Tandil incorporó una tecnología clave para prevenir la ceguera en personas con diabetes
Con el retinógrafo móvil, el equipo de salud podrá ampliar progresivamente el universo de pacientes, detectar a diabéticos no diagnosticados y garantizar una derivación ordenada a los distintos niveles de complejidad del sistema de salud provincial. El nuevo equipamiento, impulsado por el Ministerio de Salud bonaerense, estará disponible en el Servicio de Neumotisiología pero también recorrerá los distintos barrios de la ciudad. Se estima que en Tandil atenderá inicialmente a un universo de aproximadamente 550 personas.

El sistema público de salud de Tandil incorporó un retinógrafo móvil, un dispositivo de última generación que permite detectar de manera temprana la retinopatía diabética, una de las principales causas de ceguera irreversible en Argentina.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl nuevo equipamiento, impulsado por el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, estará disponible en el Servicio de Neumotisiología de Tandil (Av. España y Alberdi) pero también recorrerá los distintos barrios.
La diabetes es “una enfermedad silenciosa”, que puede tener un enorme impacto en la visión, ya que afecta la microvasculatura de la retina y, si no se detecta a tiempo, puede derivar en pérdida total del sentido de la vista.
Ante este panorama, Tandil y Necochea fueron seleccionadas como ciudades en las que se llevará a cabo la prueba piloto de un programa de detección temprana de retinopatía diabética mediante un retinógrafo portátil, más un software de inteligencia artificial.
En diálogo con El Eco de Tandil, Martina Iparraguirre, directora asociada de la Región Sanitaria VIII del Ministerio de Salud bonaerense, explicó que esta innovación responde a una decisión política y sanitaria clave: “Hasta el momento, podríamos decir que tratábamos las retinopatías diabéticas de aquellos diabéticos que llegaban hasta nosotros. Ahora vamos a salir a buscarlos activamente”, comunicó.
Y añadió que “este dispositivo implementado por la Provincia nos permite sortear un primer ‘cuello de botella’: el oftalmólogo. Con esta nueva tecnología no se necesita oftalmólogo. Entonces, al 60 ó 70 por ciento de los pacientes que concurran seguramente se les dirá que está todo bien, que vuelva a su control clínico, y al resto se lo derivará al especialista”.
El retinógrafo móvil permite obtener imágenes digitales de la retina sin necesidad de dilatación pupilar. Las capturas son analizadas de manera automática por un software de inteligencia artificial que determina si el ojo está sano o requiere atención especializada.
El equipo ya comenzó a utilizarse ayer en Tandil, con base en el dispensario de Villa Aguirre, pero su carácter móvil permitirá que recorra los distintos barrios de la ciudad.
La aparatología fue formalmente presentada en una jornada de salud comunitaria que se llevó a cabo en la Ludoteca de la Universidad Barrial (Nigro y Darragueira), articulada con médicos generalistas de los Centros de atención primaria del Municipio como Palermo, San Cayetano y Villa Aguirre.
Allí se brindaron charlas informativas a cargo de la diabetóloga Analía Orbe y la nutricionista Fernanda Brazzola, y se realizaron screenings visuales a los pacientes diabéticos presentes.
Soledad Guillén, directora de la Red de Oftalmología de la provincia de Buenos Aires, destacó por su parte que “el objetivo no es solamente tratar al paciente cuando ya tiene la patología, sino educar para que se evite”.
La especialista explicó que este nuevo sistema actúa como un primer filtro que optimiza el recurso humano disponible. “Los oftalmólogos que tenemos no alcanzan a hacer el screening de todos los pacientes diabéticos. Entonces estas estaciones permiten detectar quién necesita atención inmediata”, resaltó al ser consultada por este Diario.
Un universo en expansión
La implementación del retinógrafo se enmarca en una política de fortalecimiento de la red de atención visual en el sistema de salud público.
Guillén subrayó que, si bien la Red de Oftalmología trabaja con múltiples patologías –como cataratas, queratocono y cirugías de retina– la retinopatía diabética es prioritaria por su incidencia y gravedad.
“Estimamos que el 50% de los pacientes diabéticos no saben que lo son”, advirtió Guillén, y agregó: “No tienen síntomas visuales inmediatos. La afectación comienza en la microvasculatura, por eso también sufren problemas renales o vasculares en las extremidades, como el pie de diabético. La retinopatía es otra expresión de ese daño y mucha gente la desarrolla sin saber que tiene diabetes”.
Iparraguirre coincidió: “La diabetes es una enfermedad muy silenciosa. Este tipo de tecnología nos permite anticiparnos, actuar antes de que la pérdida de visión sea irreversible”.
El universo de personas que se atenderán inicialmente está compuesto por los pacientes inscriptos en el Programa de Diabetes de la Provincia de Buenos Aires (Prodiaba), el plan que garantiza insumos a personas con diabetes que se atienden exclusivamente en el subsector público. Se estima que en Tandil y Necochea hay alrededor de 550 personas registradas en cada ciudad.
“Pero sabemos que hay muchos más diabéticos fuera del registro”, dijo Iparraguirre.
“Muchas veces, por falta de articulación, el paciente no está debidamente inscripto, entonces el Municipio termina gastando dinero en insumos que podría proveer la Provincia. Este Programa también nos permite captar a esos pacientes, mejorar las estadísticas y aliviar financieramente a los municipios”, señaló.
Articulación y tecnología local
Uno de los aspectos destacados del nuevo sistema es que combina tecnología de vanguardia con desarrollo local. El software que permite el análisis automatizado de las imágenes fue desarrollado en la Universidad Nacional del Centro (Unicen), en un trabajo conveniado con el Ministerio de Salud provincial.
“Se trata de una inversión enorme en tecnología, pensada para resolver un problema real. El retinógrafo es solo el primer paso. A los pacientes que requieren atención especializada les hacemos una especie de pre-quirúrgico y los derivamos a la red provincial listos para ser intervenidos”, explicó Iparraguirre.
Los casos complejos se derivan en primera instancia al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) “Oscar Alende” de Mar del Plata, que funciona como nodo central de la red oftalmológica en la región.
En paralelo, se establecieron convenios con prestadores privados que cuentan con equipamiento OCT (tomografía de coherencia óptica), un estudio clave que no está disponible en todos los hospitales del Estado.
“Dentro del sector público provincial hay solo seis equipos OCT. A través de estos convenios, logramos que el paciente no tenga que trasladarse si no tiene recursos. Todo esto forma parte de una política de equidad en el acceso”, valoró Guillén.
El lanzamiento de esta experiencia piloto fue acompañado por equipos técnicos del Ministerio de Salud provincial, personal del "Alende”, la presidenta del Sistema Integrado de Salud Pública (SISP) de Tandil, Cecilia Martens, y el director de Salud Comunitaria, Tomás Baliña.
Durante la jornada abierta a la población se realizaron además tomas de glucemia y presión arterial a cargo de las Promotoras de Salud del Ministerio de Salud bonaerense.
“Esto que estamos haciendo en este contexto económico y social es de un coraje extraordinario”, expresó Iparraguirre. “Y tiene que ver con la decisión de nuestro ministro, Nicolás Kreplak, y de nuestro gobernador, Axel Kicillof, de ir a fondo con una patología compleja pero absolutamente abordable desde la salud pública", señaló.
"La ceguera por diabetes es irreversible, pero también es evitable. Esa es la paradoja y es también el desafío”, concluyó.