El fin de Abdón Puchán, el cuatrero de los pingos saltadores
Con un largo prontuario por abigeato y violencia, el temido maleante fue abatido por la policía tras un cerco nocturno en un campo del cuartel 11. Su audacia, sus armas y sus caballos entrenados para la fuga alimentaron durante años su leyenda en la región.
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Había tenido varios procesos por robos de hacienda mayor y menor, por atentado y resistencia a la autoridad, por lesiones graves y violación de domicilio, logrando la libertad condicional en dos oportunidades. Conocido como cuatrero y como hombre de acción, se distinguía por su sagacidad y por su preparación para hacer frente a las situaciones más difíciles. Andaba siempre con dos revólveres marca "Goliat" de grueso calibre, un cuchillo de punta filoso, una llave torniquetera y una tijera de cortar alambre. Esas eran las herramientas que utilizaba para hacer sus "trabajos".
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailTan listo era, que había llegado al extremo de enseñar a sus caballos de andar, a saltar cómodamente los alambrados. Contaba así, con excelentes pingos para las fugas. Sobre todo cuando era perseguido por algún campesino damnificado o por la policía. Por eso era difícil agarrarlo.
Tan bravucón era, tan provocador, tan pendenciero, que había sostenido una violenta pelea con su propio hermano, quien le había sacado un ojo. Allá por octubre del cuarenta y uno, robó 43 animales vacunos en la estancia "La Ceremonia", ubicada en el partido de Azul, en el deslinde con Tandil. Las investigaciones que se realizaron entonces determinaron que era autora de la substracción la gavilla de Puchán.
