Desde Santamarina a la actualidad, la influencia de la Masonería en Tandil y los prejuicios que la rodean
Las logias masónicas están presentes en la ciudad desde 1872 y sus integrantes tuvieron una gran influencia en el fortalecimiento del tejido social y político local. En la actualidad existen la Logia masculina Luz del Sud y la Logia femenina Cantera de Luz, que profesan valores vinculados a la libertad, la fraternidad, el servicio y el respeto. No obstante, la Masonería está rodeada de ciertos prejuicios y hermetismo que sus miembros intentan romper.

Un halo de misterio envuelve a la Masonería en el imaginario colectivo y sin dudas ha sido una desafío para los historiadores estudiarla. Pero a veces la realidad es más prosaica que sus representaciones, aunque se han tejido hipótesis de toda índole sobre un superlativo poder tras bambalinas.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailNo obstante, hay una correlación entre la configuración política y social de la ciudad y la masonería, porque muchos de sus integrantes formaron y forman parte de la esfera pública, ocupando puestos de relevancia en la sociedad. La influencia llega hasta nuestros días y hay aún dos Logias activas, una masculina llamada Luz del Sud y una de mujeres, denominada Cantera de Luz.
El origen de la Masonería se remonta a la Edad Media europea, donde existían los franc-masones, que dominaban el arte de construir catedrales y guardaban celosamente los secretos de la construcción, los que eran enseñados en cofradías denominadas Logias.
Con el tiempo cuatro logias se unieron en Londres para fundar la Gran Logia de Londres, el 24 de junio de 1717. Su carácter laico y racionalista, propio de la Ilustración, le significó ser condenada por la Iglesia Católica. A lo largo del último siglo, las representaciones ficcionales, desde Los Simpson hasta la película “Ojos bien cerrados” de Stanley Kubrick, también han contribuido a reforzar el mito que rodea a las hermandades masónicas.
En Buenos Aires, las primeras noticias de la hermandad se remontan a fines del siglo XVIII. La primera logia en territorio argentino fue la Logia Independencia, con protocolos de autorización otorgados por la Gran Logia General Escocesa de Francia, que data aproximadamente de 1795.
En el país se halla la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, con sede en la Ciudad Autonóma de Buenos Aires, una institución que cada vez tiene sus puertas más abiertas de cara a la sociedad.
La Logia tandilense
En tanto, la Masonería local data de 1872, tiene su propio espacio de reuniones y un sitio web masoneriatandil.org que da la bienvenida a “la respetable Logia Luz del Sud N° 39 del Valle de Tandil, el hogar de la masonería en nuestra ciudad, con una rica historia que se remonta a fines del siglo XVIII".
En la página se explica que se trata de “una de las organizaciones sociales y benéficas más antiguas del mundo, la moderna masonería tandilense tiene sus raíces en las tradiciones de los comerciantes, militares e intelectuales de Inglaterra, España, Francia y Portugal que difundieron las logias en América del Sur”.

Según pudo averiguar este medio, actualmente tiene cerca de medio centenar de miembros, muchos de ellos profesionales y hombres de la política y los negocios, con una fuerte inserción en el entramado social.
De acuerdo a la publicación, para los masones hay cuatro valores importantes que definen su camino en la vida: integridad, amistad, respeto y servicio. Además, aclaran que la membresía está abierta a hombres mayores de 18 años de todos los orígenes y el objetivo de la organización es “empoderar a sus miembros para que sean lo mejor que puedan ser, se trata de construir carácter, apoyar a los miembros como individuos y ayudarlos a hacer una contribución positiva a la sociedad. La masonería proporciona una estructura para que los miembros se reúnan bajo estos objetivos comunes, permitiendo a las personas hacer nuevas amistades, desarrollarse y hacer valiosas contribuciones a causas benéficas. Somos uno de los mayores donantes caritativos del país, contribuyendo significativamente a causas meritorias cada año”. Como se mencionó, en Tandil también existe una activa Logia de mujeres, denominada Cantera de Luz, que cultiva profundo valores de respeto, sabiduría y libertad.
Masones en las sierras
Los orígenes de la Masonería local se remontan a 1872 y está vinculada a los hechos conocidos como “la masacre de Tata Dios”, donde un grupo de hombres criollos asesinó a 36 inmigrantes al presunto -y dudoso- grito de “mueran gringos y masones, viva la Santa Confederación, viva la religión”. La historia oficial construyó un mito en torno al curandero Gerónimo Solané “Tata Dios” como instigador de la matanza, quien también resultó una de las víctimas de la masacre ocurrida el 1 de enero 1872, pero las relecturas posteriores reivindicaron su figura.
Después de estos hechos, en los que Santamarina logró escapar de la horda de matones y salvar su vida, se incorporó -según Hugo Nario (1976) y Daniel Pérez (1990)- a la Logia masónica Estrella del Sud Nº 25 (fundada en Azul en 1867) junto con otros extranjeros que también habían participado de esos eventos. Pocos meses después se fundó en Tandil una filial de la Logia de Azul llamada Luz del Sud Nº 39.29.
Con base en lo aportado por la historiadora Andrea Reguera en su biografía sobre Ramón Santamarina (2006), la función de la Logia a nivel local habría sido mantener unidos a sus miembros y en asidua comunicación con la administración central. “El objetivo era la movilización política ante la ausencia de una convocatoria política orgánica, pues hasta el momento, la participación política se había basado en una participación de tipo faccioso que se alineaba a favor de un determinado candidato. La participación en la Logia les daba cohesión ideológica y solidaridad en la acción en virtud de los hechos trágicos que se acababan de vivir. Pero no trascendió de su primer objetivo que había sido la organización autodefensiva. Nada tenían que ver los postulados antirreligiosos o liberales (Pérez, 1990)”, apunta el texto.
Justamente, la mayor beneficiaria de las donaciones de edificios o terrenos efectuadas por la familia Santamarina fue la Iglesia Católica. Incluso, en 1878, cuando se levantó la parroquia central, Santamarina donó la pila bautismal y trabajó en la comisión que proyectó su construcción. De todas maneras, vale reseñar que en la ciudad hay diversos de símbolos masones, sobre todo en la Plaza Independencia y el Cementerio municipal, que dan cuentan de la presencia de la Logia.


De las investigaciones se desprende que los hombres más importantes de su época, quienes fueron determinantes para el impulso y desarrollo de Tandil, se organizaron en la Masonería. Nombres de la relevancia del mencionado Santamarina, los hermanos Dhers, los médicos José Fuschini y Eduardo Fidanza, y más tarde también José Cabral. Los doctores Fuschini y Fidanza abrieron una Casa de Sanidad, que sería precursora del primer hospital, el asilo San Juan de Dios, emplazado en Maipú y Alem, que posteriormente se fusionó con el actual Hospital Ramón Santamarina.
En su libro Los Italianos en Tandil, el historiador Daniel Eduardo Pérez aludió a la relación entre la Masonería y la fundación de la primera mutual, la Sociedad Filantrópica de La Caridad, en 1870, y expuso que con la matanza de Tata Dios se aceleraron los tiempos, por ello a fines de 1972 los mismos actores consolidaron la Logia Luz del Sud.
Masonería, política y mujeres
Yolanda de Paz Trueba es doctora en Historia y actual directora del Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales (Conicet/Uncpba), y realizó su tesis doctoral sobre Masonería y sociabilidad a fines del siglo XIX y principios del XX.

En diálogo con este espacio, la investigadora compartió que el surgimiento de la Masonería se dio en un momento en el que el Estado se estaba conformando y señaló que “en ese contexto de conformación del Estado, a nivel local también aparece la masonería desempeñando algunos roles, en un momento donde no existían los partidos políticos formales como los conocemos nosotros, entonces cuando eso no existía lo que había eran facciones políticas, agrupamientos, pero no partidos formales y orgánicos”.
“La Masonería fue como un canal o un espacio en el cual determinadas personas se encontraban, socializaban, intercambiaban, tenían algún vínculo, podía ser de parentesco, de amistad, de camaradería y también compartían realmente algún ideal político o algún objetivo político. La matanza de Tata Dios fue importante porque la Masonería fue la manera en que se encontraron los extranjeros que habían sido las víctimas, los que sobrevivieron, fue el lugar por el cual canalizar sus demandas políticas y también sus ambiciones de poder. La Masonería fue como un poco eso, el vehículo para poder ejercer el poder político en un momento donde todo se rompe”, destacó.
No obstante, el interés de Paz Trueba se centró en el lugar de las mujeres y en la relación de lo privado con lo público, en el sentido asistencial.
“A mí me interesaba el protagonismo de las mujeres en la esfera pública, entonces ahí casi sorprendentemente me encuentro con un material de prensa que describía actividades benéficas, asistenciales, por parte de agrupaciones de mujeres, que no es que fueran masonas, sino que eran las mujeres, las hijas, las hermanas de los masones. Las mujeres lo que hicieron fue agruparse en una asociación que desarrollaba actividades asistenciales y benéficas, ayudando a las familias pobres: niños, niñas, huérfanas, viudas, ayudas muy puntuales. Los vecinos notables, que por algún motivo, porque tenían poder económico o porque estaban vinculados con alguien que ofrecía el poder en una Municipalidad, esos sectores eran los que a su vez se encargaban de asistir y de responder a esas demandas, y de hecho los masones fueron los que formaron el primer hospital que tuvo Tandil”, reseñó la historiadora.
Sin embargo, no fueron las primeras porque había otras agrupaciones femeninas pertenecientes a la Iglesia Católica: las Damas de Caridad, ligadas al clero y, por otro lado, la Sociedad de las Hermanas de los Pobres, vinculada a la Masonería.
Conforme avanzó el tiempo, el entramado institucional creció, se reorganizó, y se empezaron a perder registros de la actividad masónica. Según refirió la investigadora: “Como en un momento necesitaron de la Masonería para poder instalarse, en otro momento se ampararon en otras instituciones”.
Consultada sobre la correlación de fuerzas entre la Masonería y la Iglesia Católica, explicó que “eran mucho más compatibles de lo que parece”.
“Es más laxa la oposición en la práctica de lo que parece, los estudios de la religiosidad y de la iglesia en las últimas décadas han mostrado que hay que relativizar un poco esa oposición. Hubo algunas rispideces por el campo de acción en el que se desplegaban, pero eso no significa que fueran anticlero”, cerró.
La historia de Giselle, mujer y masona
Giselle Rojas tiene 35 años, hace stand up y radio, trabaja en el rubro gastronómico y forma parte de “Cantera de luz”, la Logia femenina local que actualmente cuenta con alrededor de 20 integrantes que se reúnen dos veces por mes y participan de diversas actividades.
Asimismo, de la mano de dicha organización, el próximo sábado 2 de noviembre llegará a Tandil la Excelentísima Gran Maestra de Buenos Aires -representante de la Masonería femenina de Argentina y de Paraguay- a dar una charla de puertas abiertas en la Biblioteca Rivadavia para todas las personas que deseen acercarse a conocer más del tema.

En conversación con “Perspectivas”, compartió cómo ha sido su camino en ese espacio y su filosofía de vida, anclada en valores como el respeto a la libertad y la otredad.
-¿Cómo llegó a la Logia? ¿Por qué decidió unirse?
-Empecé a investigar un poco a eso de los 26 años y por varios grupos donde yo me muevo, siempre, de alguna manera, resonaba el nombre o la institución Masónica. Entonces, comencé a interesarme y en aquel momento se dio una charla en la Biblioteca Rivadavia a la que asistí y pude conocer más del tema. Escuché todo, habían venido también mujeres de Buenos Aires a disertar, y la verdad es que me interesó. Ingresé mis datos en una urna y después ellas se contactaron conmigo. Cuando yo me inicio o ingreso en la Masonería, en Tandil no estaba constituida todavía la Logia, era una instancia menor, pero años después se fundó la primera Logia masónica de mujeres. Fue un trabajo de años, tanto personal como a nivel grupal.
-¿A qué actividades y causas se aboca la Logia?
-A nivel mundial, antes, ahora y después, siempre la función de la Masonería es lograr la libertad de pensamiento, por sobre todas las cosas, de las personas que ingresan. Se trabaja mucho sobre valores y uno de los valores que se consideran al ingresar es que seas una persona de “buenas costumbres”. Libre y de buenas costumbres. Esa es la base, y después vamos tratando de desarrollar otros tipos de valores como la libertad de pensamiento, que es uno de los objetivos del ser humano de manera individual y se va logrando con el tiempo, en tanto y en cuanto la persona vaya trabajando en sí misma, porque la Masonería te insta a un trabajo de introspección grande, a aprender a conocerse, a dominar ciertas pasiones y a erradicar ciertos vicios, en el caso de que la persona los tenga y los quiera cambiar, o simplemente quiera tratar de mejorarse a sí misma constantemente.
Creemos que una persona libre de pensamiento o con la libertad de conciencia es una persona libre de todo vicio. Incitamos a las personas a que también puedan adquirir conocimiento y a su vez trabajamos en una actividad filantrópica, porque a medida que nos vamos descubriendo, tratamos de aportar a la sociedad valores y ayudar de la manera que se pueda. Si bien la filantropía es un acto de ayuda, también creemos que se puede ayudar al otro en muchos aspectos, no solamente supliendo sus necesidades, por eso trabajamos la empatía, la tolerancia, tanto dentro de la Logia como fuera. Dentro de la Masonería hay mucha diversidad, todas somos diferentes, todas tenemos diferentes religiones, algunas ni siquiera creen en Dios; tenemos diferentes banderas políticas, pero algunas tampoco tienen bandera política; es mucha la diversidad y todo el tiempo estamos en contacto con muchas mujeres.
-¿Ustedes tienen vínculo con la Logia masculina local?
-Sabemos obviamente de su existencia, pero siempre trabajamos separados hombres y mujeres, entonces, la verdad es que no nos cruzamos y no trabajamos conjuntamente por el momento.
-Cuando dice que pertenece a la Masonería, ¿se ha topado con miradas prejuiciosas al respecto?
-Sí, me ha pasado. La sociedad es prejuicio constante. No solamente en cuanto a la Masonería, sino con todo. Pero es el juicio previo a algo, que quiere decir que no estoy conociendo del tema. Entonces, como no estoy conociendo del tema, estoy haciendo un prejuicio. Se habla mal por la ignorancia misma y eso hace que muchos miembros de la orden sean más discretos.
A mí me gusta mostrarme a la sociedad para que vean que las personas somos normales, que tenemos una vida, una familia, somos personas que trabajamos en sí mismas para lograr adquirir todos esos valores que la sociedad también necesita. Creo que la discreción (N. de la R. el hecho de que los masones en general no se muestren) viene de la mano un poco de todo este prejuicio que se crea por la ignorancia. Por eso también tratamos de hacer jornadas Masónicas para que puedan conocernos.
-¿Qué le ha aportado a usted la Masonería?
- Creo que siempre el trabajo es de uno, el tiempo que se le dedique, la voluntad que se dedique a ese despertar de conciencia que estamos buscando, que es un despertar interno real, no como a veces se ve en los medios de comunicación como si fuera algo al alcance de la mano. Es un trabajo que no es fácil, pero vale la pena. Te podría decir que hay una anterior Giselle y una nueva. Soy una persona más empática, más abierta a la escucha, todos esos valores que la Masonería fomenta los he podido ir trabajando y desarrollando. Realmente al lograr la libertad de conciencia se puede vivir de una manera más plena, nos da herramientas para aprender a escucharnos y tener recursos para esos ajustes que a veces necesitamos en nuestras vidas y no encontramos la manera.