La nutrición de pasturas es la clave para lograr la producción de más carne y leche
La ingeniera agrónoma Fernanda González Sanjuan, directora ejecutiva de Fertilizar AC, advirtió que solo el 25 por ciento de los ganaderos aplica una estrategia nutricional completa para sus recursos forrajeros.
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Para alcanzar altos niveles de producción de carne y leche, el sector ganadero debe enfocarse primero en la alimentación del suelo. Así lo afirmó Fernanda González Sanjuan, directora ejecutiva de la Asociación Civil Fertilizar, en diálogo con El Eco Campo.
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La especialista destacó que la nutrición de las pasturas no solo aumenta el volumen de forraje producido. También optimiza la composición botánica de las especies y extiende la vida útil de los lotes.
Un manejo adecuado permite que una pastura dure los cinco años previstos originalmente. Sin embargo, la falta de nutrientes suele reducir este periodo a solo tres años de producción efectiva.
La brecha productiva en ganadería
Actualmente, existe una diferencia marcada entre la producción de granos y la de pastos en Argentina. Mientras que en cultivos agrícolas la brecha es del 30 o 40 por ciento, en ganadería es mucho mayor.
Según estudios de Fertilizar AC, solo el 25 por ciento de los productores aplica una estrategia de fertilización planificada. Este grupo contempla tanto la base a la siembra como las refertilizaciones anuales.
Del resto, un 50 por ciento de los productores no realiza ningún tipo de estrategia nutricional. El porcentaje restante solo aplica fertilizante al momento de la siembra, dejando al cultivo sin refuerzos posteriores.
Una complejidad distinta
A diferencia de un cultivo de maíz o girasol, la pastura es un sistema complejo de múltiples especies. Allí conviven gramíneas y leguminosas con diferentes ciclos fenológicos y requerimientos.
Estas especies compiten entre sí por luz, agua y nutrientes todos los días del año. Además, a diferencia de los granos que duran seis meses, una pastura produce durante cinco años ininterrumpidos.
Por este motivo, el productor debe equilibrar la estrategia de nutrición. El objetivo es que cada especie en la mezcla potencie su crecimiento y mantenga la calidad del alimento animal.
Nitrógeno y fósforo: el motor del sistema
El nitrógeno es el nutriente fundamental para generar volumen de pasto, especialmente en gramíneas. Su aplicación depende de la mezcla de especies elegida y de la dieta final del animal.
Por otro lado, el fósforo es el nutriente más escaso en las regiones ganaderas del país. Este elemento es el encargado de abastecer de energía a toda la pastura para que pueda desarrollarse.
El fósforo cumple un rol vital en las leguminosas, permitiéndoles capturar nitrógeno del aire. Cabe recordar que, en la dieta animal, las leguminosas representan la principal fuente de proteína.
El riesgo de quedarse "sin proteína"
Cuando una pastura está mal manejada, la gramínea suele ganarle la competencia a la leguminosa. Es común ver lotes que al tercer año ya no tienen tréboles o alfalfas.
"Si no hay fósforo, la leguminosa pierde velocidad y desaparece", explicó González Sanjuan. El resultado es un animal que consume volumen, pero se queda sin la proteína necesaria para producir.
Manejando la nutrición se puede regular la calidad de la comida. Es una herramienta técnica para sostener la proporción de especies deseada a lo largo del tiempo.
El azufre es otro nutriente clave por su bajo costo y su impacto en la asimilación de otros elementos. Su carencia es considerada una "picardía" tecnológica debido a su alta eficiencia.
En zonas como la Mesopotamia (Entre Ríos y Corrientes), el potasio se vuelve un factor limitante. Los productores de esa región deben revisar sus niveles para no frenar la producción.
En la región pampeana, aunque el potasio suele ser suficiente, se debe prestar atención al calcio y magnesio. Estos elementos actúan como minerales esenciales para la salud metabólica del ganado.
La vaca como "cosechadora" de pasto
La directora de Fertilizar propuso una metáfora para entender el negocio. "Los ganaderos somos productores de pasto y la cosechadora es la vaca", señaló con claridad.
Bajo esta visión, el objetivo es producir la mayor cantidad de pasto de calidad posible. Esto permite aumentar la carga animal (más cosechadoras) y mejorar el rendimiento de cada individuo.
Para que la "máquina" funcione bien, el punto de partida es siempre el diagnóstico. Un análisis de suelo permite conocer la realidad del lote y establecer un plan de fertilización de base.
El desafío de la actualización técnica
El manejo exitoso de la nutrición requiere que el productor se informe y actualice. Hoy existe abundante información sobre cómo combinar especies megatérmicas y templadas en cada región.
Sostener una proporción de 60 por ciento de leguminosas y 40 de gramíneas es un desafío constante. La refertilización anual es la única garantía para no perder la inversión inicial de la siembra.
La nutrición vegetal es, en definitiva, la base de la nutrición animal. Lograr este equilibrio es lo que permitirá al país producir más carne, más leche y de mejor calidad para los mercados.
El camino hacia una ganadería de alta producción comienza con el conocimiento profundo del suelo y la planificación estratégica de cada nutriente.
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