Siglo XXI, ¿camba qué?
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/camba.webp)
Hoy se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Enrique Santos Discépolo y, como suele ocurrir con estas efemérides, uno tiende a recordar lo más conocido, lo que quedó adherido a la memoria colectiva. En su caso, inevitablemente, Cambalache.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante mucho tiempo —y cuando digo mucho tiempo digo varias generaciones— Cambalache no fue solamente un tango. Fue una explicación. Un diagnóstico. Una forma bastante eficaz de ordenar el desconcierto. Bastaba decir “esto es un cambalache” para que nadie pidiera mayores precisiones. Había un acuerdo tácito: todos sabíamos de qué se estaba hablando.
Y no era poco. Porque el mundo, ya entonces, parecía bastante inclinado al desorden, a la mezcla indiscriminada, a esa igualdad incómoda entre lo valioso y lo descartable que Discépolo describía con una lucidez que todavía incomoda. O debiera incomodar.
