Vecinos redoblaron el reclamo para frenar la obra de calle Sarmiento y salvar el adoquinado tandilense
Tras la junta de firmas, las tres asociaciones vecinales realizaron una presentación ante la Defensoría del Pueblo. En principio, requirieron una medida cautelar para frenar la obra en la Plaza del Tanque, pero no lo lograron porque la arteria no está protegida por ordenanza. Mientras preparan “el funeral” del adoquinado de esa calle, le pidieron al Intendente que detenga la pavimentación y le entregaron las rúbricas y opiniones de vecinos que apoyaron el petitorio.
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Organizaciones vecinales de Tandil profundizaron su lucha contra la eliminación de los históricos adoquines del ejido urbano. Luego de que la Municipalidad de Tandil iniciara obras de repavimentación en la calle Sarmiento, en el tramo comprendido entre 4 de Abril y Alsina, las asociaciones civiles Punto Verde, la Asamblea del Barrio de la Estación y Barrios de Piedra se movilizaron para exigir la preservación de lo que denominan el "suelo histórico".
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAyer, tras una solicitud de intervención urgente, mantuvieron una reunión en la Defensoría del Pueblo de Tandil. Además, autorizaron el debate en comisiones del proyecto de ordenanza “Protección Integral del Suelo Histórico de Tandil con adoquines y granitullos”, ante la confirmación de que deberán aguardar hasta marzo para hacer uso de la Banca 21.
En paralelo, el martes ingresaron a la Municipalidad el petitorio dirigido al intendente Miguel Lunghi para que detenga las obras en Sarmiento entre Santamarina y 4 de Abril, con la junta de firmas y opiniones de ciudadanos sobre la decisión de repavimentar en lugar de reparar el adoquinado.
En paralelo, adelantaron que el próximo viernes 13 de febrero, a las 19, realizarán una manifestación en la Plaza del Tanque, para conmemorar el “funeral del adoquinado” de la arteria, con el objetivo de despedir las históricas piezas de granito retiras y sepultadas bajo el asfalto y visibilizar su rechazo a lo que consideran una destrucción del legado de los antiguos trabajadores de la piedra.
Pidieron una medida cautelar
En el plano institucional, la Defensoría del Pueblo de Tandil escuchó ayer el reclamo de los referentes de las asociaciones civiles. La reunión comenzó a las 13.30 y la condujo la doctora Paula Lafourcade, titular del organismo.
En el encuentro, la abogada anticipó que pedirá informes a Vialidad sobre el avance de las obras en la zona Plaza del Tanque y se comprometió a emitir una recomendación al Ejecutivo para que detenga las obras hasta tanto el Poder Legislativo zanje el debate sobre la protección patrimonial del granitullo.
Por otra parte, el organismo de contralor les anticipó a los peticionantes que exigirá un inventario de todas las calles con adoquines y granitullo que todavía se conservan en el partido de Tandil para garantizar su resguardo a futuro.
Como otro punto, la doctora Lafourcade consideró importante generar una comisión de asesoramiento en conservación del patrimonio, de la cual deberían formar parte tanto la Defensoría como las agrupaciones movilizadas, los colegios profesionales (arquitectos e ingenieros), la Unicen y otras instituciones.
Además, la defensora le pidió a la historiadora Patricia Gavazza, presidenta de la Asamblea del Barrio de la Estación, que le envíe los proyectos que ha venido presentando la institución para preservar la zona y que no se tuvieron en cuenta por parte del Municipio.
Sobre la posibilidad de avanzar con una medida cautelar para paralizar la obra, desde el organismo se excusaron porque no existe una ordenanza de preservación del adoquinado (salvo en las cuadras que rodean la Plaza Independencia), pero además debido a que desconocían el alcance total del programa de pavimentación.
Tras la reunión, desde las organizaciones señalaron que la Defensoría se comprometió a emitir una recomendación al Ejecutivo para que detenga las obras hasta tanto el Poder Legislativo zanje el debate sobre la protección patrimonial del granitullo.
Tres proyectos en danza
La preocupación de los vecinos radica en que esta "obra millonaria" ya adjudicada se extienda a otras arterias similares. Por este motivo, el debate se trasladó al Concejo Deliberante, donde actualmente conviven tres proyectos de ordenanza diferentes. Uno de ellos fue impulsado por las organizaciones civiles, mientras que los dos restantes pertenecen a los bloques de concejales de Hechos-Alternativa Tandil y Fuerza Patria.
En ese sentido, aunque inicialmente habían solicitado el uso de la Banca 21 -recién será posible en marzo tras la apertura del período de sesiones ordinarias-, las asociaciones aceptaron que su propuesta sea tratada de forma inmediata en las comisiones internas del cuerpo legislativo. El objetivo es lograr una normativa que declare al granitullo como patrimonio histórico, cultural y arquitectónico, evitando que el criterio de “quitar en lugar de arreglar” se transforme en la regla para el casco antiguo de Tandil.
Identidad y economía circular
Desde las agrupaciones defensoras del patrimonio señalaron que el adoquinado no es solo una cuestión estética, sino de ingeniería urbana inteligente. Argumentaron que la piedra posee una durabilidad superior al asfalto y representa un ejemplo de economía circular, dado que el costo ambiental de su extracción fue pagado hace más de un siglo por los picapedreros de las sierras.
Por su parte, el intendente Miguel Lunghi y sus funcionarios sostuvieron que las cuadras intervenidas no estaban protegidas por el Plan de Desarrollo Territorial de 2005. Sin embargo, los manifestantes insistieron en que el Municipio debe capacitar a trabajadores en el oficio del bacheo de empedrado en lugar de optar por la “obsolescencia programada” de los derivados del petróleo.
El espíritu de una iniciativa completa y de avanzada
El proyecto de ordenanza presentado por Punto Verde Tandil, Asamblea Barrio de La Estación y Asamblea Barrios de Pie busca declarar al empedrado de granito (adoquines y granitullos) como Patrimonio Cultural, Histórico y Urbanístico de Tandil. La iniciativa fundamenta su importancia en la Ley Provincial 10.419 y en la tradición del artesanado picapedrero local, estableciendo una prohibición general para su remoción o sustitución por materiales asfálticos. El objetivo central es preservar la fisonomía original de las calles del casco urbano y zonas históricas para las generaciones futuras.
Para garantizar su cumplimiento, la norma propone la creación de un Registro Municipal de Calles de Valor Patrimonial, que será público y georreferenciado. Y contempla que en caso de obras de servicios públicos que obliguen a levantar el empedrado, el Municipio deberá asegurar la recuperación de las piezas originales y su posterior reposición artesanal, en un proceso que respete las técnicas constructivas históricas, utilizando una cama de arena y suelo en lugar de pavimentación moderna.
Un aspecto innovador del proyecto es la regulación de las excepciones, que solo se permitirán por "fuerza mayor" técnica o sanitaria debidamente justificada, descartando razones de conveniencia económica. En tales casos, las piezas removidas no podrán ir a depósitos municipales genéricos, sino que deberán ser inventariadas y custodiadas en museos específicos, como el Museo de los Picapedreros. Además, se garantiza la trazabilidad ciudadana mediante un registro online que permitirá a los vecinos seguir el destino de cada adoquín.
Finalmente, la propuesta contempla una dimensión social y educativa al fomentar la creación de un programa de formación en el "Oficio de Adoquinador y Picapedrero". Esto busca profesionalizar la mano de obra necesaria para las reparaciones artesanales, protegiendo no solo el material físico, sino también el saber técnico tradicional de la región. El incumplimiento de estas normas, especialmente la sustitución por asfalto, derivará en severas sanciones administrativas y económicas.