Omar Farah advirtió sobre el impacto de la apertura de importaciones en la industria local
El referente de la pequeña y mediana empresa de Tandil analizó el escenario económico actual tras el discurso presidencial y cuestionó las críticas al sector industrial. Aseguró que las pymes regionales compiten por calidad y tecnología, pero alertó sobre las asimetrías impositivas, la falta de financiamiento y los riesgos de una apertura indiscriminada del mercado que condicionan la competitividad frente al exterior.
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El dirigente de la pequeña y mediana industria de la ciudad, Omar Farah, analizó la situación del sector y los desafíos que plantea el nuevo rumbo económico del país. En diálogo con La Mañana, programa que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1, el empresario se refirió a las declaraciones del presidente en la apertura de sesiones ordinarias, donde se planteó un cambio de matriz industrial en la Argentina. Farah manifestó que el panorama actual es complejo y está íntimamente vinculado a las restricciones para importar insumos, lo que dificulta la operatividad de diversas ramas productivas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante la entrevista, el industrial rechazó las acusaciones que califican a la actividad como un sector de industrias prebendarias. "En Tandil y en la región no hay empresas que fijen precios ni que liciten los valores que el presidente dice. Tampoco estamos superprotegidos", señaló. En ese sentido, explicó que el discurso oficial intenta instalar la idea de que quienes han ganado dinero con sus industrias lo hicieron exclusivamente bajo el amparo del Estado, una premisa que consideró errónea para el entramado pyme local.
Competencia internacional y calidad tandilense
Farah destacó que las empresas locales, particularmente las del rubro metalmecánico, poseen ventajas competitivas que les permiten disputar mercados con potencias extranjeras. Según detalló, su propia firma compite directamente con productos provenientes de China, Brasil y Alemania. "Tenemos un desarrollo tecnológico adecuado y una respuesta rápida que nos permite estar a la altura de las exigencias internacionales", afirmó, resaltando que la permanencia en el mercado de estas empresas se debe a su capacidad de adaptación y al cumplimiento de normas de calidad como las ISO.
Sin embargo, el empresario advirtió que el escenario podría cambiar drásticamente si se avanza hacia una apertura total de las importaciones sin considerar las asimetrías locales. Explicó que los acuerdos con la Unión Europea y la posible eliminación de aranceles para países fuera del Mercosur pondrán a la industria en una situación de vulnerabilidad. "Cuando se resuelva el problema del cepo y no haya aranceles, los precios se van a acercar mucho más y las condiciones de competencia serán diferentes", sostuvo.
Para el dirigente, la calidad del producto local no está en discusión, ya que las empresas que subsistieron lo hicieron integrándose a la globalización. No obstante, indicó que exportar es difícil en el contexto actual debido a que no cuentan con un dólar lo suficientemente competitivo. "Estamos más cerca de competir con Europa o Estados Unidos porque su mano de obra es cara, pero el costo argentino sigue siendo un lastre", sentenció.
La mirada sobre la reforma laboral y el financiamiento
Al ser consultado sobre las reformas que impulsa el Ejecutivo nacional, Farah se mostró escéptico respecto a la denominada modernización laboral. Tras analizar los puntos que trascendieron, comparó la legislación vigente de 1974 con los cambios propuestos y señaló que no existen modificaciones de fondo que garanticen una mejora en la creación de empleo. "La ley actual ya permite jornadas de hasta 12 horas si hay acuerdo entre las partes. Lo que no se modifica es que cualquier cambio sin consenso puede considerarse despido", explicó.
El industrial subrayó que el verdadero problema radica en la interpretación judicial de los conflictos laborales y las actualizaciones de las indemnizaciones, más que en la normativa de base. Por otro lado, fue categórico respecto al rol de las entidades bancarias en el desarrollo productivo. "Los bancos no son bancos, son prestadores del Estado. Hasta que no dejen de financiar al sector público y comiencen a competir con tasas para proyectos privados, será imposible acceder al crédito", criticó.
Finalmente, Farah describió la realidad que atraviesan las plantas fabriles en Tandil, donde el objetivo principal es mantener el plantel de gente. "Hoy conservar los puestos de trabajo ya es un éxito", aseguró. En muchas empresas se han eliminado las horas extras, se adelantaron vacaciones y se trabaja "con lo justo" para evitar reducciones de personal. El empresario concluyó que, sin una baja de impuestos y una política clara de fomento, la industria nacional seguirá transitando un camino de incertidumbre.