Milagro
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Es un muchacho grande. Así se define. Lo que a las claras marca cierta negación etaria. Porque el adjetivo, en este caso, puede ir bien, incluso como sustantivo (“es grande”, simplemente). Pero el “muchacho”, que viene a ser el núcleo del sujeto, está forzado y, paradójicamente, delata cierta edad.: nadie de menos de 57 años utiliza la palabra muchacho.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEs decir, este señor no quiere considerarse mayor ni sexagenario ni veterano ni nada. Lo asume en su fuero muy íntimo: cuando se despierta por las mañanas y hace dos o tres movimientos para sentarse en la cama. Y se queda un ratito así, mirando la pared, hasta que los líquidos refrigerantes, hidratantes, lubricantes comienzan a fluir por sus circuitos habituales.
Se siente grande también cuando lucha con las redes sociales: tarda más de lo aconsejable en subir una historia; ni hablar de un reel o tan siquiera una publicación con menciones. Involuntariamente suele darles corazoncitos a publicaciones ajenas tratando de agrandar la foto.
