Nicolás Brown: un camino de esfuerzo que tuvo otro hito con la inclusión en un trabajo formal
A los 31 años y tras una extensa lucha, consiguió su primer empleo registrado. Independiente, resuelto y amigable, y con Síndrome de Down como condición, contó sobre sus jornadas laborales en el McDonald’s de Tandil. En paralelo, compartió sus proyectos signados por la posibilidad de contar con un ingreso. Su madre, muy emocionada, ratificó la elección de un trayecto de constantes desafíos, mucho esfuerzo e integración que hoy le permite a Nico decidir con autonomía.
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Tras un extenso camino de terapias, estudios y formación, Nicolás Brown cumplió el sueño y la meta de conseguir un trabajo formal más allá de su condición. Con Síndrome de Down, desde el 3 de octubre de 2025 se desempeña en el equipo de McDonald’s de Tandil.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPuntual, a la hora acordada, apareció Nico, listo para conversar un buen rato. Impecable presencia, formal y respetuoso, se fue soltando a medida que avanzaba la charla, fluida y amena. Antes de la despedida, los minutos más descontracturados los dedicó a compartir algunos videos que realizó como modelo de ropa y anteojos, aunque también al visitar su Instagram telocuenta.nico, espacio donde difunde sus producciones como fotógrafo.
“Me gusta trabajar en McDonald’s”, aseguró con la seriedad que amerita dialogar sobre el empleo. Junto a su mamá Patricia Juárez Hansson, contó que “tengo muchos amigos y amigas también; los jefes Ale y Gime, con quienes me llevo muy bien e hice muchos amigos”.
Nicolás vive muy cerca de la sucursal de McDonald’s. “Voy solo, menos a la noche”, señaló. Cuando sale de madrugada, su madre se acerca para acompañarlo por razones de seguridad.
-¿Cómo es un día en tu trabajo?
-Llego a McDonald’s, primero voy a fichar que es muy importante, a la ida y la vuelta, y después trabajo. Me toca el lobby y en el salón, en limpieza. Me gusta. Hay mucho movimiento, adentro y afuera.
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Vivir como todos
Más allá del empleo, en sus horas libres Nico disfruta de otros proyectos siempre motivado por su madre y hermanos. “Me gusta sacar fotos con mi madre, la arquitecta”, bromeó sobre las recorridas para detectar joyas del entramado urbano local. Además, participa de safaris fotográficos y hasta ganó un premio en el concurso del Festival Chacinar.
Hoy tiene muchos proyectos, como el anhelo de vivir solo, para lo cual se preparó siempre. Por caso, realizó un curso de gastronomía que lo capacitó en los tiempos de cocción, las cantidades de las preparaciones y las medidas de seguridad en la cocina.
A partir de percibir un salario, está evaluando cómo invertir sus ingresos, con la expectativa de cambiar su teléfono celular para seguir generando material y subirlo a su Instagram “telocuenta.nico”. Además de ahorrar para viajar y conocer otros lugares, paga gastos como el gimnasio y la peluquería desde su billetera virtual.
“Trabajo, me canso mucho. Voy al gimnasio”, resumió sobre las actividades cotidianas que combina con momentos de ocio.
Los frutos de una elección temprana
Más allá de todo lo que Nico tiene para contar, su mamá ha tenido un rol central tanto en su acompañamiento, formación y preparación para la vida. “El día que lo entrevistó Alejandro (Crupi) y la chica de McDonald’s, Nico se sentó con ellos y yo lo veía de lejos. Mi emoción… pero estaba tranquila. En un momento se levanta y Alejandro le dice ‘vas a ingresar, cuatro horas, ¿querés? Ahí me llaman, y le dice: ‘Vení Nico, vamos a probarte el uniforme”.
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Ese instante coronó un trayecto que había comenzado hace 31 años, cuando dio a luz a Nicolás, el segundo de sus tres hijos. “Fue un antes y un después, y el norte como mamá, cuando me dieron la noticia”, dijo sobre el diagnóstico que le confirmaron al día siguiente de alumbrar de Nico y señaló que por ese entonces no conocía sobre Síndrome de Down, por lo que le preguntó al médico.
“Fue todo movilizador, un impacto. El médico me dijo estos chicos andan bárbaro en la vida, pero tenés dos caminos: o negar toda la vida y quedarte en la desolación por ese hijo, porque nadie espera un diagnóstico en el nacimiento y muchas familias quedan estancados en lo que pudo ser, y el otro es el hacer. Si apostás todo el amor, todo el universo, todas las herramientas que tengas de fortaleza para llevarlo adelante, tu hijo va a ser inmensamente feliz porque logran un montón de cosas”.
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Y citando aquel primer consejo, recordó que “el médico me dijo que no podía criarlo como una planta de invernadero que ante las inclemencias del tiempo la sacás al exterior, a la naturaleza, donde convive con la diversidad, se va a morir. Por ese camino no vayas”.
Así Patricia decidió evitar que Nico creciera en una caja de cristal y guiarlo para su desarrollo en comunidad. De este modo, asistió a jardín maternal, primaria y secundaria en instituciones comunes, donde fue sorteando barreras en favor del desarrollo de capacidades y la inclusión, lo que sin dudas se transforma hoy en un gran incentivo para las personas con discapacidad.
“Nico fue un estudiante bueno, tenía muchos compañeros. Cuando practicó deportes, fue a lugares comunes, nunca a adaptados para personas con discapacidad. Si había otros jóvenes como él, bárbaro, pero fue incursionando. Todo eso fue bárbaro para su historia de vida, porque él está acostumbrado a no ser ‘planta de invernadero’”, ratificó.
Finalizado el secundario, la familia se preguntó cómo seguiría adelante Nico, hasta que en 2019 comenzó a estudiar en la Unicen pero el proyecto que truncó la pandemia. Ese año, protagonizó una resonante lucha por la permanencia en la carrera de Turismo, en medio de un debate público que incluyó sentadas de protesta por parte de sus compañeros y amigos del ámbito universitario.
“Como había tenido un trayecto educativo muy bueno en la escuela común –nunca fue a una escuela especial, toda la parte de terapéutica la recibió afuera, en forma privada-, cuando egresó se buscaron alternativas de formación. Pero además de lo académico, de formación de la vida, porque a todos los estudiantes la universidad les atraviesa la vida, muchos vienen de afuera, comienzan a vivir solos, tienen más autonomía”, reflexionó Patricia.
Ante la inquietud de Nico, su madre evaluó la importancia de “tener esos aprendizajes de la vida cotidiana. Ponerse un despertador, ir a cursar, tener amigos, entonces todo eso iba a ser la vida adulta para la independencia. Él tenía 20 años, y todo eso se pensó para llegar el día de mañana a un trabajo”.
En su rol de madre, Patricia siempre apuntó a incluir a Nico y a sumarle desafíos, en lugar de conformarse con lo que el sistema ofrece. Muchas veces, esa postura resultó un camino mucho más dificultoso para aquellos que conforman el sistema de apoyo del joven.
Recalculando hacia el mundo laboral
La incursión en la universidad quedó trunca en la pandemia, a partir de la virtualidad total de las cursadas. Sin embargo, la motivación llegó de la mano de un emprendimiento de picadas que Nico concretó en su casa, con alguna ayuda.
Superado el tiempo de barbijos y sanitizantes, siguió con cursos de fotografías y practicaba deportes, pero Nico sentía un vacío y un día le dijo a Patricia que él quería trabajar. Así, el verano pasado, a partir del contacto que consiguió su hermana, comenzó a colaborar en un bar, levantando las mesas y en la atención, en jornadas que se fueron extendiendo a partir de que comprobaban su eficiencia.
Con esa experiencia, la mamá de Nico inició la búsqueda de un empleo formal y tras golpear varias puertas en el Poder Judicial y en empresas privadas sin resultados positivos, la convocatoria de búsqueda de personal de McDonald’s la interpeló para hacer otro intento. Nicolás se encargó de completar la planilla online de preinscripción a través del área de Empleo del Municipio y Patricia se animó a enviarle un mensaje al franquiciante, Alejandro Crupi, para que conociera la historia de Nico antes de la entrevista.
Hoy, con turnos de cuatro horas y horarios rotativos, Nico encontró un propósito, un ordenador, una misión y nuevos desafíos, mientras comparte con otros jóvenes la ilusión de hacer experiencia en el primer empleo formal en la sucursal local de la multinacional de comidas rápidas.