En Tandil, mil familias ingresaron al programa asistencial alimentario en el último año
La nómina de grupos familiares se elevó de 1.700 a 2.700 en doce meses. El aumento de la demanda al Municipio encuentra correlato en los veinte comedores que siguen funcionando. En paralelo, los esfuerzos presupuestarios se centran en garantizar el gas envasado para cocinar.
En la celebración de San Cayetano, la secretaria de Desarrollo Humano y Hábitat, Juliana Teerink, compartió la situación social que planteó el invierno en la ciudad y confirmó un incremento de la demanda de asistencia, agudizada por la caída del Plan Hogar, programa nacional que subsidiaba el gas envasado.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn diálogo con La Mañana de El Eco (El Eco Streaming y 104.1 Tandil FM), la licenciada en Trabajo Social confirmó que “a esta altura del año tenemos un panorama donde podemos dar algún diagnóstico de cómo se fue planteando la situación, donde obviamente notamos un incremento, sobre todo en la época de invierno y sobre todo en Tandil, donde esto se hace notar y mucho”.
En cuanto a los resultados, expuso que al comparar con el invierno del año pasado, “donde hablábamos de un Programa de Seguridad Alimentaria que no superaba las 2 mil familias beneficiarias, hoy estamos hablando de alrededor de 2.700 familias y tal vez un poco más en algunos momentos puntuales”. Y precisó que esos números responden a la política pública que lleva adelante la comuna con recursos propios.
Las garrafas
Juliana Teerink resaltó que “incorporamos todo lo que tiene que ver con el impacto que nos generó en la demanda el tema de la recarga de gas envasado, la conocida garrafa, que obviamente garantiza la elaboración de los alimentos. Ahí teníamos un gran incremento de la demanda, con una cuestión presupuestaria no prevista en estos términos para dar respuesta, como todos los años se hace, y se puede ir ajustando en medida del panorama que se va presentando”.
En tanto, apuntó a la “definición o indefinición del Gobierno nacional con respecto al Plan Hogar” y reconoció que “la verdad es que nos impacta de lleno porque más allá de la cuestión de la calefacción, nosotros lo asociamos directamente con el Programa de Seguridad Alimentaria, donde no solo los alimentos son necesarios en esto de poder acompañar sino también la posibilidad de elaborarlos. Ahí es donde estamos fuertemente apuntalando lo presupuestado para poder dar respuestas efectivas y que tienen impacto en la población que las está necesitando”.
Correlato en los comedores
Frente a esta situación de aumento de la demanda social, la secretaria ratificó que se mantienen en contacto permanente con los comedores que trabajan en distintos sectores de la ciudad. Y en esa línea, desde Inmaculada Madre, el proyecto que sostiene la Parroquia del Carmen, habían advertido que se triplicó el número de personas a las que ayudan.
En ese sentido, la secretaria confirmó que la apreciación del comedor parroquial coincide con las estadísticas que maneja Desarrollo Humano del Municipio y apuntó al trabajo en conjunto con las organizaciones, atento a que muchas veces no se alcanza a cubrir con todos los requerimientos a pesar de las ayudas que ofrece la ciudad más asignaciones que mantuvo Nación como la AUH.
“Siempre hubo un registro de los comedores, sobre todo de aquellos que no están asociados a algún movimiento político o a algún partido, que son aquellos que surgen de algún vecino de los barrios que promueven este tipo de servicio desde sus propios domicilios”, dijo la funcionaria.
Y amplió que “con la ordenanza de comedores, que se empezó a implementar este año, comenzamos a generar otro tipo de articulación, con otra formalidad si se quiere, donde no solamente los referentes de los comedores asociados a la ordenanza sino aquellos que también quieren ser parte de esta articulación y de acompañamiento del Estado municipal, para tener el dato concreto de cómo vienen trabajando; cuál es la demanda; si en el incremento de demanda estamos hablando de familias con niños, adolescentes, o adultos mayores, que es un dato que pudimos sumar con estos diagnósticos de aproximación de acuerdo al avance del año”.
Teerink ratificó que “muchos de ellos han planteado un incremento de la demanda, o un cambio de la población a la que asistían”, y en el caso puntual del comedor Inmaculada Madre, que acusó que se triplicó el número de personas que recibe, dijo que “en el caso de la Parroquia del Carmen, que cuenta con un servicio de acompañamiento, una asistencia, también tenemos absoluto contacto con ellos, como con algunas de las iglesias evangélicas”.
En ese sentido, reafirmó que el aumento de la demanda que acusó esa institución va en línea con la detectada por el área de Desarrollo Humano, donde el año pasado tenían unas 1.700 familias y hoy son 2.700 en el marco del Programa de Seguridad Alimentaria.
Nuevo componente
Por otra parte, la secretaria analizó que de esas mil nuevas familias, algunas solicitan un módulo alimentario para reforzar la última semana del mes, mientras que otras se incorporan en el grupo de mayor vulnerabilidad.
“Nosotros tenemos ahí una evaluación profesional a través de los trabajadores sociales de cuáles son los que requieren mayor acompañamiento en término asistencial y son familias que a su vez tienen la AUH, tienen el Programa Alimentar, es un número que se ha podido ir aumentando en el tiempo, que el Gobierno nacional en ese sentido son programas que no dio de baja”, dijo.
En tanto, advirtió que hay casos en que pese a la conjunción de la AUH de Nación y la Tarjeta Alimentar, “ni eso alcanza” y lamentó que “esa es la realidad, porque son familias atravesadas por un alquiler, por una vivienda con muchos déficits donde uno puede acompañar como Estado y en otros casos no; son familias numerosas en muchos casos también”.
Sumó que las escuelas acompañan con el programa alimentario de los comedores y con las cajas de alimentos que se entregan a las familias, aunque manifestó que redujeron la cantidad.
“Creo que todos nos estamos viendo muy entrampados en esto de cómo utilizar el presupuesto previsto de un año para el otro con bajas de programas que no las podíamos anticipar en ese tiempo”, resumió.
En relación a la respuesta del Municipio, afirmó que “se da”, pero reconoció que “a veces no llega a ser suficiente, por supuesto; pero nosotros como Estado municipal siempre articulamos con las iglesias y los comedores, con quienes tenemos muy buen diálogo, y ahí entendemos que el cruce de datos no es para no ayudar al que ya está en un comedor sino para ver cómo tenemos que fortalecer esa asistencia para que a esa familia no le impacte en términos de salud básicamente”.
Revisión del presupuesto
La licenciada aseguró que “el diálogo y las mesas de trabajo están vigentes”, como así también “el convenio con el Banco de Alimentos está vigente, donde el Municipio se hace cargo del gasto que genera el retiro de alimentos que los comedores, de alguna manera u otra, pueden ir retirando en función del servicio que prestan, y son medidas que se van tomando a partir del contexto”. En tanto, precisó que los esfuerzos se plantean a partir de los programas en marcha, teniendo en cuenta que “la revisión del gasto presupuestario también la tenemos que ir haciendo porque administramos fondos públicos, pero siempre con el acompañamiento de una decisión del Intendente en esto de que son cuestiones sensibles y necesidades básicas que hay que garantizar y nunca está el faltante del recurso para que esto esté garantizado”.
Repunte estacional
En paralelo, la secretaria explicó que entre las mil familias que demandaron asistencia para alimento, algunas tienen trabajo pero no llegan a fin de mes. En ese universo, influyen cuestiones estacionales, por caso, las de aquellos que se dedican a tareas vinculadas a la parquización.
En esas situaciones, también les ofrecen capacitación a través del Polo Productivo con el objetivo de que logren algún emprendimiento autogestivo aunque reconoció que en muchos casos, “este tiempo corto que se pensaba en la asistencia se empieza como a estirar, porque la economía empieza a tironear desde otros lugares, el costo de los servicios, los alquileres que se actualizan cada tres meses, la baja en los tiempos de trabajo –estaba contratado para 8 horas y ahora está 4-, quienes desempeñan tareas de parquización y demás han visto también resentida la contratación para ese tipo de trabajos; dentro de la informalidad también teníamos mucha población que subsistía gracias a ese tipo de trabajos”.
Párrafo aparte, mencionó a los adultos mayores que tienen una jubilación mínima que “por supuesto, no llegan a fin de mes ni estirándola de la mejor manera. Ahí hay mucho acompañamiento desde el área de Adultos Mayores para garantizar la cuestión alimentaria, el no corte de luz, la atención sanitaria desde los centros de salud”.
En relación a las expectativas, indicó que luego del invierno “empiezan a mejorar ciertos aspectos en la cuestión laboral”, con la reactivación de algunas tareas como las de parquización, pero advirtió “el miedo” de las familias de retirarse de los programas sociales hasta tanto no vean realmente establecido al menos un ingreso que garantice los alimentos de la familia.
Menos participación en la mesa con comedores
En relación a la ordenanza que estableció el trabajo entre el Municipio y los comedores que brindan asistencia alimentaria, la secretaria Juliana Teerink afirmó que “estamos trabajando con alrededor de 20, más o menos porque algunas organizaciones que tenían tres o cuatro espacios de este tipo han planteado la necesidad de cerrarlos porque eran lugares alquilados y no han podido sostener esos alquileres. No obstante eso, refuerzan desde los otros espacios que tienen planteados en otros barrios”.
Aseguró que se han desarrollado las reuniones como establece normativa, una vez por mes, aunque “hemos visto menor participación de los comedores que de alguna manera también insistieron con esto de la ordenanza. Nos estamos reuniendo con menos referentes de comedores pero hemos avanzado en la propuesta de acompañarlos”, al tiempo que mencionó que les ofrecen capacitación en manipulación de alimentos y nutrición, además de la provisión de elementos básicos para quienes elaboran.
En tanto, adelantó que en ese ámbito iniciaron las conversaciones para que las familias puedan tener la prestación en la propia casa, con la intención de recuperar el espacio del hogar, evolucionando para poner en valor el comer en casa.