Gesto solidario: una nena fue a la escuela sin saber que no había clases y dos funcionarios la llevaron hasta su casa
Fue una alumna de la Escuela 1. Dos funcionarios la trasladaron de regreso a su casa.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/gesto_solidario_matias_martinez_01_04_26.webp)
La jornada del miércoles comenzó con una situación de incertidumbre para una pequeña de 9 años y alumna de la Escuela 1 que, ajena a las novedades del calendario escolar, cumplió con su rutina habitual. Sin embargo, lo que fue en principio una mañana complicada para la niña, se solucionó tras un gesto solidario de parte de dos funcionarios del Municipio.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl hecho se originó porque la niña ya se encontraba descansando cuando se notificó la suspensión de las clases. Su hermana mayor debía darle aviso por la mañana, pero el recado nunca llegó, lo que derivó en que la menor se despertara y se trasladara sola hasta la institución educativa como todos los días.
Al arribar a las puertas de la escuela, la pequeña se encontró con el edificio completamente cerrado, lo que le provocó un inmediato momento de angustia. Sin un teléfono celular para solicitar ayuda y desorientada ante la situación, optó por sentarse en un banco de la Plaza Independencia. Allí fue divisada por uno de los cuidadores del espacio público, quien, al notar su estado de vulnerabilidad, intervino de inmediato y le sugirió que se dirigiera a la Municipalidad de Tandil para buscar resguardo.
En el Palacio Municipal fue recibida por Matías Martínez –director de Ceremonial y Protocolo- a quien inicialmente le costó entablar un diálogo fluido con la niña debido al lógico susto que ella atravesaba. El funcionario intentó comunicarse telefónicamente con la madre de la alumna en reiteradas oportunidades, pero no logró establecer la conexión. Ante la imposibilidad de contactar a los tutores y la urgencia de llevar tranquilidad a la menor, se decidió organizar el traslado por cuenta propia.
Martínez, en su auto particular y acompañado por Alina, secretaria de la también funcionaria Guillermina Cadona, dispusieron el regreso de la niña hacia su domicilio. Durante el trayecto, la tensión inicial se transformó en gratitud. Según relataron los protagonistas, la pequeña se mostró sumamente agradecida por no haber sido dejada a su suerte en un momento de soledad y desconcierto en pleno centro tandilense.
La historia, que comenzó con una desinteligencia doméstica, concluyó con un gesto cargado de ternura que conmovió a los trabajadores municipales. Al llegar a su casa en el barrio La Movediza y descender del vehículo para reencontrarse con su familia, la niña se despidió con una frase que sintetizó el vínculo de confianza generado en pocos minutos: “Chau, tío Mati”. El episodio abrió también el debate sobre los horarios de aviso de la suspensión de clases, que muchas familias de la ciudad reciben cuando ya no pueden disponer de otra organización para el traslado o el cuidado de los niños.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil