Detrás de cada compra se decide qué producción prospera y qué economías se fortalecen
Cada producto que llega a nuestras manos forma parte de una cadena productiva que muchas veces permanece invisible. El Día Mundial del Consumo Responsable invita a volver a mirar esos vínculos entre producción, trabajo y ambiente. Desde Tandil, el equipo de ConSuma Dignidad reflexiona sobre cómo se transforman hoy las decisiones de compra.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/consumo_consciente.webp)
Comprar algo parece muchas veces un acto simple. Elegir entre opciones, pagar y seguir. Sin embargo, detrás de cada producto existe una trama que rara vez aparece en el momento de la compra. Materias primas, procesos productivos, decisiones empresariales, condiciones de trabajo y recorridos logísticos forman parte de una cadena que permanece casi invisible para quien finalmente consume.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn esa distancia entre el producto terminado y su origen se abre una pregunta que en los últimos años comenzó a ganar espacio en distintos lugares del mundo. ¿Qué implica realmente consumir? ¿Qué impacto tienen nuestras decisiones de compra sobre el ambiente, el trabajo o las economías locales? Nada mejor que reflexionar sobre ello en el Día Mundial del Consumo Responsable.
En Tandil, esas preguntas atraviesan desde hace una década el trabajo de ConSuma Dignidad, una iniciativa vinculada a la Secretaría de Extensión de la Universidad Nacional del Centro (Unicen) que articula productores locales, espacios de economía social y consumidores interesados en conocer más sobre lo que llega a su mesa. Andrea Uribe, Clarisa Rodríguez, Mariano Larrondo y Micaela Silvestro integran el equipo que sostiene el proyecto junto a una comunidad más amplia que fue creciendo con el tiempo.
