Un consejero escolar de La Libertad Avanza criticó al Municipio por la seguridad y la política de desarme civil
A través de un artículo de opinión titulado "Desarme en Tandil: el colectivismo en acción”, Gustavo Rubio, apuntó contra la gestión local de Miguel Lunghi por sus políticas de seguridad ciudadana.
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Un consejero escolar de La Libertad Avanza (LLA) cuestionó al Municipio de Tandil por la política de seguridad y, en particular, por el enfoque frente al desarme civil, al que definió como parte de un modelo “colectivista” que, según sostuvo, no redujo el delito y terminó debilitando al ciudadano frente al crecimiento de la inseguridad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLas críticas fueron formuladas por Gustavo Rubio, actual consejero escolar libertario -quien integró la lista encabezada por Gonzalo Santamarina en las últimas elecciones- a través de un extenso texto de opinión titulado “Desarme en Tandil: el colectivismo en acción”, en el que planteó que las políticas de desarme civil tuvieron un alto costo económico y social. En ese sentido, afirmó que “el desarme civil le cuesta millones al Estado Argentino”, recursos que —según expresó— podrían destinarse a “mejorar la salud, modernizar la educación, actualizar la infraestructura e incluso crear una seguridad de calidad”.
Rubio sostuvo que las políticas de desarme civil implementadas desde 2004 “han ido degradando la sociedad a tal punto de impedir que los ciudadanos de bien se defiendan frente a los delincuentes y criminales hasta que el Estado llegue en su ayuda”. En esa línea, consideró que el trasfondo de esas medidas respondió a una lógica de poder, al señalar que “quien busca poder, no quiere que se lo cuestione, quiere que dependan de él”.
En el plano local, el consejero escolar utilizó el caso de Tandil como ejemplo de ese modelo de gestión. Afirmó que la ciudad fue presentada durante años como “tranquila” y “ordenada”, pero advirtió que ese relato comenzó a resquebrajarse. “El problema no es solo el delito: es el modelo de gestión existente que insiste en desarmar al ciudadano mientras multiplica el gasto estatal para compensar su propio fracaso”, sostuvo.
Información oficial
Uno de los cuestionamientos centrales estuvo vinculado a la falta de información oficial. Rubio afirmó que “el Municipio de Tandil dejó de publicar estadísticas oficiales de inseguridad después de marzo de 2024” y remarcó que “no es un detalle técnico. Es una decisión política”. Según indicó, hasta el último registro disponible, “2024 ya mostraba un pico histórico: más de 1.300 hechos delictivos en apenas el primer cuatrimestre”.
De acuerdo con su análisis, la ausencia de datos oficiales fue reemplazada por registros informales elaborados por los propios vecinos. “En 2025, sin estadísticas oficiales, el vacío lo llenaron los vecinos. Mapas comunitarios, redes sociales, grupos de alerta”, describió, al tiempo que enumeró robos de motos, entraderas y hechos cada vez más violentos.
El dirigente libertario también apuntó contra la estrategia municipal basada en mayor inversión estatal. Señaló que Tandil incorporó patrulleros, sistemas de monitoreo y personal, pero consideró que ese esquema solo sirvió para “administrar consecuencias, no para atacar causas”. En ese marco, afirmó que “el desarme civil es un negocio perfecto para el Estado: le quita poder al individuo y justifica su propio crecimiento”.
Rubio cuestionó además la efectividad de las herramientas de prevención actuales. “Las entraderas no se disuaden con cámaras. Los robos de motos no se frenan con comunicados ni declaraciones mediáticas. El patrullero siempre aparece después”, expresó, y agregó que el ciudadano termina aprendiendo “no defenderse, no resistir, no incomodar a papá Estado”.
En sus conclusiones, el consejero escolar sostuvo que “en Tandil, como en tantas ciudades, el desarme civil no redujo el delito. Lo acompañó” y afirmó que “a mayor restricción para el legítimo usuario, mayor audacia criminal”. Para Rubio, el principal problema no es solo la inseguridad, sino “el silencio, la falta de datos y la negativa a discutir el desarme como política pública fallida”.
Finalmente, planteó que el Estado local “confunde seguridad con administración del daño” y aseguró que “el desarme civil no protege, no pacifica y no reduce el crimen: lo administra”, en una crítica directa al rumbo de la política de seguridad municipal y a su alineamiento con lo que definió como doctrinas colectivistas.
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