Presentaron un proyecto para “reparar el grave error” de 2009 y proteger el adoquinado
Organizaciones civiles solicitaron la Banca XXI y reclaman una “reparación histórica” para resguardar más de 160 calles empedradas de la ciudad.
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Organizaciones civiles de Tandil presentaron un nuevo proyecto de ordenanza ante el Honorable Concejo Deliberante con el objetivo de revertir lo que calificaron como un “grave error” cometido en 2009, cuando se desprotegió parte del patrimonio urbano local. La iniciativa fue impulsada por la Asociación Civil Punto Verde Tandil, la Asamblea del Barrio de la Estación y la Asamblea Barrios de Piedra, que además solicitaron formalmente el uso de la Banca XXI para exponer su propuesta.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl planteo apunta directamente a la Ordenanza 11.400, que en su momento derogó la protección de más de 140 calles empedradas contempladas en la Ordenanza 9.821. Según las organizaciones, esa decisión significó una “regresión normativa inaceptable” que vulneró el principio de no regresión patrimonial y ambiental establecido en el artículo 41 de la Constitución Nacional.
“Es hora de corregir esta vulneración y realizar una reparación histórica que proteja la totalidad de las calles adoquinadas actuales, más de 160”, sostuvieron los referentes en la presentación.
El proyecto propone poner en valor el empedrado como un recurso clave para una ciudad sostenible. En ese sentido, destacan que su estructura permite una mejor absorción del agua de lluvia, reduciendo riesgos de anegamientos, y contribuye a mitigar el efecto de “isla de calor” en comparación con el asfalto.
Además, remarcan que mantener estas calles resulta más eficiente desde el punto de vista económico y ambiental, ya que se aprovecha un material cuyo impacto de extracción ocurrió hace más de un siglo.
Accesibilidad y seguridad vial
La propuesta también incorpora medidas para garantizar una circulación inclusiva y segura. Entre ellas, se contempla la instalación de cruces peatonales accesibles y nivelados en las esquinas, así como la implementación de zonas de “tránsito calmado”, con velocidades reducidas para priorizar al peatón.
Otro de los ejes del proyecto es la revalorización del adoquinado como parte de una obra integral de ingeniería y patrimonio cultural, vinculada al trabajo histórico de los picapedreros que dieron forma a la identidad de Tandil.
En paralelo, se propone el desarrollo de campañas de concientización para abordar las críticas vinculadas al impacto en los vehículos. Según argumentan, con un mantenimiento adecuado —basado en técnicas tradicionales como la “cama y junta de gravilla”— y velocidades moderadas, estas calles pueden garantizar una movilidad segura.
Control y participación ciudadana
La iniciativa también impulsa la creación de una Comisión de Asesoramiento Permanente, integrada por la UNICEN, colegios profesionales y organizaciones sociales, con el objetivo de supervisar las intervenciones en el patrimonio urbano.
“La transparencia en la gestión del patrimonio es un derecho”, remarcaron, al tiempo que cuestionaron decisiones adoptadas sin participación ciudadana en el pasado.
Finalmente, las organizaciones señalaron que el pedido de la Banca XXI busca garantizar el derecho a la participación pública efectiva, en línea con el Acuerdo de Escazú. En ese marco, instaron al Concejo Deliberante a asumir la responsabilidad de avanzar en una reparación histórica y proteger un patrimonio que, aseguran, “no es solo memoria, sino también una apuesta al futuro de la ciudad”.
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