Cansados de la inseguridad, vecinos de La Movediza desarmaron un aguantadero y se trenzaron a golpes
Cansados de los robos a cualquier hora del día, los mismos vecinos desarmaron un aguantadero, donde al parecer los ladrones guardaban el botín. A raíz de este hecho se generaron disturbios entre las víctimas y un supuesto grupo que compraba lo sustraído.
Como se vino informando, el barrio La Movediza está envuelto en una ola de hechos de inseguridad que provocaron la reacción vecinal, autoconvocándose en asambleas reclamando a las autoridades más medidas de control, y mayor presencia policial. Los hechos delictivos ocurren diariamente, tanto durante el día como la noche, y los malhechores se refugian en aguantaderos, donde esconden temporalmente lo sustraído, para luego venderlo, incluso entre frentistas de la misma barriada, al decir de lo que se expuso ayer.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUna de las manzanas más afectadas es la que se encuentra entre las calles Salta, Alvarado, Picirilli y Formosa, donde la viviendas fueron levantadas sobre una vieja cava que fue rellenada. Allí las calles son de tierra, cuentan con muchas irregularidades, y la urbanización parece haberlas esquivado.
Los disturbios
En esta manzana, en el patio trasero de la vivienda que se encuentra en la esquina de Salta y Alvarado, un grupo de personas sindicados como ladrones, montaron por la fuerza un rancho de chapa, en el que diariamente guardaban el botín del día, para luego ofrecerlo a posibles compradores. Según el testimonio de los vecinos, en una de las viviendas de enfrente al aguantadero, se compraban varios de los artículos robados.
En la tarde de ayer, cerca de las 16, Carmen y Aidé Villegas, propietarias del terreno usurpado por los malvivientes, vieron llegar a cuatro hombres con mochila, que saltaron el alambrado comenzaron a guardar varios artículos en la precaria construcción de chapa. Cansadas de la situación que se vive en el barrio, decidieron intimudar a uno de los individuos para que se retiren del lugar, advertencia que fue respondida con insultos y amenazas.
Acto seguido, junto con otros vecinos, comenzaron a prender una hoguera a escasos metros de las chapas, obligando a los señalados a escapar. Una vez que lo hicieron, procedieron a desarmar el aguantadero y llamar a la policía.
La palabra de las propietarias del terreno
“Les dimos una hora para que se vayan, nos amenazaban y nos tiraban cosas, entonces decidimos empezar a prender fuego. Ahí llamamos al oficial de calle, que por lo menos sacó al que vivía acá para que no los vuelva a meter”, contó Carmen en dialogo con El Eco de Tandil. Los delincuentes tenían a una persona fija en el terreno, que oficiaba de “campana” para avisarles cuando podían ingresar sin ser vistos.
“Hace 60 años que vivimos acá, y no duele que pasen estas cosas, ya mandamos denuncias a fiscalía un montón de veces y no hacen nada para ayudarnos. Hacían las necesidades afuera, porque no tienen baño, nosotros tenemos niños y tenían que ver eso”, aseguró Aidé.
En el escape, los malvivientes dejaron algunas de la pertenencias en la vereda de enfrente de la calle Alvarado, donde se supone que vive la familia que les compra lo sustraído. Cuando algunas de las víctimas se acercaron y reconocieron sus pertenencias, comenzaron los disturbios.
“Se ve que dejaron algunas de las cosas acá enfrente, y cuando los que fueron robados las vieron, se armaron los disturbios”, detalló Aidé. Y agregó que “supuestamente los vecinos sabían que los de acá enfrente les compraban las cosas, así que los atacaron también, y a su vez vinieron acá a ayudar a desarmar el rancho”.
Cuando efectivos de la policía local y la comisaria Segunda arribaron al lugar, en plena pelea entre los supuestos compradores y las víctimas de los robos, procedieron a separar las partes y a rastrillar el barrio en busca de los malhechores.