Mariano Jiménez y el desafío del Tandil 2050: "Estamos a tiempo de no perder nuestra identidad"
En el marco del aniversario 203 de la ciudad, el arquitecto Mariano Jiménez analizó el acelerado ritmo de construcción y advirtió sobre la urgencia de actualizar las herramientas de planificación para preservar la esencia local y garantizar una infraestructura acorde a la demanda actual.
El crecimiento de Tandil no se detiene y, tras celebrar sus 203 años, la fisonomía urbana continúa siendo tema de debate entre profesionales y vecinos. En una entrevista brindada a La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, el arquitecto Mariano Jiménez compartió su visión sobre el presente y el futuro de la ciudad, haciendo hincapié en la necesidad de un crecimiento ordenado que no comprometa la calidad de vida de sus habitantes.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailJiménez destacó que el nivel de construcción en la ciudad es "impresionante" y que, a diferencia de otras localidades del país, Tandil funciona como una suerte de "isla" donde la actividad no ha mermado. Sin embargo, este dinamismo trae consigo desafíos estructurales. "Es un tema polémico. He leído mucho sobre el Tandil 2050 y creo que, si sigue creciendo de esta manera, tenemos que replantearnos si nos gustaría vivir en esa ciudad", expresó el profesional.
Para el arquitecto, la clave reside en retomar las bases del Plan de Desarrollo Territorial (PDT), una herramienta que fue pionera hace dos décadas pero que hoy requiere una revisión profunda. "Hace más de 20 años se hizo un diagnóstico y se trazaron lineamientos de hacia dónde y cómo debía crecer la ciudad. Hoy deberíamos volver a hacer algo similar: un diagnóstico de fortalezas y debilidades para empezar a tomar decisiones entre profesionales, autoridades y la sociedad en general", sostuvo.
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La identidad serrana frente al avance del cemento
Uno de los puntos más sensibles de la charla fue la preservación de la identidad de Tandil. Jiménez advirtió que la ciudad corre el riesgo de perder aquello que la hace única, especialmente su vínculo con el cordón serrano y sus espacios verdes. "Tenemos que tomar políticas que respeten la esencia. No quiero que ocurra lo que pasó en Villa Carlos Paz, donde se perdió la identidad por una topografía similar mal gestionada", comparó.
En este sentido, el arquitecto se mostró crítico respecto a la altura de las edificaciones en el radio céntrico. Aunque el PDT actual permite construcciones de mayor envergadura, Jiménez opinó que la escala ideal para Tandil debería ser de cuatro o cinco plantas como máximo. "No es una ciudad de edificios de diez pisos; la infraestructura del centro puede quedar obsoleta con ese tipo de explotación", advirtió, coincidiendo con la inquietud de algunos vecinos sobre la saturación de los servicios de cloacas y acuíferos.
Infraestructura y el desafío de las lluvias
Las recientes tormentas intensas que afectaron a la región también formaron parte del análisis. Según Jiménez, la inundación de ciertas zonas responde a una combinación entre el cambio climático y un crecimiento que, en ocasiones, resulta "desmedido" en términos de impermeabilización del suelo. "En Tandil existe el factor de ocupación del suelo, que generalmente exige un 40 por ciento libre de construcción para que sea suelo permeable. Si no se regula esto y no va de la mano con una infraestructura de desagües pluviales adecuada, las tormentas tropicales que estamos recibiendo generan problemas graves", explicó.
Respecto al debate sobre el adoquinado, el profesional señaló que, si bien es un material superior al hormigón para la absorción de agua, requiere un mantenimiento que hoy es deficitario. "Cambiar adoquines por pavimento es impermeabilizar las calles. Son un montón de políticas que, sumadas, terminan generando un problema si no se piensan de forma integral", subrayó.
Hacia una ciudad más caminable
Mirando hacia el futuro, Jiménez propuso estudiar modelos de ciudades europeas que priorizan al peatón y el uso de la bicicleta. Para el arquitecto, el Tandil del mañana debería desalentar el uso del automóvil particular, aunque reconoció que para ello falta inversión en infraestructura básica. "Hoy una familia tipo en Tandil necesita dos autos para moverse porque no hay veredas acordes que inviten a caminar ni un sistema de transporte que lo supla", analizó.
Finalmente, el arquitecto instó a las autoridades y a la comunidad a no postergar el debate sobre el modelo de ciudad. "Estamos a tiempo de que Tandil siga siendo la ciudad más elegida y de que crezca de manera ordenada, pero no nos podemos dormir. El debate tiene que ser ya para lograr el Tandil que queremos dejar a las próximas generaciones", concluyó.