Sin salvataje ni inversores: la Justicia decretó el final de ARSA y La Suipachense
La Justicia confirmó la liquidación de las empresas gestionadas por Maralac S.A., lo que implica la desaparición de marcas históricas y el fin de 70 años de historia en Suipacha.
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Las plantas lácteas gestionadas por la venezolana Maralac S.A. cerraron definitivamente. Se trata de las dos instalaciones de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA) y de La Suipachense. En total, unos 520 trabajadores quedaron sin empleo. Las quiebras habían sido declaradas hace tres meses.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailARSA cerró sus plantas en la localidad bonaerense de Lincoln y en Monte Cristo, Córdoba, tras la quiebra judicial decretada en noviembre de 2025. El final de las actividades fue confirmado por la Justicia.
La empresa, que inicialmente tuvo accionistas vinculados a Vicentin, elaboraba productos adquiridos a SanCor, como SanCor Yogs, SanCor Vida, SanCor Shimy y Sancorito. La resolución de quiebra fue firmada por el juez Federico Güerri, del Juzgado Comercial 29, luego de que fracasara el concurso preventivo iniciado en abril de 2024.
La decisión incluyó la liquidación total de la compañía, la inhibición general de bienes y el embargo de fondos. Según consta en la resolución, “no se inscribió ningún interesado en el registro abierto a los fines del salvataje de la concursada”. Ante la ausencia de un comprador o inversor, el juez subrogante dictó la quiebra.
En ese momento se ordenó la inhibición general de bienes y se instruyó al Banco Central para que comunicara la quiebra a todas las entidades financieras y proveedores de servicios de pago del país. También se dispuso el cierre de cuentas corrientes, plazos fijos y cajas de ahorro, y el embargo y transferencia de los saldos al Banco de la Ciudad de Buenos Aires en una cuenta abierta para el expediente.
Impacto laboral y desaparición de marcas
El cierre deja sin empleo a unos 180 trabajadores en la planta de Buenos Aires y a unos 200 en Monte Cristo. Ambas instalaciones estaban dedicadas a la elaboración de yogures, flanes y postres refrigerados.
La quiebra implica además la desaparición de marcas históricas en el mercado lácteo, como los yogures Yogs y Primeros Sabores, y postres como Shimy, Sancorito, Sublime y Vida, todos elaborados bajo licencia de SanCor.
ARSA había nacido en 2016 para adquirir la división de productos refrigerados de SanCor, en una operación encabezada por un holding vinculado al Grupo Vicentin por unos 100 millones de dólares, con la promesa de modernizar y expandir la producción.
Hace unos tres años la gestión pasó a manos de Maralac S.A., vinculada a los hermanos Manuel y Alfredo Fernández.
La caída de La Suipachense
Maralac también gestionaba La Suipachense. La quiebra de Lácteos Conosur S.A., firma que la controlaba, fue decretada en noviembre por el juez Leandro Julio Enríquez, del Juzgado Civil y Comercial N° 7 de Mercedes, quien dispuso directamente la etapa de liquidación tras el fracaso del concurso preventivo.
En la empresa trabajaban unas 140 personas. El fallo incluyó la inhibición general de bienes de la compañía y del empresario venezolano Jorge Luis Borges León, responsable de la administración.
En el proceso de caída, la empresa pasó de procesar 250.000 litros de leche por día a 40.000, hasta quedar paralizada. En el medio se desarrolló un intenso conflicto con los trabajadores en Suipacha, quienes ocuparon el predio en reclamo de salarios y aguinaldos atrasados.
La Suipachense tenía 70 años de historia. Con su cierre y el de ARSA, se cierra un capítulo en la industria láctea argentina, con fuerte impacto en el empleo y en marcas tradicionales del mercado.