Rebote del PBI: ¿cuánto es estadístico y cuánto es real?
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Los indicadores oficiales muestran tasas de crecimiento interanual positivas y el Gobierno presenta estos números como evidencia de que la economía entró en una etapa de expansión. Sin embargo, una pregunta clave es cuánto de ese crecimiento refleja una mejora genuina y cuánto responde simplemente a un efecto estadístico producto de la recesión previa. Es decir, 2025 comparado con el nivel de actividad en el pozo de del año anterior.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec, muestra que la economía creció el 4,4% en 2025 en comparación con el año anterior. A primera vista se trata de una cifra que luce como una recuperación de la actividad. Pero la interpretación de ese número exige mirar los datos en detalle.
El primer elemento a considerar es la base de comparación. Durante 2024 la economía sufrió una caída importante como consecuencia del ajuste fiscal vía la licuación del gasto, la reducción del ingreso real, la paralización de la obra pública y la contracción del crédito. Sectores como la construcción, el comercio y la industria registraron descensos muy marcados.
Cuando la actividad cae con fuerza, cualquier recuperación posterior tiende a generar tasas de crecimiento interanual elevadas, aunque el nivel de actividad siga siendo bajo en términos históricos.
En otras palabras, crecer después de una recesión profunda no necesariamente implica que la economía haya entrado en una fase de expansión sostenida. Por ejemplo, si bajo del piso 10 al piso 5, bajo el 50%. Pero si subo del piso 5 al piso 10 subo el 100%. Las estadísticas pueden engañar si no se las analiza en profundidad.
El peso del agro y los sectores en la recuperación
Un segundo aspecto relevante es la composición sectorial del crecimiento. Los datos del EMAE muestran que el sector agropecuario fue uno de los principales motores de la expansión durante 2025.
La mejora climática respecto de la sequía previa permitió recuperar los niveles de producción agrícola y aumentar las exportaciones. En términos estadísticos, el agro explica una parte importante del crecimiento total del EMAE.
Sin embargo, el comportamiento del sector agropecuario suele depender en gran medida de factores climáticos y no necesariamente refleja cambios estructurales en el funcionamiento de la economía. La recuperación después de una mala cosecha genera tasas de crecimiento elevadas, pero ese efecto puede ser transitorio.
El 96% del 3,5% de crecimiento interanual, diciembre 2025 versus diciembre 2024, lo explican 3 rubros: Agricultura 1,91%, Impuestos 0,92% e Intermediación financiera 0,52%, el resto de los sectores productivos aportan poco al crecimiento de la economía o bien tuvieron caídas.
El otro tema es que dentro del EMAE se incluye el rubro “Impuestos netos de Subsidios” que es un componente contable que permite pasar del valor agregado a precios básicos al producto a precios de mercado. No es un sector productivo, sino que es un ajuste fiscal estadístico que forma parte de la medición del PBI.
Es decir, agrega al valor generado por los sectores productivos los impuestos indirectos menos los subsidios asociados a la producción y a los productos. Este rubro puede crecer, aunque la actividad productiva no crezca. Por ejemplo, si sube la recaudación de impuestos indirectos suben retenciones o el IVA aumenta y bajan subsidios económicos.
En ese caso el EMAE puede mostrar crecimiento explicado parcialmente por “impuestos netos de subsidios” y no por mayor producción real, algo que suele aparecer en las descomposiciones del indicador.
El EMAE diciembre 2025 versus diciembre 2024, sin incluir Impuestos y Subsidios, mostró un crecimiento da 2,56%, siendo el sector agropecuario el que explica casi todo el crecimiento interanual.
Industria, comercio y construcción: panoramas dispares
El fuerte crecimiento interanual del sector agropecuario en el EMAE de diciembre de 2025 tiene una causa muy clara: la cosecha de trigo excepcionalmente alta, que elevó los niveles de producción y rindes respecto de diciembre de 2024. Otros sectores muestran un desempeño mucho más moderado.
La industria manufacturera, por ejemplo, tuvo una leve baja luego de la fuerte caída del año anterior. Algo similar ocurre con el comercio, donde el consumo sigue mostrando debilidad.
La construcción constituye otro ejemplo de una mínima recuperación. Después de haber sido uno de los sectores más afectados por la recesión, comenzó a mostrar algunas señales de mejora, pero el nivel de actividad todavía es mínimo.
El mercado laboral y la sustentabilidad del repunte
Otro indicador relevante es el empleo. Las recuperaciones económicas genuinas suelen estar acompañadas por aumentos significativos del empleo formal. Los datos disponibles muestran que la creación de empleo de acuerdo a datos del Ministerio de Trabajo, todavía no muestran mejoras en la creación de puestos de trabajo, por el contrario, sigue la caída.
El panorama muestra que la economía efectivamente dejó atrás la recesión aguda de 2024, pero todavía no muestra señales claras de haber ingresado en un proceso de crecimiento sostenido.
Esto no quiere decir que la recuperación respecto a 2024 no haya existido, sino que su magnitud puede ser menor de lo que sugieren los números agregados o, dicho de otra forma, el promedio.