Día Mundial de la Salud: siete hábitos respaldados por la ciencia para prevenir enfermedades
En el marco del 78 aniversario de la Organización Mundial de la Salud, especialistas promueven rutinas preventivas y la colaboración científica para mejorar la calidad de vida y reducir afecciones crónicas.
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En el Día Mundial de la Salud 2026, que se celebra este siete de abril bajo el lema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y referentes internacionales llaman a la acción colectiva para construir un futuro más saludable para todos. A 78 años de la fundación del organismo que cambió la salud pública, los especialistas resaltan el impacto de la colaboración científica y promueven la adopción de rutinas preventivas como pilar para reducir la incidencia de enfermedades crónicas, fortalecer la inmunidad y mejorar la calidad de vida.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailHábitos como la actividad física regular, una alimentación equilibrada, el descanso adecuado, el manejo del estrés, la hidratación suficiente, la reducción del consumo de tabaco y alcohol y el control médico periódico permiten disminuir la incidencia de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurodegenerativas, según la Organización Mundial de la Salud y expertos en medicina preventiva.
Actividad física y longevidad
La actividad física regular es uno de los pilares más sólidos en la prevención. La Escuela de Medicina de Harvard y la Organización Panamericana de la Salud recomiendan al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, como caminar, andar en bicicleta o realizar ejercicios de fuerza. Estudios publicados en la revista Journal of Sport and Health Science demostraron que incluso una caminata diaria de diez minutos puede prolongar la esperanza de vida en adultos mayores y reducir riesgos de artritis y problemas articulares.
Al respecto, el médico clínico Ignacio Gutiérrez Magaldi, jefe del Departamento Clínico Adultos y subdirector médico de Desarrollo de la Clínica Reina Fabiola de la Universidad Católica de Córdoba, señaló que
“el entrenamiento de fuerza regular ayuda al cuerpo a recuperarse de la inflamación y reduce marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva”.
Alimentación y sistema inmune
Seguir una dieta basada en alimentos reales —frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables— es esencial para disminuir el riesgo de enfermedades crónicas. Según la Escuela de Medicina de Harvard, los patrones alimentarios validados, como la dieta mediterránea, ofrecen beneficios demostrados en la prevención de afecciones cardíacas y metabólicas.
La médica especialista en Nutrición, Marianela Aguirre Ackermann, subrayó que
“el consumo de alimentos procesados provoca inflamación localizada en el intestino y el hígado”, mientras que los azúcares refinados tienen un efecto similar. Se recomienda priorizar alimentos frescos y minimizar ultraprocesados y azúcares añadidos para un beneficio integral.
El valor del descanso reparador
Dormir entre siete y ocho horas por noche es fundamental para la regeneración celular, el equilibrio hormonal y la función inmunitaria. Según la National Sleep Foundation y la Harvard Health, la privación de sueño incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y trastornos emocionales.
La doctora Wynne Armand, médica de atención primaria en el Mass General Brigham Health Care Center de Boston, advirtió que
“un sueño reparador fortalece el sistema inmunitario, ayuda a controlar el peso corporal y optimiza la capacidad cognitiva”. Se aconseja mantener horarios estables, evitar pantallas antes de dormir y crear un ambiente propicio para el descanso.
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