La trazabilidad electrónica genera gran expectativa en la ganadería
Con las resoluciones 530 y 841 de 2025 ya vigentes, el sector inicia la transición hacia la identificación individual obligatoria de terneros a partir de enero de 2026.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/traza.jpeg)
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y la firma de gestión agropecuaria Albor presentaron las pautas operativas del nuevo Sistema Nacional de Identificación Electrónica.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn un encuentro virtual clave para el sector, las autoridades detallaron los plazos de cumplimiento y las exigencias tecnológicas que deberán afrontar los productores ganaderos en el corto plazo.
Actualmente, el sistema se encuentra en una fase de transición voluntaria, permitiendo a los establecimientos adaptar sus procesos antes de que la normativa se vuelva exigente. La iniciativa busca reemplazar el seguimiento grupal por uno individual, con el objetivo de fortalecer la sanidad animal y mejorar el acceso a mercados internacionales de alta demanda.
Según lo establecido en la Resolución 530/2025, la identificación electrónica para bovinos, bubalinos y cérvidos era voluntaria hasta el 31 de diciembre de 2025. Durante este periodo, los productores pueden continuar utilizando la caravana convencional o visual, o bien optar por los nuevos dispositivos digitales para familiarizarse con la tecnología.
El cambio definitivo, el 1 de enero de 2026, determinó que todos los terneros y terneras deben contar con identificación electrónica obligatoria antes de realizar su primer movimiento. Esta medida también alcanza a los cérvidos con fines comerciales, marcando un hito en la digitalización de la ganadería argentina.
En el caso de los equinos, la obligatoriedad está definida ante movimientos, tareas sanitarias o tratamientos medicamentosos. No obstante, las autoridades aclararon que todavía se encuentra pendiente la norma específica que hará operativa esta exigencia para los caballos.
Calidad internacional
La ingeniera María Florencia Meclazcke, de la Dirección de Ejecución Sanitaria de Senasa, explicó que el propósito es contar con datos precisos sobre crecimiento, sanidad y genealogía. “La idea de la identificación electrónica es poder empezar a contar con datos individuales de cada animal principalmente para saber aspectos que tienen que ver con el crecimiento, la parte sanitaria y su genealogía”, afirmó.
Este nivel de detalle es un requisito fundamental para mercados exigentes como el de Japón, con quien Argentina mantiene negociaciones avanzadas. “Hay una alta exigencia en cuanto a lo que es la identificación de los individuos que van a faena”, señaló Meclazcke, destacando la necesidad de trazabilidad individual "hasta el garrón".
La implementación de tecnología RFID (identificación por radiofrecuencia) permitirá además una reacción inmediata ante focos infecciosos. Al tener identificado al animal de forma única, el organismo sanitario puede actuar quirúrgicamente sobre el área afectada sin necesidad de medidas grupales extensivas.
Dispositivos y tecnologías
La normativa vigente valida tres tipos de identificadores electrónicos: caravanas de tipo botón, bolos ruminales y microchips inyectables. El productor tiene la libertad de elegir el dispositivo que mejor se adapte a sus instalaciones y tipo de manejo, siempre que cumplan con las normas de calidad ISO.
En cuanto a la tecnología de lectura, se permiten los estándares HDX (Half Duplex) y FDX (Full Duplex). El sistema HDX es recomendado para entornos con mucha interferencia metálica, como salas de ordeñe, mientras que el FDX es más económico y frecuente en campos extensivos.
Respecto a la aplicación, la norma indica que la caravana visual debe colocarse en la oreja izquierda y el componente electrónico en la derecha. Esta disposición busca evitar confusiones en la manga y mantener la coherencia con sistemas de identificación previos utilizados por los productores.
Gestión operativa y el rol del productor
La adquisición de los dispositivos debe realizarse a través de empresas proveedoras registradas ante Senasa. Estas firmas tienen la obligación de cargar los rangos de numeración directamente en el Renspa del productor para que puedan ser declarados en el sistema oficial SIGSA.
Para facilitar la carga de datos, se presentó la aplicación oficial "SIC Biotrasa", que permite capturar los números mediante lectores Bluetooth. Esta herramienta agiliza el trabajo de campo al permitir el registro de sexo, raza y fecha de nacimiento de manera digital, eliminando el margen de error de las planillas de papel.
Néstor Aníbal Osaka, vicepresidente de Senasa, enfatizó el compromiso del organismo para acompañar al productor en este proceso. “Queremos acompañarlos desde Senasa y decirle que los vamos a ayudar en todas las dificultades que tengan y acompañar toda la trazabilidad a lo largo de este año”, aseguró el funcionario durante la presentación.
Estrategia de negocio
Desde el sector privado, Álvaro Figueras, líder de control de gestión en Albor, destacó que la caravana electrónica es solo el punto de partida. Para el experto, el valor real reside en transformar ese dato capturado en la manga en información útil para la toma de decisiones económicas y productivas.
“La digitalización no empieza en el tablero, sino que empieza en la manga cuando el dato se captura sin fricción”, explicó Figueras. Al contar con datos confiables, las empresas pueden automatizar reportes de mortandad, ganancia de peso y preñez, logrando una mayor transparencia frente a terceros como bancos o frigoríficos.
Además, el sistema permitirá institucionalizar la información de los establecimientos, reduciendo la dependencia de "personas clave" o cuadernos de campo. Al estar digitalizado, el historial del animal permanece accesible aunque cambien los encargados del campo, asegurando la continuidad del negocio.
Hacia el futuro
El proyecto de modernización contempla la creación del "Sistema Traza", una plataforma integrada que unificará datos de campo, faena y exportación. Esta herramienta, coordinada por la Secretaría de Agricultura, permitirá a los productores conocer el rendimiento de sus animales incluso después de la venta.
“Voy a poder saber cómo rindió ese animal a faena, cómo es su carne, su grasa, etc.; me da info para empezar a mejorar”, detalló Meclazcke sobre el alcance del sistema. Esta integración total de la cadena promete elevar la competitividad de la ganadería argentina en el escenario global.
El sector tendrá su próximo gran encuentro de intercambio técnico en Expoagro, del 10 al 13 de marzo en San Nicolás. Allí, los equipos técnicos de Senasa y Albor brindarán asesoramiento personalizado sobre la implementación de estas tecnologías, de cara a un 2026 que marcará un antes y un después en la producción nacional.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil