El homicida del joven ladrón de cables se negó a declarar
Emanuel Marino ayer a media mañana fue trasladado por una comisión policial desde el calabozo a la fiscalía para prestar declaración. Aconsejado por su defensa, no quiso hablar aún. Fue notificado del grave delito en su contra y quedó detenido por el homicidio. Detalles del trágico suceso criminal que quedó registrado en las cámaras de seguridad privada y los actores judiciales coinciden en que terminará en un juicio por jurados.
Emanuel Marino estaba en su casa de Chienno al 200 junto a su papá, mamá y hermano. Observaron a los extraños que pararon la moto e intentaron abrir alguna que otra puerta de los autos estacionados en la cuadra hasta que uno se subió al poste del tendido eléctrico, cortó un trozo del cableado. Bajó y se subió a la moto que lo aguardaba, conducido por un cómplice.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAllí, sin más, Marino salió presuroso de su casa empuñando una pistola calibre 22. Detrás, sus papás y su hermano, quienes resultaron los testigos presenciales de lo que iba a ser Emanuel. Apuntó contra los motochorros, gatilló en cuatro oportunidades y se eyectaron misma cantidad de proyectiles. Uno de ellos impactó en la nuca del joven ladrón, Gianfranco Adaro (18), que cargaba el cableado. Cayó como una mosca en la cinta asfáltica. El conductor de la moto huyó sin más.
Emanuel, sus papás y el hermano, también sin ninguna reacción de conmoción o sorpresa, volvieron sobre sus pasos e ingresaron otra vez a la casa. Ni se acercaron al lugar donde cayó el ladrón desplomado. Con “llamativa normalidad”, el grupo familiar volvió a su hogar, hasta que minutos más tarde, previo al arribo de la comisión policial que fue alertada por un llamado de una vecina, Marino salió de la propiedad, secundado por su padre, se subió al auto y partió con rumbo desconocido. Más tarde, a media mañana, sería hallado y capturado por los uniformados en 11 de Septiembre al 900.