Un tandilense en las Islas Malvinas: los detalles de la experiencia de Raúl Mastrángelo
En diálogo con El Eco, compartió las emociones, recuerdos y reflexiones que le dejó su recorrido por el lugar histórico.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/raul_mastrangelo_eco_tv.jpeg)
Conocido en Tandil por su actividad vinculada al rubro de los quesos, Raúl Mastrángelo fue invitado a los estudios de El Eco Multimedios para hablar de un tema muy diferente: su reciente viaje a las Islas Malvinas. La travesía, que llevó adelante en el mes de enero, dejó en él una profunda carga emocional y una renovada reflexión sobre la causa.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email“Salí de viaje el 8 de enero desde Buenos Aires”, contó. Explicó que fue una situación compleja debido a que “en Malvinas no permiten el ingreso directo desde Argentina”, por lo que optó por un crucero de 15 días que incluyó escalas en Punta Arenas, Ushuaia y la Antártida antes de arribar a las islas.
El momento de la llegada quedó grabado en su memoria. "Fue una sensación única, un momento repleto de emociones”, describió. Detalló que el capitán había anunciado el arribo a las seis de la mañana, pero cuando abrió la ventana del camarote el paisaje ya estaba frente a sus ojos. “Se veía tal cual la canción, tras un manto de neblina. Es un instante mágico”, declaró.
Reveló que el desembarco fue en lancha, debido a la escasa profundidad del puerto. Desde allí partió hacia el cementerio argentino de Darwin, una de las experiencias más movilizadoras del viaje. “Fue sumamente emocionante observar la realidad, porque uno siempre ve las fotos, pero ver las tumbas donde están los héroes es otra experiencia”, expresó. El viaje fue realizado con su esposa y, según relató, “ninguno de los dos podíamos hablar de la emoción”. Durante el recorrido también atravesaron montes como Harriet y Tumbledown, escenarios de los últimos combates antes de la caída de Puerto Argentino.
Mastrángelo señaló el contraste entre la carga simbólica del lugar y la dinámica económica actual de las islas. “A la vuelta nos encontramos con un mundo turístico de más desilusión todavía”, afirmó. Indicó que observó barcos pesqueros y aseguró que le explicaron que allí “entregan permisos de pesca ilegales porque es un lugar que está en litigio”.
Sobre el trato recibido, fue cauto al señalar que “me trataron normal, ni super bien ni demasiado mal”. Además, explicó que prefirió no frecuentar bares ni espacios comerciales porque su intención “era vivenciar y reivindicar lo nuestro”.
La experiencia le dejó una huella profunda. “Me volví con un aumento de argentinidad”, sostuvo. En esa misma línea, habló de “una sensación de impotencia por lo sucedido" y de "revelar todos los por qué que a día de hoy aún no se saben”.
Para él, el mensaje es claro y apunta a “bregar por los combatientes que tenemos cerca y acompañarlos en la medida de lo posible”, porque, como remarcó, “no se toma dimensión de lo que es estar ahí”.
Antes de cerrar, Mastrángelo dejó una reflexión final: “Habría que ir y que nos vean a los argentinos en cada viaje, que sientan nuestra presencia firme y constante”. Asimismo, reforzó su llamado a la memoria colectiva. “No abandonemos las Islas Malvinas ni nos olvidemos de la situación que pasamos”, finalizó.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil