Avistan un jaguar en las montañas de Honduras tras diez años de ausencia
El registro de un ejemplar solitario en la Sierra del Merendón marca un hito para la conservación y despierta esperanzas sobre la recuperación de los grandes felinos en la región.
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Las cámaras trampa instaladas en lo alto de la cordillera hondureña de la Sierra del Merendón capturaron la imagen de un jaguar, marcando la primera vez que se detecta al gran felino en esa zona en diez años. El ejemplar, un macho solitario conocido como jaguar de las nubes, fue avistado a unos 2.200 metros de altitud en un bosque de alta montaña, en una señal positiva para los esfuerzos ambientales de la nación centroamericana.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEste hallazgo representa un hito para la conservación en una región donde la especie enfrenta graves amenazas. Según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), estos felinos han perdido el 49 por ciento de su área de distribución histórica en las Américas. Si bien la mayor población reside en la Amazonia, el resto de los grupos se encuentran clasificados en peligro o en peligro crítico.
“La deforestación y la caza furtiva son las mayores amenazas, y hemos estado trabajando para abordar ambas”, explicó Franklin Castañeda, director de país en Honduras de la organización de conservación de felinos silvestres Panthera.
El desafío de la deforestación
Entre los años 2001 y 2024, Honduras perdió 1,5 millones de hectáreas de cobertura arbórea, lo que representa el 19 por ciento de su total. La expansión de la agricultura permanente y las tierras de pastoreo han sido las causas principales de este fenómeno. Ante este escenario, el gobierno lanzó el Plan Cero Deforestación 2029, que declaró el estado de emergencia ambiental y dispuso una fuerza de patrulla militar de 8.000 efectivos para disuadir y prevenir la actividad maderera ilegal.
Además de la pérdida de hábitat, la caza furtiva de especies que sirven de alimento al jaguar, como el pecarí, el venado corzo y la iguana, afecta el suministro de alimento del gran felino. Sin embargo, en la cordillera del Merendón se perciben indicios de éxito ambiental. Estos bosques nubosos cuentan con protección desde 1987, inicialmente por su valor como cuencas hidrográficas vitales para las comunidades.
“No lo sabían entonces, pero ahora sabemos que también estaban protegiendo un hábitat muy importante para los jaguares”, señaló Castañeda.
Recuperación de la biodiversidad
La organización Panthera y sus socios han intensificado la vigilancia mediante el uso de monitores acústicos ocultos, patrullajes de guardaparques y programas de reintroducción de especies presa. Estas acciones han permitido que el bosque sea nuevamente favorable para los grandes felinos. “Parece que estamos viendo una recuperación de los grandes felinos en general”, añadió el especialista.
Este proceso de revitalización ya había dado frutos previos en la zona. En 2021, tras 17 años de estudios, el proyecto detectó pumas en la cordillera por primera vez. Con el reciente avistamiento del jaguar, sumado a la presencia confirmada de ocelotes, yaguarundíes y margays, el área confirma que alberga las cinco especies de felinos silvestres que habitan en el país.
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