La familia del hombre que murió mientras esperaba en la guardia del Hospital compartió su impotencia
Héctor Alberto Papponetti, de 85 años, sufrió un infarto cuando llevaba más de tres horas aguardando que lo viera un médico. Un fuerte dolor en el abdomen bajo y en la espalda terminaron en la descompensación mortal. Sus hijos, que lo habían llevado porque era paciente de PAMI, lamentaron que todo ocurrió mientras los profesionales estaban ocupados con un joven alcoholizado, oriundo de Necochea.
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Con dolor e impotencia, dos hijos del hombre que falleció el sábado en la Guardia del Hospital contaron detalles del trágico episodio que ocurrió mientras esperaban que fuera atendido por profesionales. Susana y Luis relataron las últimas horas de Héctor Alberto Papponetti (85 años), quien llegó al centro asistencial municipal como paciente de PAMI y a causa de un fuerte dolor en la parte baja del abdomen y la espalda.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos hijos de Héctor se acercaron a la Redacción de El Eco de Tandil para dar a conocer algunos detalles del lamentable episodio y, en medio de la tristeza que los embarga, se cuestionaron no haberse mostrado más insistentes al reclamar atención para su padre durante las tres horas de espera en el área de Emergencias del Santamarina. En tanto, aclararon que en ese lapso pudieron observar que profesionales –incluso con intervención de la policía- estaban ocupados con un joven alcoholizado, oriundo de Necochea, que llevaba horas en una cama del sector y que había llegado a Tandil por un evento cultural.
En tanto, Susana y Luis descartaron iniciar una demanda al nosocomio, al tiempo que compartieron su intención de poner en alerta a la comunidad para evitar situaciones similares.
En diálogo con El Eco, los hijos del fallecido manifestaron que la decisión de aclarar sobre la situación busca “que no le pase a otra persona” y el objetivo era informar con precisión ante algunos comentarios que leyeron en redes sociales. En tanto, adelantaron que no van a iniciar ningún reclamo legal, a pesar de que algunas personas se ofrecieron como testigos.
En medio del dolor, Susana Papponetti lamentó que no advirtió que ante la demora, podría haber llamado a algún médico particular aunque confirmó que le correspondía asistir al Hospital como paciente de PAMI. “Si conseguía un médico se lo pagaba, pero un sábado qué vas a hacer. Tal vez entraba y pasaba lo mismo, pero yo no lo veía sufrir como sufrió”, confió.
El relato de los hechos
Tras el descargo del Sistema Integrado de Salud (SISP), que informó que Papponetti fue asignado con un turno “verde” tras pasar por el Triage, la hija decidió relatar lo sucedido a pesar de su profunda tristeza.
Expuso que el sábado pasado, a las 8.30, su padre la llamó para advertirle que padecía un fuerte dolor abdominal y en la cintura, y le pidió que fueran a buscarlo a su quinta del barrio El Hornero para trasladarlo al Hospital Santamarina. Paciente de PAMI, le correspondía recurrir la institución pública, a la que arribaron alrededor de las 10.
“Fuimos hasta allá, lo vestimos y justo cuando estábamos por salir, tenía náuseas. Lo subimos al auto y vinimos a las 10 al Hospital. Entramos y estuvimos como una hora y pico esperando que lo pasaran a la sala del Triage”, contó la hija del hombre que tenía 85 años.
Con tranquilidad, aunque muy afectada por la situación, describió que había gente en la sala de espera de la Guardia y que todos estaban sentados, algunos junto a sus acompañantes.
Agregó que cuando lo recibieron para el Triage, Héctor informó a la mujer que lo atendió sobre los dolores que tenía en la panza baja y la cintura. “La chica le golpeó la espalda y él le dijo ‘a mí me duele adentro’, no cuando le golpeaba. Le dijo que tenía náuseas y que el dolor era muy fuerte. Le tomó la presión y tenía 14. Le tomó la temperatura pero no me animé a preguntar. Era la primera vez que estábamos en la Guardia. Entonces, ella le tomó todos los datos, los remedios, si tenía hipertensión u otras enfermedades, y le dijo ‘vas a tener que esperar un ratito’. Justo mi papá se toca, y le pregunta si le duele mucho. Era muy fuerte el dolor”, describió.
Ya llevaban más de una hora en el Hospital cuando Héctor preguntó cuánto faltaba para que lo viera un médico y le transmitió a la profesional del Triage: “Mirá que me acuesto en el suelo”. Su hija refirió que “no daba más del dolor” y aclaró que su padre tenía un umbral alto en cuanto a los malestares de salud.
“Estábamos sentados ahí, no sabía cómo ponerse, se desabrochaba el cinto, se movía para acá y para allá, hasta que llega un momento que se va afuera con mi hermano. Yo me quedé adentro por si lo llamaban. Entonces, se acostó en un banco de cemento, y yo reclamaba, siempre de buena manera, y preguntaba si faltaría mucho porque no daba más”, contó Susana y añadió que la respuesta que le daban era que lo tenía que atender el médico de guardia, aunque estimó que había otros doctores porque seguían llamando a pacientes también en espera.
Si bien le habían indicado que ya le tocaba el turno, llamaron a otra persona antes que a Héctor. “En eso mi papá entra otra vez a la Guardia, fue al baño, vino, se sentó y ahí se hizo para adelante y se desplomó, cayendo al suelo. Yo lo abarajé, lo puse en el suelo, y ya ahí tenía los ojos para atrás y la lengua… Vinieron y lo sentaron. La gente gritaba… Yo no sé bien lo que decían. Aparecieron las enfermeras y trajeron una silla”, relató Susana y consignó que su padre mostró por segunda vez signos de que respiraba mal.
“En el interín, sale un hombre alcoholizado. Lo sacan de adentro. Nos dijo buen día y cantaba. Después se metió otra vez y lo sacó una chica que estaba con la mamá. La besuqueaba. Se sentó y empezó a cantar. Al rato, llegó la policía que le empezó a hablar pero no contestaba. Estuvieron un rato ahí, y estuvieron hablando. Era de Necochea”, señaló la hija de la víctima que, ante esa escena, incrementaba sus nervios por la demora en la atención a su padre de 85 años.
“Después la misma doctora o enfermera, a la policía le dijo que estaba desde la madrugada, que lo tenían durmiendo adentro”, remarcó y contrapuso que una de las justificaciones sobre la demora es que no tenían una cama desocupada.
La explicación oficial
Susana Papponetti confirmó que su padre ingresó al sector interno de la Guardia a las 13.15. “Respiraba feo pero había tenido el infarto que supuestamente dicen”, manifestó y puntualizó que el parte oficial sostuvo que la defunción fue a las 13.45.
Esa tarde, el médico de guardia, junto a otra profesional, informó a los hijos de Héctor que lo habían reanimado tras el primer paro, pero que no lograron sacarlo adelante en un segundo episodio. En tanto, les indicaron que la causa fue un infarto, pero no afirmaron ni negaron que pudo ser consecuencia del intenso dolor previo.
Por otra parte, ratificaron que Papponetti era una persona muy vital, que iba y venía desde su casa cercana al Hospital hasta su finca de El Hornero, donde tenía quinta y cuidaba a sus animales. Si bien hacía varios meses había tenido un problema de columna con afectación del nervio ciático, su estado general de salud era bueno.
El descargo
Por último, en el descargo público que realizó en redes sociales, Susana Papponetti compartió su intención de “aclarar que me atendieron todos muy educadamente, pero lo que falló, creo, son los tiempos de espera y las prioridades de atención. Y más que nada para que sirva para que otras personas no tengan que pasar por lo mismo y se sientan culpables, como yo, de no hacer lo correcto o llevarlo a otro lado”.
Para cerrar, confió que “nadie me va a sacar la imagen de su cara diciéndome ‘no doy más... no aguanto... llévame’” y expresó que “si con esto hago mal a alguien, pido disculpas”.