre a la hipnosis como alternativa a la anestesia, el odontólogo consideró que “es más fácil usar químicos”, y que “hay muchos que critican sin conocer la hipnosis”.
Tras décadas de trabajo como odontólogo en un centro de salud de la ciudad, un colega de Ciriaco le propuso dar una charla sobre el tema para residentes de medicina. Si bien los asistentes lo observaron más temerosos que interesados, la propuesta lo motivó a retomar la difusión de la práctica, y en particular su desmitificación.
“Acá en Tandil recién ahora están un poco más abiertos gracias a las personas que hacen reiki, constelaciones, y todas esas cosas de las que yo no entiendo”, sostuvo. El resultado de volver a interesarse por compartir sus conocimientos lo llevó a brindar dos seminarios en la Biblioteca Rivadavia. Ya había sacado su tesis del cajón, y la había fotocopiado para brindarles material a los alumnos, y el paso siguiente fue la publicación del libro.
“Para hacer la tesis tuve que leer más de 80 piezas bibliográficas sobre la hipnosis. La estudié en profundidad, pero cada vez descubro algo nuevo. El curso terminó hace un par de meses y los cursantes siguen pidiéndome que nos reunamos los viernes para seguir charlando del tema, así que en cualquier momento voy a volver”, concluyó Ciriaco.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil