HOY, MARTES
Crímenes y castigos
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Koos Koster sabía todo o casi todo de su oficio de periodista. Más que nada sabía que contar algunas historias tiene sus costos; esas son las que casi nadie quiere contar y las que algunos no quieren que se cuenten.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailElegir ser corresponsal de guerra tiene muy poco de romántico, a pesar de las decenas de películas que se filmaron y se seguirán filmando. Koster eligió. Entre el cielo y la tierra optó por hundir los pies en el barro, dejando atrás su condición de pastor protestante, como su padre.
Había nacido en Holanda, pero su espíritu parecía vibrar con los sucesos latinoamericanos de los setenta: insurrecciones, golpes de Estado, guerrilla, represión, muertes, torturas.
