De los fogones del fortín a las retretas en la plaza, los orígenes musicales de Tandil
Guitarras gauchas, serenatas pioneras y las primeras bandas marcaron el pulso cultural de una aldea que encontró en la música un vehículo de identidad y cohesión social.
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La guitarra debió ser el primer instrumento musical pulsado en torno a los fogones, desde el momento mismo de la instalación del fortín fundador de esta ciudad. Y las coplas vertidas allí mismo por gauchos y soldados entre la conversación y el mate, las primeras expresiones del canto evocativo de gestas bravías y dulces recuerdos. Los carreteros de la misma época solían endulzar además las horas de soledad en este rincón de la pampa, con rasgueos sentimentales del encordado. También por allí salían debajo de alguna carreta las melodías de algún fuelle.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailCon el transcurso del tiempo, cuando no había huido definitivamente todavía el salvaje, los hermanos Lucas y José Benavidez, con negocio de zapatería denominado "La Oliva", dieron los primeros pasos para animar las noches del Tandil de antaño con serenatas que acompañaban con guitarras, flauta, triángulo y pandereta.
La composición musical de su predilección era la marcha de Rigo. Y cuando poco después, siguiendo los pasos de Juan Fugl , llegó aquí -en 1859- el dinamarqués Christian Mackeprang, eximio violinista, la aldea fue poblándose de líricos sones; sobre todo cuando el nombrado formó una orquesta con sus hijos, animando las principales fiestas del pueblo.
