Alta rotación, más locales vacíos y una profunda angustia por el impacto del alquiler en comercios
Entre febrero y marzo, se comenzaron a ver cierres y traslados de negocios en el centro y zonas aledañas. La baja en las ventas se conjuga con el incremento de los alquileres, ahora en dólares o con ajustes trimestrales conforme al IPC. Temor entre los empleados por la pérdida de fuentes laborales. Los desafíos de la nueva temporada. La visión desde el sector inmobiliario.

El centro comercial de la ciudad comenzó a sentir el impacto de la recesión económica, con su consecuencia en la baja estrepitosa en el consumo. Entre febrero y lo que va de marzo, algunos negocios definieron el cierre definitivo y una de las causas principales fue el impacto del incremento en los valores de los alquileres, en conjunción con las magras ventas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn una recorrida por algunas calles céntricas, se observan locales vacíos tras el cierre de comercios y otros que anuncian en sus vidrieras remates finales del stock de mercadería antes de bajar la persiana, como así también traslados. En tanto, al ser consultados, los empleados de los negocios lucen en sus rostros la angustia que les provocan estos tiempos de zozobra, magras ventas y aumentos en los costos fijos, cóctel que sienten como un riesgo latente en relación a la seguridad laboral.
En tanto, un centro comercial semivacío, deslucido y con poco movimiento no le conviene a nadie, ni a los colegas, ni a los prestadores turísticos y menos aún a la Cámara Empresaria y al Municipio.