Inteligencia Artificial en clave desarrollista
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La IA nos revoluciona y por momentos abruma. Promete cambios profundos que pueden interrogarnos o desconcertar. La diferencia entre duda y desconcierto está en la claridad de miras. La pregunta orientadora frente a la IA será entonces ¿Para qué la queremos?¿Para qué nos sirve la IA? Y surge algo evidente; la Argentina arrastra cuatro décadas de estancamiento, con el PBI per cápita de 1998, una productividad que no crece, y profundas consecuencias sociales. En 2024, por primera vez en 20 años, la salud pública hizo sonar las alarmas: la mortalidad infantil y materna aumentaron (pasaron de 8,0 a 8,5 por mil nacidos vivos y de 34,9 a 44 muertes por cada cien mil, respectivamente). El sistema educativo produce egresados con las peores calificaciones de América, que el mercado laboral no absorbe, y que enfrentan mal equipados la nueva economía del conocimiento. La prioridad es el desarrollo; y la IA podría servir para eso.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDesarrollismo en la era del algoritmo Para romper el estancamiento debemos recuperar la brújula de la única tradición intelectual argentina que combinó industrialización, inserción internacional, inversión en capital humano, capitalismo, e instituciones liberales.En los años 50, Raúl Prebisch diagnosticó la trampa de la primarización: exportar lana para comprar telas nos condenaba al subdesarrollo crónico. Posteriormente Celso Furtado profundizó esa idea; el subdesarrollo no es atraso temporal sino estructura que requiere decisión política deliberada para su transformación. Esa visión fue principiada por Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio, haciendo del acero, el petróleo y la industria pesada los cimientos de la soberanía y el crecimiento. Buscaron producir lo que antes se importaba. Crearon el CONICET junto a Houssay y apostaron a capacidad científica y tecnológica propias para el desarrollo. A la postre, la Argentina contaba con dos nobel de medicina, y otros cinco investigadores con reiteradas nominaciones al galardón; entonces todo era posible.
Hoy el escenario cambió, aunque no su lógica. El “nuevo desarrollismo” propuesto por figuras como Luiz Carlos Bresser-Pereira advertía que, en la globalización, la soberanía ya no residía solo en la fábrica. Ahora enfrentamos un futuro donde la IA crea una nueva industria. La computadora permite ahora anticipar con precisión inédita aspectos de la realidad que durante siglos permanecieron bajo el signo de la incertidumbre. En este contexto, quien controla la cadena, desde las tierras raras y los chips hasta la capacidad de cómputo, posee ventajas estructurales hoy fuera de nuestro alcance. Para Argentina, el riesgo es recrear la asimetría histórica: exportar datos y comprar inferencia elaborada, como antes se exportaba lana para importar telas.
La estrategia: IA aplicada al desarrollo Un desarrollismo moderno debe ser realista. Argentina no va a competir con los gigantes tecnológicos en la creación de modelos fundacionales; ello requieren miles de millones de dólares en energía, ingeniería, y chips. Nuestro rol en la revolución en ciernes es otro; debemos fusionar las capacidades de la IA con los sectores donde ya somos competitivos a nivel global, con una meta de desarrollo.Estamos entre los no más de diez países del mundo que producen vacunas y medicamentos biológicos de última generación. Son empresas con capacidad de I+D para integrar modelos predictivos en el diseño de ensayos clínicos, farmacovigilancia, y en la logística de distribución de estos productos. Somos una potencia agropecuaria que utiliza agricultura de precisión con datos satelitales; estamos a un paso de optimizar rindes y gestionar modelos climáticos avanzados, si incorporamos IA en el proceso. El país cuenta con el potencial energético de Vaca Muerta, los parques solares del NOA, y energía eólica desde Bahía Blanca hasta Ushuaia. Son todos procesos altamente optimizables con modelos de IA. Tenemos la tercera reserva mundial de litio, y enfrentamos el mismo dilema: exportar carbonato sin procesar y financiar la reindustrialización de otros, o desarrollar capacidad local de procesamiento inteligente y captur valor. Otro tanto se puede decir de nuestra siderurgia, ingeniería electrónica, y nuestras capacidades satelitales y de telecomunicaciones.
La IA en clave desarrollista consiste en utilizar el inusitado poder predictivo de los modelos estadísticos para optimizar la producción, prevenir brotes epidémicos, optimizar la planificación sanitaria, maximizar la eficiencia energética, y reconvertir un sistema de salud que necesita intervención urgente (la IA puede mejorar enormemente el desempeño de muchísimos equipos de diagnóstico hoy desactualizados, por ejemplo). Esta tecnología es el catalizador para que estos sectores dejen de ser enclaves de extracción de recursos e información, para convertirse en nodos de innovación.
Una gran alianza: gobierno nacional, ciudades catalizadoras, y universidades La IA en clave desarrollista propone una arquitectura política para la prosperidad. El desarrollo no ocurre por decreto, pero tampoco por la explosión anárquica de iniciativas inconexas. La incorporación de la IA en una estrategia de desarrollo debe partir de la alianza entre Gobierno Nacional y un conjunto de ciudades que funcionen como catalizadores del cambio para el resto del país. Siguiendo a Narendra Modi, la IA debe convertirse en “infraestructura pública digital”, y la Argentina debe desarrollarla.Contamos con cinco catalizadores del cambio. Buenos Aires, con unos tres millones de habitantes, poderío económico, y la red hospitalaria pública más extensa del país, es el laboratorio natural para IA en salud, servicios urbanos, y gobierno; la gestión de datos masivos puede salvar vidas y optimizar la gestión de la ciudad. Bahía Blanca, con su polo petroquímico, articulación logística con Vaca Muerta, la Universidad Nacional del Sur (pionera en IA hace cuarenta años), y su puerto de aguas profundas, cuenta con energía, industria y academia para convertirse en el hub de IA aplicada a agroindustria y logística, entre otras. La Ciudad de La Plata, con la fortaleza de la UNLP en informática y ciencias exactas y la presencia del CONICET, es una cantera natural de formación de talento y desarrollo algorítmico; su cercanía con el polo petroquímico (La Plata-Ensenada-Berisso) y algunos desarrollos de microelectrónica son otra ventaja. Bariloche, a través de INVAP y el Instituto Balseiro, sería el centro de alta complejidad para IA aplicada a tecnología espacial, nuclear, y ciencias de la tierra. Córdoba, con su industria automotriz, aeroespacial, y su cluster de software consolidado, ofrece la combinación de ecosistema tecnológico y base industrial que la manufactura avanzada requiere. Otros enclaves se irán sumando, conforme avance la inversión.
Política de Estado Para que este mapa no sea una quimera requerimos tres pilares inmediatos. Primero, una estrategia nacional que trate los datos de salud, educación, clima, y producción, como activos estratégicos. No debemos ceder la información de nuestros ciudadanos y de nuestros sistemas productivos sin una contraprestación que incluya transferencia tecnológica y validación local de los modelos en que serán utilizados.Segundo, un nuevo plan de escuelas técnicas nacionales. Formación masiva en matemáticas, ciencia de datos y bioestadística desde la secundaria. Necesitamos mentes brillantes que generen capacidad inferencial propia. Futuros profesionales que entenderán el nuevo lenguaje de la humanidad.
Tercero, compra pública inteligente. El Estado debe usar su poder de compra para exigir transparencia algorítmica y soberanía digital. Cualquier sistema de IA que entre al servicio público debe poder ser auditado, interpretado y adaptado por técnicos argentinos. La opacidad algorítmica es uno de los principales enemigos de una estrategia de florecimiento de la humanidad a hombros de la IA, para tomar las ideas de Kissinger.El torbellino de la IA exige claridad de propósito; el país debe desarrollarse. Los activos están: talento, datos, recursos naturales, instituciones científicas, ciudades con capacidad de ejecución. Ha habido intentos recientes de políticas de articulación. Debemos integrar la IA en nuestro proceso de desarrollo nacional mediante una estrategia que privilegie la prosperidad.