Ansiedad, angustia y miedo. ¿Sabés diferenciarlos bien?
La palabra trastorno se utiliza en medicina para definir una alteración de las reacciones fisiológicas normales.

"Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma". De Rayuela, de Julio Cortázar.
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Para comprender qué es un trastorno de la ansiedad, es necesario primero entender qué es la ansiedad. Es importante también saber qué son la angustia, el pánico, las fobias. La ansiedad normal es una emoción psicobiológica básica, adaptativa ante un desafío o ante algo peligroso sea presente o futuro. Su función es la de motivar conductas apropiadas para superar dicha situación; la duración de esa emoción está en relación a la magnitud y a la resolución del problema que la desencadenó.
La palabra angustia proviene del griego angor, angina, que significa estrangulamiento, constricción, sofocación. Refiere a la sensación de opresión en el pecho con desasosiego, y es una manifestación afectiva muy importante caracterizada por el temor a lo desconocido. Es fundamental diferenciarla del miedo, que es un temor a algo concreto y conocido, todos hemos experimentado en distintos momentos de nuestra vida estímulos estresantes que implicaban un peligro o amenaza real y nos ha generado angustia. Lo patológico es la tendencia a persistir esa sensación, a no extinguirse, siendo la amenaza desproporcionada o incluso imaginaria.
El miedo y la respuesta al miedo es algo heredado, es una reacción de defensa instantánea frente al peligro, y ha protegido al hombre durante miles de años. Es una carga genética que sirve para preservar la especie. Ciertos miedos son comunes en determinados momentos de nuestra vida, y no son considerados fobias salvo que originen una incapacidad funcional significativa. La fobia es precisamente eso, es algo que perturba la vida cotidiana, y el fóbico hará todo lo posible por evitarlo. Según sea su caso, evitará el lugar abierto, el cerrado, las reuniones sociales, el ser evaluado por otro u otros, esquivará aquellas circunstancias en que se siente inseguro, porque sabe que se pondrá tenso, temblará, se bloqueará, el corazón le latirá con fuerza.
El pánico es una situación de desborde, que conlleva la sensación de desasosiego generalizado, miedo extremo e incluso sensación de muerte inminente, sin una causa que lo explique.
La palabra trastorno se utiliza en medicina para definir una alteración de las reacciones fisiológicas normales. Si la ansiedad es un motor que nos hace reaccionar ante un desafío, un peligro, una amenaza, y nos provee de los recursos necesarios para sobrellevarlos, aunque sea a costa de sufrimiento, el trastorno de la ansiedad es tener ese sufrimiento ya sin amenaza, peligro o desafío concretos. Como se decía la angustia se hace muy física, aprieta el pecho. La ansiedad es más espiritual, el padecimiento es más mental, pero las expresiones físicas asociadas son comunes y conocidas, abarcando el aparto digestivo (dolor abdominal, diarreas), el cardiovascular (taquicardia, mareos, sofocos), y el respiratorio (ahogos, falta de aire). También son muy comunes las contracturas, los dolores de cabeza, las parestesias, reacciones en la piel.
La Psiquiatría actual cuenta con manuales que permiten la correcta caracterización de cada cuadro clínico y, una vez realizado el diagnóstico, proveer un tratamiento eficaz y seguro. Vale la pena resaltarlo: eficaz y seguro.