Qué efectos tendrá la baja de encajes bancarios
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La baja de encajes bancarios anunciada por el Banco Central a partir del 1 de abril, con la eliminación del recargo transitorio de 5 puntos, permitirá a los bancos recuperar parte de la liquidez que tenían inmovilizada a partir de abril. La medida apunta a reducir la intervención del BCRA en el sistema financiero.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDe todos modos, el nivel de encajes en Argentina sigue siendo elevado si se lo compara con otros países de América Latina. Todavía persiste una fuerte regulación de los encajes y queda un largo camino por recorrer en desregulación bancaria.
Con la eliminación del adicional de 5 puntos, los encajes sobre los depósitos a la vista disminuirán aproximadamente del 50% al 45%. Esto significa que, por cada $100 que un banco recibe en cuentas corrientes o cajas de ahorro, debe inmovilizar cerca de $45. En cualquier comparación con países de América Latina, ese número sigue resultando alto.
Comparación internacional
Para dimensionar el nivel de intervención del BCRA en el sistema financiero argentino, basta observar lo que sucede en la región. En Brasil, uno de los países con mayores restricciones en su sistema financiero, el encaje ronda el 20%. En México y Colombia se sitúa en torno al 10%. En Perú, cerca del 6 en moneda local. En Chile, el porcentaje oscila entre 4% y 5 por ciento.
Incluso en economías más dolarizadas como Uruguay, los niveles son notoriamente inferiores a los de Argentina.
Aun después de la baja, en términos estructurales y técnicos, el sistema financiero argentino mantiene encajes bancarios entre tres y cinco veces superiores al promedio de América Latina. Este nivel de regulación afecta de modo significativo la operatoria crediticia, encarece el financiamiento y tiene impactos directos en el nivel de actividad económica.
Considerando además que el sistema financiero nacional es chico, debido a la tradicional desconfianza de los ahorristas frente a antecedentes de confiscación de depósitos, los encajes elevados limitan todavía más el acceso al crédito privado. Además, el Estado absorbe buena parte del escaso crédito bancario colocando bonos a las entidades financieras.
El sistema financiero argentino termina siendo reducido por la falta de confianza de los ahorristas ante prácticas estatales de confiscación y porque los bancos destinan el poco crédito disponible a la compra de bonos del Tesoro en vez de canalizarlo al sector privado.
Impacto de la baja en el crédito
El interrogante principal ahora es si la reducción de 5 puntos en los encajes bancarios se traducirá en mayor financiamiento para el sector privado. Se estima que este recorte podría incrementar en un 6% el crédito al sector privado, tomando como referencia el stock vigente al momento de la decisión.
Sin embargo, existe la duda respecto al destino de los fondos liberados: podrían destinarse tanto al otorgamiento de nuevos créditos como a la compra de bonos indexados por inflación, dado el contexto previsto para los próximos meses.
Suena extraño esperar un notable incremento en los préstamos a las familias, considerando que la mora en los créditos a hogares representa el 10,6% de la cartera de los bancos. Además, la morosidad en préstamos personales pasó del 3,5% en enero de 2025 al 13,2% en enero de 2026, y en el caso de las tarjetas de crédito, del 2% en enero de 2025 subió al 11% en enero de 2026.
Un posible escenario es que, si bajan las tasas de interés, los bancos refinancien deudas familiares a tasas más bajas. Un comportamiento similar puede darse con las empresas, aunque su nivel de mora es sustancialmente menor.
Perspectiva sobre tasas, inflación y consumo
El impacto sobre la economía real podría ser más limitado de lo previsto inicialmente. Es probable que se observe cierta baja en las tasas de interés y una leve expansión del crédito, aunque no sería esperable un fuerte crecimiento del consumo.
Otro factor relevante es que, si la demanda de moneda no aumenta, la baja de encajes podría trasladarse a los precios, manteniendo la tasa de inflación en torno al 3% o haciendo que el descenso de la inflación sea más lento de lo deseado por las autoridades para agosto.
Al mismo tiempo, la relajación de los encajes podría moderar la caída del dólar en un escenario de inflación en alza y afectar el tipo de cambio real. Si la evolución del tipo de cambio se traslada o no al Índice de Precios al Consumidor dependerá de múltiples variables. Con el actual nivel de encajes bancarios, la caída del salario real y un tipo de cambio retrasado, las perspectivas de crecimiento son limitadas.