La química de lo cotidiano hecha perfume: Origo, fragancias naturales creadas en Tandil
Sol Montes se formó como ingeniera química y trabajó más de diez años en la industria cementera. Hace trece años creó en Tandil Origo, una marca de cosmética natural en la que produce de manera artesanal y cuidada jabones, esencias, cremas y perfumes, su más reciente lanzamiento. "Origo es origen en latín, y eso es lo que busco: preguntarme por qué usamos lo que usamos, cómo lo hacemos y con qué propósito", expresó.

Entrar al local de Origo en el Patio de Flores es entrar a un mundo donde todos los sentidos son convocados. Los múltiples aromas que allí conviven, las paredes pintadas a mano, los envases cuidadosamente elegidos, la paz que reina y las texturas se combinan para dar forma al mundo pensado por Sol Montes, ingeniera química de profesión y la creadora de esta marca de cosmética natural que ya tiene 13 años de vida.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa voz de Sol es dulce y suave. No tiene apuro, se demora en cada palabra. Parte de su personalidad se traduce en lo que mejor sabe hacer: la alquimia de sustancias y olores que dan origen a los jabones, perfumes y cremas que fabrica en su laboratorio artesanal. Hay en el perfume una fuerza de persuasión más fuerte que las palabras.
Oriunda de Tandil, se formó como ingeniera química en Olavarría y trabajó durante más de una década en la industria cementera. Allí, mientras optimizaba procesos industriales, ya se preguntaba cómo podía devolverle a la química una mirada más natural, más circular.
“Siempre estuve en procesos vinculados al cuidado, como el tratamiento de efluentes o las redes de incendio”, contó. Pero el cambio —o la verdadera continuidad— llegó con el nacimiento de su hijo Gerónimo. Viajes largos, rutinas demandantes, y una decisión clave: repensar el equilibrio entre vida personal y profesional. Fue ahí cuando conoció a la dueña de una hostería local que le abrió una puerta inesperada: hacer jabones naturales para su hotel. “Le dije que necesitaba seis meses para capacitarme y entonces ella fue un puntapié, porque a partir de ahí nos fuimos a capacitar a Chile, que en ese entonces contaba con más materias primas y desarrollo cosmético natural, y a partir de ahí empezó toda una experiencia, sobre todo de materias primas, yo me aboqué mucho a eso”, detalló.
Así comenzó la semilla de lo que sería Origo, su proyecto personal, nacido del deseo de volver al origen y de volcar sus conocimientos. “Origo es origen en latín, y eso es lo que busco: preguntarme por qué usamos lo que usamos, cómo lo hacemos y con qué propósito”.

Un mundo de sensaciones
Ya instalada en Tandil, a principios de 2013 empezó a vender mejor y a desarrollar otros productos; iba a ferias con sus hijos pequeños -después de Gerónimo vino Clara- y seguía capacitándose, algo fundamental en su vida. “Hice un máster en Gestión Ambiental, estudié producción cosmética en la UBA, me hice socia de la Asociación de Químicos Cosméticos, me planto como una química cosmética, y empiezo a ver también todo el tema de legalizar mis productos y poder registrarlos en la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología), es un camino largo que todavía sigo transitando. Pero Origo empezó a agrandarse, le di identidad, lo patenté, hice un logo, entonces ahí se arrancó…”, recordó.
Así, mientras empezaba a despegar en el universo de los jabones, la insignia de su marca, a la par seguía asesorando a empresas en el tratamiento de efluentes, un trabajo que hizo durante muchos años. Además, Sol es piloto de avión y maestra de música, lo que da cuenta de su espíritu inquieto y curioso.
Desde aquellos primeros jabones hechos en la cocina, hasta la línea de perfumes naturales que hoy desarrolla junto a su compañero Gastón —ingeniero civil, también parte fundamental del recorrido—, Sol fue construyendo una marca profundamente conceptual, donde cada producto tiene una razón de ser. “No quiero que Origo sea una gran industria. Es un nicho, una apuesta a lo simple, a lo natural y a lo sincero”, refrendó.

Perfumes, el nuevo lenguaje
Detrás de cada desarrollo hay una investigación meticulosa de materias primas, muchas de ellas nacionales, con un enfoque ético y consciente. “He hablado con muchas industrias, laboratorios y productores. Entiendo que la industria tiene una historia y un formato que limita algunos proyectos, pero Origo tiene otra lógica productiva. Esa es mi decisión”, apuntó.
La perfumería fue una nueva frontera. Después de estudiar neuroperfumería y aromaterapia, decidió trasladar su universo sensorial al plano del aroma. “El olfato nos conecta con la memoria, con la emoción. Yo quiero que cada producto sea una experiencia diaria, que transforme la rutina en algo íntimo y significativo”.

Uno de los proyectos más recientes es el desarrollo de una línea de perfumes naturales, una idea que fue tomando forma junto a Gastón, su compañero de vida y de ruta profesional. Él se involucró de manera más activa en esta etapa, desde el entusiasmo por la exploración sensorial y en aspectos sobre el negocio.
“Yo venía buscando hace mucho un laboratorio que me permitiera trabajar de una manera diferente”, expuso Sol. Antes de dar con el indicado, hizo pruebas intentando obtener trazabilidad e información clara sobre las materias primas. “La industria debe poner más conciencia sobre las materias primas, origen y formas de elaborar productos cosméticos”, indicó.
Esa fue su primera gran decisión: no resignar el control sobre la calidad ni usar fórmulas preestablecidas. La clave llegó cuando conoció a una perfumista de un laboratorio autorizado por Anmat, que la escuchó y se comprometió a investigar. Juntas seleccionaron materias primas naturales y diseñaron una línea aromática completamente distinta. “Cuando olés un perfume de Origo, se nota. Hay materias primas diferentes y eso es parte de lo que nos distingue”, destacó. La línea tiene tres fragancias: lavanda, verbena y clavel. Sus aromas persisten suavemente en la piel; son aromas que denotan frescura, dulzura y presencia.

Expansión con raíz ética
Por primera vez, Sol trabaja con volúmenes de laboratorio, sin dejar de involucrarse en cada parte del proceso. Viaja con frecuencia a Buenos Aires para supervisar la producción, realizar controles de calidad y seguir de cerca el desarrollo de cada fórmula. “No todos los laboratorios permiten ese nivel de participación, pero este sí. Y eso lo hace posible”.


A pesar de que la perfumería es un terreno nuevo para ella, el enfoque es el mismo que en el resto de sus productos: unir lo técnico con lo sensorial, lo químico con lo cotidiano. Con esa visión, hoy está enfocada en presentar la línea en exposiciones tanto en Argentina como en el exterior. A fin de año viajará a Chile, y ya tiene en carpeta un proyecto para 2026 en Uruguay.
“Estoy convencida de que hay que moverse, ir a buscar, conectarse con quienes están en esta misma sintonía”. En esa búsqueda también encontró afinidades y a emprendedores uruguayos que también están construyendo desde lo pequeño pero con una mirada ética y profunda.
También viajó a conocer a productores de materias primas que cultivan sus tesoros naturales en diferentes lugares de Argentina: Misiones, Córdoba, Cuyo, la Patagonia. Plantaciones de lavandas, verbenas, citronella, semillas de jojoba, rosa mosqueta, rosas para destilación en toda la extensión del territorio.
“Descubrir todo eso hace primero que yo tenga un agradecimiento pleno. He hablado mucho con los dueños de las industrias de las materias primas con las que trabajo. Y todo el recorrido de nuestra industria ha llegado hasta aquí y eso yo lo valoro un montón, parto desde lo que hay. He hablado con la gente que trae las materias primas que ha hecho un recorrido también. Y por ahí no puede salirse de esa estructura por una cuestión netamente económica y política. Entonces me siento un poco más libre por ser una empresa nicho, otras no pueden hacerlo, y empecé a contactarme con productores nacionales. Entonces me pregunto qué se produce en el país y cómo yo puedo utilizar eso en mis productos”, precisó.

Hoy, Origo está en plena expansión, pero sin perder el eje: que cada fragancia, cada jabón, cada crema, hable de una forma de estar en el mundo. Una que no se apure, que no oculte procesos, y que valore lo artesanal tanto como lo científico.
“Antes de Origo me consideraba un poco rústica en cómo hago mi cuidado, y Origo lo que me dio es esto de poder comunicarme con la química de la piel, con el método. Me devuelve a mí y a mi familia todo eso, el conocimiento y la rutina diaria que es un montón, porque yo no solamente lo aplico en mí, sino que les enseño a mis hijos, lo comparto con mi marido, lo disfruto con mis hermanas, todo eso es lo que es Origo, ¿no? Y la gente, porque también un valor para mí importante de Origo es que toda la gente, mis clientes son fieles; tengo clientes desde hace 13 años, entonces eso quiere decir que nosotros formamos un vínculo. Un vínculo sincero, porque yo estoy en proceso, en continuo aprendizaje y eso es lo que voy trasladando a los productos”, describió con la ternura de quien ama lo que hace y sabe valorar los procesos.
Lo más profundo que ha construido Sol en estos años es un vínculo. Con sus clientes, con su familia, con sus hijos, con la tierra, con los aromas y con una manera de hacer que interpela lo establecido y que es fiel a sí misma. “Origo me devolvió la conexión con mi propia historia”, cerró.
Para conocer más sobre Origo:
Instagram: @origo.natural
Jabones, velas, piedras aromáticas, perfumes y cosmética a base de productos naturales y aceites esenciales. Patio de Flores, Sarmiento 721.
Envíos a domicilio. Web www.origo.com.ar.
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