En tiempos de crisis, los tandilenses apelaron a San Cayetano para renovar la fe y la esperanza
Como sucede cada 7 de agosto, cientos de tandilenses asistieron a la parroquia de San Cayetano para pedir y agradecer por el trabajo. Las opiniones de los creyentes coincidieron en un contexto complicado que convoca al acompañamiento espiritual. Tras la procesión, los movimientos populares repartieron mate cocido y tortas fritas para los presentes.

La fe volvió a movilizar a gran parte de los argentinos a lo largo y a lo ancho del país en una nueva celebración de San Cayetano. En Tandil, la parroquia ubicada en San Francisco al 2100 nuevamente fue el epicentro de las actividades en torno al patrono del trabajo. Cientos de vecinos desfilaron durante todo el día, asistieron a las distintas misas y fueron parte de la procesión para pedir y agradecer.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl contexto nacional, de crisis laboral y una economía deprimida, fue uno de los ejes en el que se apoyaron los creyentes que concurrieron a visitar a San Cayetano. Algunos fueron para agradecer la posibilidad de tener trabajo, otros para pedir ante la falta de uno y también estuvieron los que dijeron presente para requerir que su comunidad pueda mantenerlo.
Como sucede año a año, el Barrio 25 de Mayo modificó su rutina durante toda una jornada. La circulación de vehículos fue intensa, hubo puestos de ventas en algunas esquinas y la plaza contó con la colocación de un gazebo para el desarrollo de una olla popular una vez concluida el acto central de la jornada.
La parroquia de San Francisco 2.148 volvió a abrir sus puertas a los feligreses, quienes se hicieron presentes desde muy temprano a pesar de que el día había arrancado con algunas lloviznas y mucho frío. Las crisis cíclicas de la Argentina hicieron crecer la popularidad de San Cayetano a lo largo de las décadas y el ritual de fe se volvió cada vez más convocante.
El desfile de personas fue constante aunque por momentos la cuestión climática fue una dificultad para el arribo. Al ingreso al establecimiento, se fue formando una fila en el costado derecho del mismo que te llevaba hasta la imagen del santo. Del otro lado, muchas personas se sentaron en los bancos y dirigieron sus oraciones al patrono del trabajo.
Una cuestión de fe
Muchas personas fueron en los horarios de las misas para realizar la ceremonia completa y otros solamente visitaron la imagen de San Cayetano para agradecer o dejar su pedido. Ya en horas de la tarde, con un sol que proponía un contexto algo más agradable, los creyentes se acercaron cerca de las 15 para ser parte de la procesión por el barrio.
Minutos antes de las 16, la figura de San Cayetano salió de la parroquia en andas de colaboradores y distintos sacerdotes de la comunidad continuaron la hilera que se completó con alrededor de 50 creyentes. Caminaron por la calle San Francisco para luego doblar en Vigil, fueron hasta Chapaleofú y finalmente retornaron al templo por calle Ijurco para completar el recorrido.
José Luis Rodríguez, uno de los sacerdotes de la comunidad que estuvo presente en la jornada, dialogó con El Eco de Tandil sobre el significado del Día de San Cayetano. “Siempre es muy emocionante venir a acompañar el 7 de agosto por la popularidad que tiene San Cayetano y siempre le renovamos el pedido por la paz, el pan y el trabajo de cada día para nuestras familias”, indicó.
El párroco Rodríguez fue parte la celebración el año pasado por lo que pudo destacar la calidez de la gente que conforma la comunidad que recibe a los peregrinos “con algo calentito, con el pan y, también como símbolo de San Cayetano, con una gran alegría por poder compartir con ellos”.
Por último, el referente religioso llamó a respetar la dignidad del hombre y pidió para que nunca falte el pan y el trabajo en cada mesa de los argentinos. La situación de crisis predispone a las personas a renovar su fue por lo que Rodríguez afirmó: “Siempre le venimos a renovar ese pedido a San Cayetano”.
Pedir por el trabajo
Algunos de los fieles que se acercaron hasta la parroquia comentaron a este medio sus sensaciones y las razones de su concurrencia hasta el barrio 25 de mayo. Si bien la gran mayoría coincidió en el pedido por cuestiones laborales, otros se diferenciaron y expresaron cuestiones distintas sobre su visita a la parroquia.
En ese sentido, Norma comentó que “me trae la fe y pido siempre por salud y trabajo para todos. Venimos todos los años”, mientras que Rosario, otra de las personas que se acercó hasta la parroquia, señaló: “Me trae acá la fe, siempre pienso que es lo más importante que tenemos en la vida. Sin la fe no seríamos nada. Hoy como recordamos a San Cayetano venimos a misa para pedir pan, salud y trabajo, que es la base”.
Por otra parte, Cristina fue más profunda en su expresión y aseguró que es “un santo que amo profundamente, deposito en él toda mi fe porque nos escucha. Siempre agradezco la vida, el trabajo, el pan de cada día y pido, como corresponde, por los más necesitados que nunca le falte el pan en la mesa”.
En un contexto complejo, las cuestiones políticas florecieron de las opiniones de los creyentes que fueron hasta la parroquia y en ese aspecto Zulma pidió: “Que nos ayude en este momento que está todo tan mal, porque la verdad está mal. Vengo a pedir que cambie lo que hace el Gobierno principalmente, es una situación complicada para todos los argentinos, para los jubilados, enfermos y discapacitados”.
Una olla popular muy significativa
Junto al ritual religioso, desde hace casi una década se convirtió en tradición la realización de una olla popular a cargo de distintas organizaciones sociales. En 2016 se llevó a cabo una marcha multitudinaria que fue de Liniers hasta Plaza de Mayo y en ese entonces se realizó una olla popular en una de los espacios más populares de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde ahí se replica esa modalidad en muchos puntos del país y Tandil no es la excepción. Los movimientos populares organizaron en este 2025 una olla en modo de reclamo por la necesidad del trabajo digno. “Lo que está creciendo en los barrios es el hambre. El gobierno se guardó todos los alimentos y no nos da ni una bolsa de polenta, ni un kilo de arroz, por lo tanto en los barrios va creciendo la droga y otras cosas”, aseguraron.
La medida fue convocada por distintas organizaciones: la Unión de Trabajadores y trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el Movimiento Intersindical de Trabajadores (MIT), la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y los Adultos Mayores en Lucha (Amalu).
“Es de un gran significado la olla de hoy”, indicaron desde la organización al mismo tiempo que confirmaron que la idea fue compartir un mate cocido y unas tortas fritas con los vecinos para fortalecer también el diálogo humano con la consigna de “Paz, pan, tierra y trabajo”, la cual señalaron que “sigue más vigente más que nunca”.
En ese cuarteto de conceptos, hicieron hincapié en el llamado a la paz ya que entienden que la violencia ha crecido en los barrios a partir del crecimiento del hambre y la falta de trabajo.
“Esta situación nos está llevando a un individualismo extremo, a una deshumanización total donde no nos importa el otro, entonces también esta fecha nos pone a pensar en el otro desde el sentido de la solidaridad”, explicaron.
La olla popular contó con la bendición del Obispo Salaberry, quien después de realizar la procesión por el barrio cruzó hasta la plaza y compartió un momento con los representantes de los movimientos sociales que la organizaron.
Para finalizar la jornada se leyó un documento en donde fueron repasando las medidas del Gobierno Nacional que llevaron a la situación social que se vive hoy. Cerraron expresando que están presentes en un nuevo 7 de agosto “con mucha bronca, con mucha unidad y con mucha fe, decididos a cerrarle el paso a esta política de hambre, represión y entrega. Y como nos dijera el Papa Francisco, luchando por pan, paz, tierra, techo y trabajo para todas y todos”.
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