Vecinos insistieron con el pedido de reubicación de un boliche
“Solicitamos que se lo saque a su accionar del barrio y del medio de la ciudad", señalaron a través de una nota.
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Un grupo de vecinos de la zona de Murature, entre Lisandro de la Torre y Figueroa, formalizó un segundo reclamo, esta vez ante el Concejo Deliberante, para solicitar la reubicación de Sol Disco, un local nocturno que, según denunciaron, genera complicaciones en el barrio.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl documento expuso una situación de deterioro social y ambiental que afectó la calidad de vida de las familias del barrio. “Solicitamos que se lo saque a su accionar del barrio y del medio de la ciudad, donde hoy perturba a la sociedad y que se lo reubique en donde no afecte a otro tandilense”, reclamaron.
En el texto remitido a los concejales, los vecinos manifestaron que el establecimiento “sigue sin respetar las normas básicas y las leyes establecidas” en el Código Civil, muchas de las cuales “se basan en el respeto y en la convivencia social”.
Uno de los primeros puntos del reclamo se enfocó en la contaminación sonora. En esa línea, recordaron que las disposiciones vigentes establecen el cese de la música a las 5.30. Sin embargo, “debemos decirles que no se cumple ya que a las 6, y aún más tarde también, sigue el ruido sin control dentro del local”.
Los denunciantes describieron el ambiente nocturno como “inhabitable”, producto de una combinación de “música fuerte”, el uso de micrófonos “a alta voz” y los “gritos de los concurrentes”.
La preocupación de los habitantes de esa zona de la ciudad se centró en la imposibilidad de conciliar el sueño, fundamental para quienes deben cumplir con sus obligaciones laborales. “Somos gente de labor y la falta de descanso en el horario que Dios determinó para los seres vivos, se torna ya un hábito frecuente”, expresaron con crudeza.
Una lista de irregularidades
La nota presentada ante el cuerpo legislativo enumeró doce puntos que describen el escenario durante los fines de semana.
En primer lugar, aseguraron que el boliche “abre sus puertas laterales” durante la noche, dejando que el ruido salga “con facilidad”, lo cual “debería estar totalmente prohibido por la perturbación ambiental”.
Además, sugirieron que “los decibeles de los equipos musicales están por encima de los niveles adecuados”, a la vez que deslizaron que “el Municipio debería controlar frecuentemente por las renuentes denuncias pronunciadas”, mientras que pusieron en duda que el local “esté habilitado en forma legal” a partir de la presunta falta de filtros “para contener el bullicio en su interior”.
Más allá del ruido, el comportamiento de los asistentes al salir del establecimiento fue otro de los ejes de la denuncia. Los residentes reportaron que, tras la finalización de los shows, se produjeron constantes daños a la propiedad privada y desmanes en la vía pública.
Entre los hechos relatados, mencionaron la rotura de vidrios de automóviles estacionados, el esparcimiento de residuos domésticos tras la rotura de bolsas en las veredas y la presencia de suciedad en plazas cercanas, como la ubicada en Del Valle y Murature. “Simplemente falta que ustedes vengan a limpiar”, fustigaron los vecinos en el documento dirigido a las autoridades.
Otro aspecto incluido en la lista fue la “violencia” y el clima de inseguridad que rodeó al local. Según el testimonio de los vecinos, se registraron pedidos de auxilio en las puertas de las casas por parte de jóvenes que denunciaron que fueron golpeados o robados dentro del boliche.
Asimismo, la nota advirtió sobre el consumo de alcohol y estupefacientes y señalaron sobre la presencia de personas durmiendo en las veredas o realizando necesidades fisiológicas en los frentes de las viviendas.
El antecedente
La presentación de abril de 2026 no fue un hecho aislado, sino que se trató de un “segundo reclamo” que buscó dar continuidad a una lucha que comenzó hace años.
En la nueva presentación, los vecinos adjuntaron una copia de una nota similar fechada el 21 de enero de 2019, en la que advirtieron sobre los problemas vinculados al local bailable.
En aquel entonces, los habitantes de la calle Lisandro de la Torre calificaron al negocio como un “agente para el detrimento social” y solicitaron un control más amplio sobre la seguridad y la higiene.
En el primer reclamo se mencionaba la presencia de “disparos de armas de fuego” producto de “corridas vandálicas” que ocurrían al menos una vez cada quince días.
“La inacción ha sido su frecuente cauce”, sentenciaron y apuntaron a la falta de respuestas ante los reiterados pedidos de intervención por ruidos molestos y peleas callejeras.
Al igual que en esta nueva presentación, los vecinos habían aclarado que su intención no era la clausura definitiva del local para no afectar la fuente de trabajo, sino su traslado fuera del casco urbano. En ese momento, habían propuesto como alternativa el Parque Industrial o zonas donde la actividad no perturbe el descanso de otros ciudadanos.
Pasos a seguir
Tras el ingreso al Concejo, el expediente fue girado a la comisión de Derechos Humanos, Género, Garantías y Seguridad, donde tuvo un primer abordaje el miércoles.
Los integrantes del espacio legislativo que preside Noelia Domenighini analizaron el planteo de los vecinos y solicitaron informes a las áreas de Inspección General y Seguridad de la comuna para verificar las denuncias sobre el funcionamiento de Sol Disco.
El caso reabrió el debate sobre la nocturnidad y la zonificación de los boliches. Mientras el expediente inicia su recorrido legislativo, los vecinos de Villa Italia se mantienen a la espera de posibles avances.
Y para cerrar, indicaron que “que gobernar es ordenar y distribuir homogéneamente los recursos y aquí le dejamos una buena obra antes que dejen sus mandatos, la que no puede ser omitida o freezada como los reclamos que anteriormente se realizaron”.
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